Jornada ambiental en Buenos Aires

El sábado se desarrolló el primer Festival Ambiental de Buenos Aires en la plaza Dr. Benjamín Gould. Entre las 12 y las 18 horas el entorno del Planetario se pobló de puestos en cuatro islas temáticas: cambio climático, energía sostenible, economía circular y biodiversidad. Hubo también un escenario principal con varios grupos musicales y espacios para charlas, entre otras actividades
El sábado se presentó ideal para disfrutar al aire libre, por lo que la propuesta del gobierno de la Ciudad del primer Festival Ambiental contó con el clima a favor. La plaza Dr. Benjamín A. Gould que rodea al Planetario se vio colmada de puestos con la temática ambiental, organizados en cuatro islas -cambio climático, economía circular, energía sostenible y biodiversidad. Hubo actividades para las familias, con juegos para todas las edades, cinco auditorios para charlas y talleres, treinta stands de emprendimientos y de organizaciones no gubernamentales, escenario con propuestas musicales y patio gastronómico.
La isla de Economía Circular tenía como emblema una escultura realizada con materiales reciclables. Se usaron sólo materiales recuperados, en este caso por la Cooperativa de Recuperadores El Ceibo: 40 kg de hierro, 20 de ropa en desuso, un bolsón de corchos un bolsón de cassettes y videocassettes, un bolsón de botellas de amor y potes plásticos de diferentes tamaños.
Los stands de esta isla se vieron permanentemente poblados de personas en busca de información. En el de El Ceibo dialogamos con Ana María, una de las voceras actuales de la cooperativa y parte de ese diálogo estuvo destinado al recuerdo de Cristina Lescano, fundadora de la cooperativa y a su vez pionera en Argentina de la actividad de reciclaje organizada, fallecida el 1° de abril de 2022. Lescano, en plena hiperinflación de 1989, sin posibilidades de trabajo, junto a otras mujeres que habitaban espacios ocupados en Palermo, salió a cirujear y encontró en la basura mucho más que reciclables, encontró un modelo de trabajo que le dio vida a aquella primera cooperativa y que sirvió de ejemplo al actual esquema de recuperación de residuos de la ciudad de Buenos Aires. Y la conversación fue del recuerdo al presente de una cooperativa que da trabajo a 300 familias y que tiene al frente como referentes a los hijos de Cristina.
Entre los productos que encontramos aquí hubo prendas de diseño hechas totalmente con ropa desechada, lencería súper absorbente, bijouterie también de diseños exclusivos realizados con las chapitas de las latas de bebidas, llaveros y carteras hechos con restos de goma Eva. Entre los stands nos encontramos con “Cazaparaguas”, una firma argentina encabezada por Romina Palma quien creo un proyecto comunitario que confecciona pilotos, camperas y ponchos a partir de objetos rescatados de la vía pública. En su corta vida, la empresa ya ha ganado premios internacionales. También encontramos a 2M, Matías y Mariano, una empresa que comenzó sólo con buenas intenciones de respetar a la naturaleza y hoy ofrece resmas con papel ecológico, agendas perpetuas, cuadernos y anotadores de los mismos materiales, con la posibilidad de personalizarlos.
Siempre dentro de la misma isla de Economía Circular destacaba el stand del Club de Reparadores que se presentó bajo el lema “Cambiemos el sistema, no el clima”. Consiste en un espacio donde se dictan talleres para reparaciones, en particular de ropa y de bicicletas. Es decir, enseñan a reparar con un pequeño aporte por el uso de las herramientas. Si fuera necesario también pueden proveer algún repuesto. Están los miércoles, jueves y viernes entre las 9 y las 12 horas en Yerbal 1475, espacio cedido por el Centro Verde de Caballito.
Entre las charlas que se sucedieron durante la actividad se pudo participar de taller de Bordado, charla de Mujeres Líderes, charla sobre el rol del consumidor responsable. Hubo charlas y talleres en la Isla de Biodiversidad, principalmente orientadas al aprovechamiento de espacios urbanos para cultivos diversos. Imposible ignorar la contradicción de estas propuestas ante la proliferación de construcciones en altura en buena parte de los barrios residenciales de la ciudad, proliferación que vecinas y vecinos proponen detener a partir de la actualización del Código Urbanístico que se está discutiendo en estos días y que han significado la destrucción de pulmones de manzana y el avance de la línea de edificación sobre el arbolado público, entre otros daños. Al lado de lo ocasionado por estas construcciones, los cultivos propuestos en las cada vez más escasas terrazas no parecerían tener la capacidad de contrarrestarlos
Cocina solar, desarrollo nacional
En la isla de energía sostenible se pudo apreciar una escultura hecha con 65 kg. de hierro reciclado y 45 de envases de botellas de plástico. Los organizadores propusieron aquí un llamado a la acción en la transición hacia energías más sostenibles al combinar elementos de la naturaleza y de la tecnología. En uno de los stands, con la olla ecológica cocinaron brownies y pochoclo para compartir con los afortunados que acertaron a pasar por allí en el momento oportuno. La cocina solar es un desarrollo nacional, así como un termo, también solar, que calienta y conserva el agua. Y para aquellos que creían que la radio era un aparato del pasado, allí estaba más vital que nunca, con un diseño vintage y con un pequeño panel solar como alimentación.
La Subsecretaría de Ambiente, en conjunto con la Dirección de Celebraciones y Eventos Centrales de la Subsecretaría de Festivales y Eventos fueron los organismos responsables de esta primera feria y la isla de Cambio Climático fue particularmente celebrada por un público que se acercó marcando distancia de los negacionistas de la situación del planeta. La escultura que identificaba la isla, además de aportarle sombra a estas dos mujeres y hacer más apacible su tarde, fue construida con 70 kg de hierro recuperado y una tonelada de bolsas plásticas. “Esta escultura se erige como un llamado a la conciencia y a la acción. Al transformar deshechos en arte se desafían las narrativas de consumo y desperdicio, recordándonos que cada material tiene el potencial de ser parte de ser parte de una historia más amplia”, explicaba el banner que presentaba la escultura.
La música en el escenario estuvo a cargo de DJ Corso y por él desfilaron Amantes, Jimena Gonik, A Swingueira, El Gran Capitan Afrobeat y el Choque Urbano. También se realizó un desfile de moda con ropa sustentable. Se constituyó en el punto de atracción máximo de la feria. El evento fue diseñado de manera tal que representó un bajo impacto ambiental. Se realizó con luz natural, se utilizaron materiales reciclables, vajilla biodegradable, las estructuras fueron diseñadas con material de descarte, entre otras propuestas. El cierre de las actividades estaba previsto a las 18:00, sin embargo, a esa hora todavía había mucha gente disfrutando de la caída del sol en el entorno al Planetario y más allá de lo que decidieran las autoridades, muchos se quedarían hasta sentir el fresco de la tardecita.
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