Libiamo II – La Feria del vino

El sábado pasado se realizó la primera Feria del Vino en el distrito porteño creado especialmente para la difusión de esta bebida. Fue el barrio de Devoto el escenario, más precisamente la plaza Arenales, donde miles de personas se congregaron para degustar vinos de 40 bodegas. Pasadas las 19 horas y ya caída la noche, las colas para sacar los tickets llegaban a los 100 metros y dentro de la plaza, los pasillos estaban atestados de personas con su vaso en la mano. En medio de ese frenesí hubo un grupo que se acercó para difundir la posición de rechazo a estas actividades públicas
Disfrutamos, la copa, la copa y la canción. Los adornos de la noche y el arroz. En este, en este paraíso descubrir el nuevo día (Brindisi-La Traviata). Algo de este espíritu recorrió el sábado la plaza Arenales, corazón del barrio de Villa Devoto, sin pretender ser tan larguero como la intención de Giuseppe Verdi, porque la feria fijaba su fin a las 24 horas. Había comenzado a las 12 y creemos que muchas horas antes las actividades, dado el grado de transformación que exhibía la plaza, donde poco había quedado de lo cotidiano.

Llegamos cerca de las 19 horas para registrar el movimiento y nos encontramos mayoritariamente con grupos de amigas y amigos, muchos jóvenes, aunque había también algunos mayorcitos, circulando con vasos en sus manos, algunos ya vacíos. Hubo tres opciones de tickets, desde los $2.500 hasta los 5.000, que permitían la degustación. El valor del ticket guardaba relación con la categaría del vino a la que se tendría acceso.
El vaso tenía la forma de barrilito, actualmente de moda y una seña de $1.500. Consultado un grupo de jóvenes que emprendía la retirada sobre si se llevarían el vaso de recuerdo reflexionaron: “A ver…son $1.500, con eso me compró una botella de vino medio pelo. No, lo voy a devolver”. Otros aseguraron que esperaban una copa, con la que se habrían sentido más a gusto.

Con humo y olor
Llegando a la plaza por la diagonal Fernández de Enciso y Nueva York nos recibió una columna de humo con el característico olor a chori, irresistible para muchos y muchas. El puesto, paradoja incluida, se llamaba “Basta de Humo” y el choripán tradicional costaba $1.500. A esa hora no era el puesto más requerido. Los asistentes al evento elegían bandejas con varias piezas de comida árabe o empanadas y hacían cola frente a algunos de los stands gastronómicos ubicados sobre la calle Mercedes.

Al entrar a la plaza, un cartel estratégicamente colocado alertaba sobre las prevenciones a tomar. La regla número uno se refería a que “si venís en auto, designá un conductor responsable antes de comenzar a tomar” y luego seguía con otras recomendaciones como tomar lentamente, disfrutando, comer algo antes o durante las libaciones y tomar agua entre copa y copa para hidratarse. Hubo varios puestos donde se entregaban vasos de agua en forma gratuita y algunos stands donde la botella de medio litro costaba $500.
Los relegados

No todo fue felicidad en ese rincón de Devoto, porque los tradicionales restaurantes, bares, cafeterías y heladerías que vienen ocupando largamente el espacio público en los alrededores de la plaza y la estación, a la misma hora que la multitud se concentraba en la feria languidecían. Consultados algunos de los mozos y mozas que atienden las mesas de las veredas y la calle Fernández de Enciso consideraron que fue una tarde atípica por la escasa demanda. La excepción la marco Pablo’s. La confitería devenida en estos 51 años de existencia en Restó & Pastelería instaló para la ocasión un food truck en la puerta y una meza pequeña a un costado. La responsable del puesto se mostró más que satisfecha: “Ha venido mucha gente que no es de Devoto y conoce por primera vez nuestros productos, así que estamos muy contentos”
Hubo también manifestaciones de rechazo a la feria. De acuerdo a lo publicado por Aquí Villa del Parque, un grupo de residentes expresó su enojo y con megáfonos en mano afirmaron que un evento de esta naturaleza no debería realizarse en un espacio público como es la plaza Arenales y frente a un hospital público. También manifestaron su queja por el costo para el gobierno de CABA de la realización del evento, que según estimaron ascendió a los $150.000.000.
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