Nuevo encuentro con la memoria en la Plaza Aristóbulo del Valle

Se realizó el sábado pasado un nuevo Encuentro con la Memoria en el corazón de la Plaza Aristóbulo del Valle. Fue organizado también este año por la Comisión de Derechos Humanos del Consejo Consultivo de la Comuna 11. Hubo música en vivo, un despliegue de pañuelos blancos de papel, siluetas y testimonios de vecinas que dieron cuenta con las huellas en si mismas de los años de la dictadura
La Comisión de Derechos Humanos del Consejo Consultivo de la Comuna 11 organizó por segundo año consecutivo el Encuentro con la Memoria. La actividad se enmarca dentro de las realizadas por el 24 de marzo, a 49 años del golpe cívico militar de 1976. Se desarrolló el sábado pasado alrededor del mástil de la Plaza Aristóbulo del Valle del barrio de Villa del Parque. Había sido programada para el sábado anterior, 22 de marzo, pero ante las probabilidades de lluvia, los organizadores decidieron suspenderlo. Estuvo presente en la actividad la comunera Malena Rotondo y la ex comunera Victoria Pugliese, ambas del espacio político Unión por la Patria.
Daban marco al improvisado escenario un cartel que recordaba que son 30.000 los desaparecidos, un gazebo del cual pendían pañuelos blancos de papel y paños en el piso con siluetas recortadas de cartulina. Mientras se desarrolló la actividad se fueron agregando más pañuelos blancos de papel en el suelo. La actividad comenzó con la lectura parcial de un documento consensuado en el seno del Consejo Consultivo.
“Se apropiaron de niños a cuyos padres asesinaron. Se arrojaron al mar a miles de compatriotas para hacerlos desaparecer y fue así que una palabra apareció en el diccionario de los argentinos: desaparecidos, desaparecidas. Y son 30.000 a los que se suman 10.000 presos políticos a los que se suman 600 bebés y niños en cautiverio”. El Consejo Consultivo alzó su voz reafirmado la cifra de 30.000 personas desaparecidas por la última dictadura. Es que en los últimos años y con más fuerza desde la asunción de este gobierno nacional, se pretende rediscutir todos los años la cifra como si no hubieran existido datos que nos aproximan a ella, como los publicados en 2006 por el diario La Nación en el que se detalla un informe desclasificado de servicios de inteligencia de los los Estados Unidos, en el que el ejército reconocía 22.000 desaparecidos ya en el año 1978, en acciones realizadas “por izquierda”.
Y respecto a la cifra de 30.000, el filósofo y escritor Martín Kohan ensayó en 2017 una síntesis de su significado, en una programa con la periodista Romina Manguel: “Entonces existe la necesidad histórica y política de estimar una cifra, de correrse de la lógica de la verificación, porque al que le toca hacer esa verificación es al Estado. El Estado es el que tiene que informar a cuántos asesinó y dónde están sus cuerpos, a cuántos bebés robó y dónde están ahora. El Estado tiene que informar. (…) «A esa clantestinidad de la represión, a ese cinismo macabro de no revelar dónde estaban los cuerpos de los desaparecidos y tener a los familiares buscando en muchos casos hasta hoy, al hecho macabro de que los secuestros producidos en aquel momento siguen siendo secuestros porque sigue habiendo hijos de desaparecidos que no sabemos dónde ni en manos de quién están, al hecho macabro de no dar esa información se responde con la cifra 30.000, que es justamente la denuncia expresa de que la información fehaciente no la tenemos”.
Testimonios
Este año también quienes se acercaron al acto se conmovieron con testimonios de lo vivido por algunas vecinas y vecinos durante la dictadura. Delia recordó como hace un año que fue vecina del barrio de Devoto, pero del lado de adentro de la cárcel como presa política de la dictadura. Otra vecina, Silvia, recordó también la desaparición de Lucio Leone el 24 de mayo de 1978, secuestrado en una confitería de Villa del Parque. Aún se lo busca.
Graciela Velzco brinda su testimonio
Por su parte, Graciela Velazco, 78 años, profesional de la salud, volvió a conmocionarse al recordar su propio secuestro y conmovió a los presentes. “Hoy les voy a referir el hecho más violento que me ocurrió a mi. Fue en agosto de 1976. Era directora del jardín maternal Pichilandia en el barrio de Villa Crespo en la calle Camargo y Frías”, comenzó explicando Graciela para luego, visiblemente afectada por el recuerdo que compartía relatar su propio secuestro. “Hoy les puedo asegurar que aquel terror que yo viví se impregnó en mi”, afirmó y agregó “Hoy, 29 de marzo de 2025 lo vuelvo a revivir lo actualizo aquí, se hace presente.”
Estos testimonios se multiplican en estas fechas para recordarnos que el terrorismo de Estado existió y aún muchos de quienes lo sufrieron lo cuentan. “Estos crímenes de los momentos más oscuros de nuestra historia son tan graves que no prescriben, por eso seguimos exigiendo memoria, verdad y justicia”, manifestaron en su documento desde el Consejo Consultivo.
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