Basura Cero o Incineración
La ley de Basura Cero tiene 12 años. La norma habla de plazos en los que la ciudad deberá ir reduciendo el enterramiento de basura hasta llegar a cero en 2020. Estos plazos se han ido cumpliendo si se mira lo actuado con mucha buena voluntad, pero algo se ha avanzado en la reducción, recuperación y reciclado; las tres “R” que son el pilar del tratamiento de residuos hogareños. Ahora, las autoridades de la ciudad señalan que no podrán cumplir con esos plazos y proponen modificar lo hecho y que la CABA incinere los residuos. Esto tiene por lo menos dos costados para profundizar, miles de trabajadores quedarán sin ingresos y los porteños ingresarán a un sistema que es dejado de lado en los países centrales por considerar que desalientan la reducción y el reciclado.
Al igual que con otros proyectos de ley, pasa con la educación por ejemplo, la sociedad se entera por trascendidos o cuando ya ha sido presentado para su discusión en la Legislatura. En este caso, para poder acceder a la incineración de basura en la ciudad, el gobierno deberá modificar la ley de Basura cero, que prohíbe específicamente la incineración. Informalmente, la Federación de Cartoneros de CABA manejó la información de que en marzo se presentaría ese proyecto modificatorio de la ley, en abril se trataría y aprobaría en la Legislatura y en junio, abrirían la licitación para para la planta de incineración en el Complejo Norte III del CEAMSE. Se habla también de otras plantas en la zona metropolitana, José C Paz, pero también dentro de la capital, Soldati y Lugano, por ejemplo. El hecho se ha concretado y el proyecto se discutiría en la cámara el 19 o el 26 de abril.
La propuesta del gobierno de Rodríguez Larreta apuntan a la obtención de energía a partir de la basura, llamadas “Termovalorización energética”
Como señalamos, la modificación tiene por los menos dos aspectos a profundizar. Por un lado está todo lo relacionado con lo medioambiental y por otro lo vinculado con las cooperativas y con cientos de trabajadores cartoneros no cooperativizados que recorren las calles cada día. Organizados y no organizados cumplen una función relevante que ha llevado a la ciudad de 11.000 toneladas diarias depositadas en el Ceamse en los primeros años de este siglo a las 6.000 toneladas diarias actuales, 12 años después.
En cuanto a la termovalorización, desde hace tiempo la Fundación Ambiente y Recursos Naturales-FARN, ha señalado que la incineración de residuos no debe ser considerada como energía renovable. La quema convertirá la basura en una importante cantidad de cenizas que ya no podrá ser considerada como basura común sino como residuos peligrosos que deberán ser tratados como otros residuos peligrosos son tratados hasta el momento, de forma diferenciada. Por otra parte, la energía producida con la quema de algunos residuos reciclables, se traduce en alrededor de la tercera parte de la energía que se gastará para producir nuevamente esos productos desde cero. Es decir que los materiales reciclables significan un mayor ahorro energético reciclados que quemados. A esto hay que sumar el costo de generar esa energía que casi triplicará el precio que hoy paga el mercado, con lo cual, será el Estado, es decir los vecinos y vecinas de la CABA, quienes terminaran subsidiando el sistema.
En cuanto a trabajadores y trabajadoras, Hormigas y Cigarras se comunicó con Mariana Durand, integrante de la Cooperativa de Recuperadores Urbanos del Oeste. La cooperativa nacida en el año 2008 tiene su punto verde en la calle Yerbal al 1500, en el vecino barrio de Caballito.
Sobre la situación del sector, Durand explicó que “El espíritu de la ley de Basura cero es el de generar reciclado con inclusión social. El gobierno de la ciudad tiene que modificar esta ley si quiere poner los hornos incineradores de basura en la ciudad o alrededores. La norma indica que los residuos sólidos reciclables no pueden trasladarse fuera de la Capital Federal, deben comercializarse dentro de ese ámbito, por eso, deben modificar la ley. Somos doce cooperativas que trabajamos en todas las zonas de la capital y reciclamos miles de toneladas por mes. Que todo eso vaya a un horno incinerador implica que miles de toneladas de reciclables se conviertan en basura y la pérdida de miles de puestos de trabajo formal”
Mariana explica que no están solos en esta resistencia a la incineración. Además están las industrias del plástico y del papel que se verían afectadas en sus costos si se dejara de reciclar, las organizaciones ambientales que sostienen que las poblaciones cercanas a los hornos se verían afectadas en su salud y en su calidad de vida y los vecinos y vecinas que han cambiado de hábitos en estos años y cuidan sus desechos.
Según Durand, el gobierno de Rodríguez Larreta les dice a los cooperativistas que no se pueden cumplir las metas previstas en la ley de 2006 porque las cooperativas fallaron. “El presupuesto se divide en tres partes, una es la que va a las empresas privadas de recolección de residuos urbanos, otra parte del presupuesto va para las cooperativas y una tercera parte va al traslado de la basura. A las cooperativas les llega el 7% de lo que reciben las empresas privadas. Las cooperativas hacemos milagros con el presupuesto que nos dan. Sólo calibrar una balanza para pesar los bolsones cuesta una fortuna ¿Y nos quieren echar la culpa a nosotros?”, agregó la trabajadora.
HyC – Foto: Cooperativa de Recicladores Urbanos del Oeste
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