Proyecto 7 en busca de solidaridad

En una nota divulgada el 10 de noviembre, la organización Proyecto 7 describe la situación en la que se encuentra, el abandono institucional y las necesidades actuales en sus Centros de Integración Social. También recuerda que, como ocurre cada año cuando se acerca esta fecha, sus pan dulces son una fiesta y que con cada compra se colabora con las necesidades básicas de las personas asistidas
Horacio Ávila fundó Proyecto 7, junto a otras personas en situación de calle, en el año 2001. Es una entidad que se ocupa de quienes atraviesan esta situación con el lema “La calle no es un lugar para vivir” y, aunque pueda parecer extraño, este lema es compartido por el actual gobierno de CABA, lo ha manifestado el Jefe de Gobierno en reuniones con vecinos y en particular su ministro de Desarrollo Humano y Hábitat, Gabriel Sebastián Mraida.
Sin embargo, en una una nota divulgada el 10 de este mes por Proyecto 7, la organización social denuncia estar pasando por uno de los peores momentos en su relación con las autoridades de la CABA. Afirma que no le entregan en ninguno de su cuatro Centros de Integración Social (CIS), camas, colchones, sábanas, frazadas ni toallones, toallas o elementos de higiene personal, imprescindibles para quienes dejan la situación de calle.
“En todas las gestiones anteriores siempre recibimos estos recursos y hubo un diálogo fluido con las Ministras y sus equipos (Maria Eugenia Vidal, Carolina Stanley, Guadalupe Tagliaferri, Maria Migliore) no solo recursos y diálogo sino que también la mayoría visito en varias oportunidades nuestros centros. Actualmente prácticamente no hay diálogo, el Ministro Gabriel Mraida, jamás visito uno de nuestros centros ni tampoco somos convocadxs a las distintas reuniones que se arman en relación a la problemática”, afirmaron en su comunicación.
¿Por qué pasa esto? Según la organización, uno de los argumentos es que no figura en los convenios el suministro de esos recursos, pero aún así lo recibían antes. Otro de los argumentos que denuncian es que para recibir más recursos deberán cogestionar con el Estado porteño y desde Proyecto 7 apuntan que “Más que un argumento en realidad es una condición, condición a la cual no estamos dispuestos por una infinidad de motivos”. Y al parecer hay un tercer argumento y es que la entidad tiene una voz crítica hacia la gestión.

Los cuatro Centros de Integración Social
Proyecto7 tiene cuatro CIS, Monteagudo con 120 varones adultos que está por cumplir 15 años, Frida que es el CIS para mujeres cis y diversidades y que en Junio cumplió 10 años. Allí hay también mamás con sus hijos e hijas. Además está el CIS Che Guevara que trabaja más con capacitación, consumo y productividad
También está el CIS Carabobo, un lugar donde hay varones con la especificidad de tener algún tipo de discapacidad. Sobre este centro, la organización explica que “…algunos están postrados en sus camas, varios con sillas de ruedas a quienes les faltan parte de sus cuerpos, otros por cuestiones congénitas, compañeros con padecimientos mentales que hacen su tratamiento y viven ahí, y otros con retrasos madurativos, es un lugar donde el trabajo se multiplica por 10, turnos, medicaciones, colchones y camas ortopédicas, baños especiales, un lugar donde una cama baja es oro en polvo, desde todos los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, de forma constante y permanente nos piden vacantes y en general son pacientes que necesitan una atención especial, de hecho venimos teniendo reuniones con los servicios sociales de distintos hospitales para ver como articular mejor y poder dar respuestas (Durand, Fernández, Alvear, Penna, etc)”.

Los recursos que dan trabajo
En Barracas, la organización tiene un Centro de Integración Complementario (CIC), un galpón enorme destinado a actividades culturales y productivas. Allí se puede compra frutas y verduras, productos de su propia panadería y también sus alfajores, sus pan dulces artesanales y económicos y cajas navideñas que han tenido gran repercusión en las fiestas. Todas estas actividades generan ingresos para la organización y dan trabajo a personas en situación de calle que la componen.
También consiguieron que el Estado les financie un food truck con el que acompañan marchas, jornadas o eventos “Pedimos varias veces un lugar permanente en algún parque o similar para que trabaje todos los días, pero no. En las últimas marchas nos quisieron levantar y secuestrar el carro dos veces, y el último diálogo con espacios públicos nos dijeron literal – donde veamos el carro de ustedes lo secuestramos», denuncian desde Proyecto 7

Pedido de solidaridad
“Ahora queremos hacer divisiones en Monteagudo, de hasta 6 camas para que tengan un poco más de intimidad, se sufra menos el frío y se pueda refrigerar mejor en verano, para eso necesitamos bloques, de esos grises para ahorrar reboque y pintura. Cada uno de ellos de 14x19x39 están en un promedio de 2.500 pesos, sabemos que estamos viviendo una situación super difícil, muy difícil, para todxs lxs Argentinos, no pedimos mucho, pero quizás si muchxs pueden uno, podríamos lograr el objetivo”, explicaron en su comunicado.
Para aportar el alias es proyecto7. También recordaron que se puede colaborar comprando pan dulces, alfajores y cajas navideñas y aseguraron que todo lo recaudado, una vez cubierto el costo de los bloques, será destinado a otras mejoras o a comprar sábanas, colchones o cubrir varias necesidades dentro de los CIS. El comunicado de la organización social culmina con su lema histórico: La calle no es un lugar para vivir ni para morir.
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