Cuando el río suena, suena el río

El próximo domingo, la biblioteca al paso La Puñalada convoca nuevamente a disfrutar en el pasaje Granville de un río de libros. Habrá actividades también en la primera plaza conseguida por los vecinos y las vecinas para el barrio de Villa Santa Rita, a metros del pasaje. Entrevista a Cristina Rivero

Mi nombre es Cristina Rivero, yo nací en esta casa hace casi 69 años”. Así se presenta Cristina, junto con su identidad barrial, junto con la mochila cargada de las mil y una cosas que decide conservar y compartir, como parte de un conjunto de vecinos al que define como muy solidarios unos con oros “Siempre fuimos muy compañeros en todo, de emprender algo y lo hacíamos todos juntos, por ahí alguno no, pero nadie se oponía”, dice.

Llegamos hasta el 2124 del pasaje Granville, una cuadra que nace en otro pasaje, el Dantas y termina justo en la Avda. Álvarez Jonte, atraídos por la cartelera de La Puñalada y el cajón y el cesto donde se comparten libros y revistas, similares a otras bibliotecas llamadas “al paso” y cuya función es dar y recibir material de lectura sin trámite alguno. Detrás de la puerta, además de Rivero nos esperaban cientos de libros prolijamente colocados en las paredes de la sala en estantes y bibliotecas.

La biblioteca comenzó siendo un juego inocente y se convirtió en un proyecto que dejó de ser un juego para ser algo más ambicioso. Y cuando digo ambicioso me refiero a querer ponerlo para la gente, para el barrio, para el vecino. Y nació así, sin querer, en pandemia y los mismos vecinos la fueron construyendo. Ellos me dijeron “vos tenés que hacer tal cosa”…indirectamente ¿no? Me fueron dejando libros y libros y libros y mensajitos y cartas. Y así nació esto.”, explicó Cristina.

Vecinas y vecinos del pasaje se organizaron en varias oportunidades por diferentes objetivos, quizá el más importante fue formar parte de la comunidad que resistió la construcción de tres edificios en el terreno donde hoy se construyó la plaza. Pero no fue el único, y por diversas razones decidieron poner cámaras, seis cámaras que cubren todo el largo del pasaje, pagadas por ellos.

Así llegamos al momento de la pandemia, cuando las plazas estaban cerradas. En este punto recuerda Cristina que “(…) los madres salían los domingos y los padres salían los sábados con los nenes y este pasaje era un paseo. Entonces, yo los veía por las cámaras, era una forma de matar el aburrimiento y veía como jugaban los niños. Yo siempre tenía libritos, no todo esto que tengo ahora, y se los dejaba en el umbral de la puerta. Y los padres se sentaban en los canteros y veía como les leían. También había padres que traían lectura propia, es decir, dejaban que los niños jugaran y se ponían a leer. Así que la siguiente vez que fui a la verdulería me traje un cajón de manzanas, que es el que está colgado ahí, lo lije, lo impermeabilicé, le hice una tapa y empecé a poner libros que ya los había leído yo”.

El resto fue obra de los vecinos, porque una mañana se encontró con una pila de libros y luego otra y otra. “Todo esto es donado”, dice Cristina mientras señala las paredes, todas las paredes, de su sala y de su antecocina. Hoy tiene más de 900 libros, 500 están inventariados, faltan muchos por clasificar y por momentos la desbordan, sin embargo imagina sumar actividades y piensa hacer talleres para el barrio. También busca alguien que la ayude, que la acompañe en las tareas de la biblioteca, alguien que comparta el sueño, porque no se trata de dinero.

Imagen de Asombro Científico – Río de Libro en una calle de Toronto

Además, suma experiencias aparentemente lejanas, pero que comparten el amor por la lectura y el libro físico: “El río de libros es una opción que yo saqué de una actividad anual que se hace en Toronto, Canadá. Es una instalación artística temporal donde cientos de libros cubren una calle creando un «río» para fomentar la lectura. Me pareció brillante esa idea y planteé hacer ese río aquí y lo hicimos por primera vez el año pasado para el cumpleaños del barrio y lo repetimos para la inauguración de la plaza.”

Imagen de archivo de Cristina Rivero

Además del Río de Libros, el próximo domingo 14 de setiembre, en la plaza habrá juego para los más pequeños. Se anuncia, cuentacuentos, música y sus particulares jaulas, que albergan poemas que esperan ser liberados para disparar sentidos, entre otras actividades. La invitación es para que participes a partir de las 14 horas y hasta las 18:00 de un recorrido que invita a zambullirse en la imaginación guardada en cada ejemplar.

Compartir

Hormigas y Cigarras

Artículos relacionados

Destacado

Entrevistas

Medios Vecinales

Medios Vecinales

Ahora en Youtube

Entrevistas

La vivienda no puede estar sometida a la lógica financiera

Organizar las respuestas – Por Ricardo Aronskind

El precio oculto de la fast fashion

Miguel Mirra estrena documental en el Museo del Hambre

Clima

BUENOS AIRES

Staff

Editor Propietario
Daniel Giovannini
Editora Periodística
Graciela Gurvitz
Diseño web y soporte técnico
Ignacio Nesprías
Dirección
Nazca 2416
Teléfono
11­50431250
Correo Electrónico
hormigasycigarras@gmail.com
Registro de propiedad intelectual
RL-2025-72444102-APN-DNDA#MJ
Alta del dominio
09/04/2007

Institucionales

Hoy 1Total 201
Ruidazo contra los vetos en barrios de CABA
La Casa de la Cultura abrió sus puertas al público

Deja un comentario