Algo sobre Inteligencia Artificial – Todo, es imposible

La Inteligencia Artificial ya forma parte de nuestra cotidianidad. Cada vez más dependientes de aplicaciones, está presente en nuestras búsquedas en internet y nos provee de información con la que tomamos decisiones. Pero, nos preguntamos qué tan cerca estamos de que un conjunto de sistemas informáticos realmente tengan respuestas inteligentes, pensando la inteligencia en función de las definiciones existentes. Entonces surgen varias preguntas: ¿Qué es IA? ¿Cual es su rol hoy? ¿Sustituyen puestos de trabajo con la misma eficiencia? ¿Por qué habrían de tener límites éticos y cuáles serían? Con todas estas dudas fuimos a entrevistar a Brenda Eldrid, abogada, especialista en Derecho Informático, quien tuvo una respuesta para cada una
La definición de inteligencia ha variado según pasaron los años, enriqueciéndose. Se le han agregado ramas, como la inteligencia emocional, creativa, interpersonal y todas ellas actúan juntas cuando nos enfrentamos a la resolución de cualquier problema o situación nueva. De manera que elegimos una definición que sea lo más amplia, abarcativa, posible: es la capacidad mental que permite razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez, y aprender de la experiencia.
¿De eso hablamos cuando decimos Inteligencia Artificial (IA)? ¿Hemos llegado al punto de que un conjunto de sistemas informáticos puede resolver inteligentemente y en forma autónoma? Con esta duda de arranque entrevistamos a Brenda Eldrid, abogada, especialista en Derecho Informático, docente en ciberseguridad informática y especialista en IA.

Watson, la IA de IBM
“Parte de lo que nos tiene que servir de base en cualquier abordaje respecto de esto, es que no estamos hablando de inteligencia propiamente dicha. En realidad estamos hablando de un conjunto de instrucciones lógico-matemáticas que se le están dando a una máquina para que haga algo, para que arroje un resultado para que ese resultado determine que se haga o no algo. Delegamos ciertas funciones propias en una invención nuestra para que determinadas actividades que se hacen de una manera automática, ejemplo clasificar un documento, sea mucho más sencillo y podamos dedicarnos a hacer otra cosa”, definió Eldrid de esta manera a la IA y, por si quedaba alguna duda, agregó que es una máquina y que no va a tener la capacidad humana, siquiera de creación.
Impacto
A partir de la definición le preguntamos a Eldrid sobre el impacto de la IA. “Las limitaciones deberían estar sobre los usos y aplicaciones. Primero porque tenemos que tener cuidado y no jugar a ser dios, en la medida de lo posible, porque hay determinadas situaciones que no las va a resolver igual que los humanos. Nosotros, además de varios tipos de memoria tenemos una muy especial que es la memoria emotiva, que es lo que hace que cuando pasamos por un lugar determinado u olemos algo, eso nos dispara un recuerdo. Entonces, hay tipos de memorias que en la IA no se van a activar y eso va a condicionar o no, la toma de una decisión”, explicó.

Más adelante dio ejemplos de sus usos en el control de las redes, como es detectar contenidos injuriosos o lesivos y darlos de baja. Entre los usos de la IA, explicó la abogada, se encuentra el de auxiliar de las ciencias médicas, pero también el uso que se le da en actividades bélicas: “Puede ser utilizada para detectar proteínas. Es una herramienta muy útil para la investigación en términos médicos. Pero, tenemos que ser conscientes de sus malos usos. Los drones asesinos también se entrenan con IA, de hecho una de las consecuencias esperables en este momento cibernético, por decirlo de alguna manera, fue que a partir del conflicto entre Rusia y Ucrania, y ahora el conflicto con Israel y la Franja de Gaza, nuevamente con Palestina, se están probando armas autónomas. Imaginemos un dron que en vez de sacar solamente fotos o llevar un paquete, esté armado con municiones. Ya tienen la capacidad de identificar a una persona en un lugar y disparar. Pensemos si sería bueno que eso lo decida una máquina o un humano. Entonces, las objeciones éticas al uso de la IA, tienen que ver con que uno sabe lo que está bien y lo que está mal”

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Respecto a la sustitución de puestos de trabajo, Eldrid refirió que hay aciertos y desaciertos. Por ejemplo, en el uso que se le da desde el Estado para resolver acreditaciones a determinados beneficios, como pueden ser los subsidios en los servicios, no siempre se muestra eficiente a la hora de hacer su trabajo debido a la falta de datos que provee la inteligencia humana. Pero no siempre se muestra ineficiente: “la IA es muy buena programando, entonces, despidió a sus creadores”, explicó.
Ojo con lo que hablamos con nuestro asistente
“Tenemos que ser cuidadosos con las instrucciones que le damos. Cuando elijo dar instrucciones verbales, tenemos que tener en cuenta que se tiene que acostumbrar a mi voz, a mi dicción, a mi forma de hablar. Uno va entrenando los algoritmos. Una de las partes del desarrollo del software tiene que ver con el entrenamiento del algoritmo”, advirtió.

Alexa
En este punto nos interesó saber si en un futuro cercano nos encontraremos conversando más de la cuenta con Alexa, por ejemplo: “De hecho ya pasó, ya pasa. De hecho el furor del GPT-3, esa IA conversacional que tiene OpenAI fue muy utilizada y muy enriquecida por los usuarios. A raíz de la participación masiva que tuvo se pudo detectar que tenía sesgos de géneros, sesgos raciales y la empresa fue adoptando ciertas medidas, no porque estuviera funcionando mal, sino porque está mal discriminar y eso genera costo reputacional. Pero así como tiene sus cosas interesantes, también tiene sus riesgos. Toda la información que estaba almacenada, en relación a lo que los usuarios conversaban con GPT fue vulnerada la seguridad y sustraída mucha información. Algunas de esas conversaciones con GPT han sido puestas a la venta. También han detectado el uso de GPT para pedir que programe malware.”
La conversación con Brenda Eldrid nos permitió comprender hasta que punto convivimos con IA desde hace mucho tiempo ya. También detalló algunas ventajas, algunas desventajas y algunos límites que por el momento no deberíamos pasar como sociedad y tampoco como individuos, por ejemplo, Alexa no sustituye a la psicóloga. También nos mostró lo lejos que estamos del mundo imaginado por Stanley Kubrick en 2001 Odisea del espacio (1968), en el que el perverso ordenador HAL 9000 «razonaba» igual a la mente humana. Pero, estemos atentos, no vaya a ser cosa que un día no seamos necesarios
Imagen de tapa: HAL 9000, la computadora de 2001 Odisea del espacio
Enlace a la entrevista
https://lacolectiva.org.ar/preguntas-y-respuestas-sobre-inteligencia-artificial/
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