La culpa es de la “E”, la @ y la “X”

En el día de ayer, Rodríguez Larreta y su ministra de Educación, Soledad Acuña comunicaron la decisión de prohibir a los y las docentes de CABA el uso de lenguaje inclusivo en las aulas. Explicaron que tomaron la medida a la luz de los preocupantes resultados en las pruebas estandarizadas realizadas en octubre del año pasado. La medida es resistida y criticada por gremios y académicos. Qué disputa subyace en el uso del lenguaje inclusivo
El jueves 2 de junio, el gobierno porteño dio a conocer los resultados de las evaluaciones estandarizadas FEPBA y TESBA en las que se evidencia un retroceso significativo en Prácticas del Lenguaje y en Matemática respecto del 2019. Ayer, el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta comunicó la prohibición a los y las docentes del uso de lenguaje inclusivo dentro del aula con la idea de sumar una medida más para simplificar la forma en la que los chicos aprenden “…y sobre todo de la forma en que van incorporando el lenguaje. La idea es ordenar la @, la X, la E en el momento de la enseñanza, estableciendo una guía de prácticas y recomendaciones para comunicar inclusivamente (…) a partir de ahora, los docentes en la ciudad de Buenos Aires tienen que respetar las reglas del idioma español, tanto cuando están al frente del aula, como cuando se dirigen en comunicaciones a los chicos o a sus familias. Tienen que respetar el idioma español”.
Por su parte, Soledad Acuña explicó: “Sobre la base de los resultados de las evaluaciones después de la pandemia y viendo el daño enorme que le hizo la cuarentena educativa a los estudiantes, estamos tomando una serie de medidas extraordinarias, esta es una mas, que lo que busca es quitar obstáculos en el proceso de enseñanza para que los chicos puedan adquirir fluidez lectora (…) La medida no busca prohibir el lenguaje inclusivo. La lengua española nos da muchos recursos para visibilizar, desnaturalizar situaciones, sin necesidad de cambiar las convenciones de la lengua, que son las que nos permite comunicarnos”.
Buscando culpables
Si bien se entiende que la prohibición la imponen como una medida más, parece una simplificación absurda cargar contra el lenguaje inclusivo para mejorar los resultados de las pruebas estandarizadas y en esa línea de pensamiento se expresó ayer en La Nación, Sandra Ziegler, directora de la maestría en Ciencias Sociales con orientación en Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)
“Aducir que el obstáculo es el lenguaje inclusivo y la solución es quitarlo de la comunicación en las escuelas, resulta una iniciativa que probablemente no contrarreste los magros resultados obtenidos. El lenguaje inclusivo está asociado a un uso nuevo de la lengua y suponer que la prohibición mejorará el aprendizaje obedece a una mirada parcial. La prohibición genera resistencia y producirá el efecto contrario al buscado, con el agravante que la prohibición del uso no es la clave para superar el grave problema que tenemos por delante. Los obstáculos en la adquisición de la lectura y escritura no tienen una única causa y por ende tampoco se superan con respuestas unívocas”.
También expresaron el rechazo a la medida la mayoría de los gremios que nuclean docentes en CABA, desde los privados a los públicos. Desde Ademys el rechazo fue rotundo y lo expresaron mediante un comunicado en el que afirman que la medida de prohibición es antidemocrática. “Es de carácter persecutorio para los docentes y miembros de la comunidad educativa porque invisibiliza a uno de los movimientos populares más importantes de la Argentina de la última etapa, que tiene que ver con la lucha de mujeres y diversidades sexuales y de género”.
Lenguaje inclusivo
En agosto de 2018, en una entrevista realizada por La Colectiva Radio, Alejandro Raiter, Doctor en Lingüística por la Universidad de Buenos Aires, actualmente Profesor Titular Consulto en la Facultad de Filosofía y Letras explicaba qué está en juego en el uso del lenguaje inclusivo: “Creo que lo que se verbaliza es una crisis ideológica seria. Hay veces que existe la ilusión, sobre todo en la enseñanza de la lengua, sobre todo en la escuela primaria y secundaria, que la lengua se trata simplemente de un instrumento de comunicación, como si fuera que uno pensara por un lado, hablara por el otro y no es así. El uso del lenguaje es ideológico y creo que lo que está mostrando esto, es eso. Por otra parte, yo estoy muy contento porque las lenguas cambian a lo largo del tiempo, las lenguas varían según grupos, según países, según muchas cosas y acá hay un grupo que obviamente está en crisis con la ideología dominante, que toma, entre otras formas de expresar su ideología, en sus manos, un intento de modificación del uso lingüístico”.
Teniendo en cuenta que en toda disputa hay dos partes y él describió una, más adelante en la entrevista le preguntamos como reacciona la otra parte, a lo que el lingüista expresó: “Mal. Ningún sector y menos si es dominante y es desafiado por otro, va a reaccionar bien. Una represión es la clásica, la que aparece tirando gases lacrimógenos o dando palos. Esa es una forma de represión. Otra forma de represión es usar a la Real Academia Española, decir que es incorrecto, que la E es ajena al sistema morfológico del Español, lo cual es un disparate, porque tenemos estudiantes, docentes, presidentes. Pero bueno, reacciona mal. Cualquier grupo hegemónico atacado reacciona mal y van a usar todo lo que puedan para que esto falle”.
Lo que va quedando claro es que ni la E ni la X ni la @ son obstáculos a vencer para un mejor aprendizaje y lo que emerge rápidamente en la medida adoptada es la disputa ideológica que subyace detrás del lenguaje inclusivo, disputa que poco tiene que ver con lo partidario sino con el ejercicio de una dominación en la que el uso del lenguaje tiene su cuota parte de responsabilidad.
Imágenes: Gobierno de la CABA
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