El subte porteño cumple 110 años

El 1° de diciembre el Subte cumplirá 110 años y lo celebrará con una nueva edición del paseo histórico en los clásicos coches La Brugeoise, que circulaban por la Línea A, conocido también como el paseo en las “brujas”. Además, han organizado una muestra fotográfica que se presentará en el hall de la estación Facultad de Derecho de la línea H
Los vagones de madera de la línea A, los coches de La Brugeoise, conocidos también como las brujas, salieron de circulación definitivamente el 12 de enero de 2013, prácticamente un siglo después de haber comenzado a brindar servicio en esa línea. Ruidosos, con un movimiento lateral desconcertante, sus ruedas chirriaban siempre en las mismas curvas y así y todo son parte de la nostalgia porteña.
A más de diez años de dejar de correr nos preguntamos ¿por qué esa nostalgia? ¿Será por sus asientos de madera, sus ventanillas difíciles de subir, por sus puertas que a veces había que ayudarls para que abrieran? Cada uno tendrá razones para recordarlos con cariño. El hecho es que cada 1° de diciembre se ponen en marcha una otra vez y son muchos y muchas los que se amuchan para hacer el recorrido del recuerdo.
Este año, organizado por Subterráneos de Buenos Aires S.E. y Emova, concesionario de la red, podrán revivir el paseo aquellos que hayan accedido a la plataforma digital y hayan obtenido sus boletos. Serán tres recorridos entre las estaciones Perú y Acoyte, de 40 minutos de duración cada uno, durante los cuales una guía de turismo contará la historia tanto de los coches como de los comienzos del subte. El primero de ellos comenzará a las 00 h del sábado 2 de diciembre, luego de finalizado el servicio habitual.
Además y como parte de los festejos, estas empresas inauguran el 1° de diciembre una muestra fotográfica “Vivir el Subte de Buenos Aires”. 110 años en imágenes en el vestíbulo de la estación Facultad de Derecho.

Los comienzos del subte
En Buenos Aires, la Línea A comenzó a tomar forma en 1909, cuando el Congreso Nacional sancionó la Ley 6.700, que autorizó al Ferrocarril del Oeste a extenderse bajo tierra hasta el puerto de Buenos Aires –que era su principal intención-, mientras que la Municipalidad emitió una ordenanza que permitía a la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina construir y explotar una red de subterráneos que, en una primera etapa, uniría Plaza de Mayo con Primera Junta.
Esta primera línea de la red porteña fue la única excavada íntegramente a cielo abierto, rompiendo las calles para cavar profundas zanjas que más tarde se techarían. El primer pozo comenzó a cavarse el 15 de septiembre de 1911, un hito que contó con la presencia del Presidente Roque Sáenz Peña y del intendente municipal Dr. Joaquín de Anchorena.
Los detalles de su terminación, iluminación, ventilación y estética fueron cuidadosamente elaborados, destacándose como ejemplo la utilización de distintos colores de azulejos para las guardas de cada estación, al efecto de que quienes no supieran leer pudieran ubicar sencillamente su estación de destino.
Imágenes – Sbase
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