Separar en el hogar nuestros residuos

En la tarde de ayer, en la sede del club Ciencia y Labor, personal de la Dirección General de Reciclado dio una charla sobre separación en origen. En el encuentro con vecinos y vecinas, dos agentes concientizadores ambientales explicaron el recorrido de nuestros residuos y la importancia de esta tarea de separación
Ayer, jueves 9 de diciembre, por la tarde, en la biblioteca del club Ciencia y Labor, César Díaz 2453, se llevó a cabo una charla sobre el recorrido de nuestros residuos desde la bolsa o las bolsas, hasta su deposición final. Estuvo a cargo de dos agentes de la Dirección General de Reciclado, con el apoyo de la Comuna 11. Recordemos que la Ciudad de Buenos Aires tiene una ley (1854) de residuos conocida como Basura 0, promulgada en 2006. Según esa ley, en 2020 debimos haber alcanzado la meta de basura 0, pero en 2018, y ante la evidencia de no poder cumplir con los plazos propuestos, a través de la ley 5966 se extendieron dichos plazos hasta 2030, con metas intermedias. Este es el aspecto legal del sistema de recolección de residuos, al que por supuesto debemos atenernos.
Sin embargo, la situación ante el cambio climático es tan grave que el marco legal para la separación de residuos debería ser solamente una referencia a tener en cuenta y el proceso avanzar por conciencia. Es aquí donde entran los concientizadores ambientales. Fueron introducidos por primera vez a principio de siglo en CABA, con el nombre de Promotores Socioambientales, por la Cooperativa de Recicladores El Ceibo. Estos agentes tenían sobre sí la tarea de recorrer el barrio de acción de la cooperativa (Palermo) y conversar con los vecinos y encargados de edificio explicando la necesidad de separar en sus casas, oficinas, etc. Estos promotores fueron en su mayoría hijos e hijas adolescentes de los propios trabajadores cartoneros y el objetivo de sus charlas fue fomentar la separación, explicar la necesidad para la ciudad, pero también evitar que sus madres, padres, continuaran metiendo las manos en la basura. Hoy El Ceibo es una de las doce cooperativas que trabaja en la CABA, tiene su galpón propio desde 2003, maquinaria apropiada para el reciclado y Cristina Lezcano, su presidenta, dice orgullosa que “ya no trabajamos con las manos ni con los pies”.
Desde hace unos años el Estado ha ocupado ese lugar de promoción y en la tarde de ayer, dos jóvenes Concientizadores Ambientales fueron las encargadas de dar la charla. Comenzaron por la necesidad de separar en el hogar los residuos en dos grandes categorías, los húmedos y los secos.
Respecto de los primeros, aunque parezca poco lo que se puede hacer, siempre se puede compostar. Para ello señalaron la necesidad de separar los residuos húmedos provenientes de frutas y verduras de los que contengan carnes, dado que una compostera hogareña no tiene la funcionalidad para el proceso de degradación que se produce ni puede contener los lixiviados derivados de la carne. Este composto que podemos generar con yerba, café, cáscaras diversas, incluso los “yuyos” de nuestras propias macetas, en unos meses se convertirá en tierra enriquecida que volverá a las macetas.
También existe ahora la posibilidad de llevar hasta alguna de las plazas de la ciudad los residuos húmedos que también contengan carne. En cada comuna hay puntos verdes donde podrás entregar residuos orgánicos los jueves de 14 a 19 para tratarlos luego en el Centro de Reciclaje y convertirlos en compost. El anteúltimo jueves de cada mes se entregarán chips de madera; y el último, se dará compost a los vecinos que lleven orgánicos, siempre a granel y hasta agotar stock. Para consultar las plazas donde llevar orgánicos entrá en este enlace
https://www.buenosaires.gob.ar/ciudadverde/noticias/los-dias-jueves-lleva-tus-residuos-organicos-los-puntos-verdes
En cuanto a los residuos secos, durante la charla se detalló todo lo que se debe separar de los húmedos en bolsas aparte, de manera que no se mezclen. Envases plásticos, de cartón, cartón en general, vidrios, metales, retazos de telas, bolsas de polietileno, en resumen, las concientizadoras explicaron que todo aquello que se pueda limpiar y secar sin demasiado consumo de agua y detergente puede reciclarse.
También hicieron hincapié en donde depositar estos reciclables y recordaron la existencia de campanas verdes esparcidas en toda la ciudad. En este tramo de la exposición se habló de los recicladores urbanos y las doce cooperativas que hoy trabajan con los residuos separados en origen. Ellas son las destinatarias de los contenidos de estas campanas verdes y también de lo que se deposita en los puntos verdes de las plazas.
Un espacio especial en la charla tuvieron las pilas. Después de muchos años en los que diversas organizaciones ambientalistas exigían una ley de responsabilidad compartida, en 2018 la Legislatura de la Ciudad aprobó una ley de Responsabilidad Extendida del Productor, por la que “toda persona que produzca, importe, distribuya y/o comercialice pilas será responsable de su gestión en la etapa de post consumo”.
Esta ley refiere a todas las pilas conocidas y el rol que nos cabe como último eslabón en la cadena de consumo es el de separarlas y llevarlas a los puntos verdes donde luego serán trasladas para su tratamiento y deposición final. Las concientizadoras aportaron un dato muy interesante: no debemos esperar a tener un stock de pilas para llevarlas, explicaron que normalmente se guardan en recipientes y al acumularse, cada vez que abrimos las tapas para agregar una respiramos el contenido nocivo que se va generando.
Durante la exposición también se dieron ejemplos de productos que se obtienen a partir de los materiales reciclados. La charla tuvo como escenario la biblioteca de Ciencia y Labor llena y en general, las voces que circularon hablaron de una conciencia adquirida en estos años sobre la necesidad de separar en origen ¿Con esto alcanza para modificar las condiciones que han producido el cambio climático que ya padecemos? No, pero científicos y todas y todos los que integran organizaciones que se ocupan de estudiar, alertar y proponer acciones contra el cambio climático coinciden que sin este compromiso individual no habrá modificaciones.
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