Irregularidades y violencia de género en el ISER

Desde el centro de estudiantes del ISER denuncian el pésimo estado del edificio, la falta de inversión y violencia de género. El miércoles realizaron una radio abierta en las puertas del ENACOM, del que depende el ISER. Entrevista a Agustina Vargas, presidenta del centro de estudiantes
El miércoles pasado, 16 de noviembre, estudiantes nucleados en el Centro de Estudiantes del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (CEISER) realizaron una radio abierta en las puertas de la sede del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), Perú al 103. Comenzó alrededor de las 16 horas y se extendió por dos horas. Allí, alumnas y alumnas expusieron en carteles la situación en la que se encuentra el edificio, las demandas académicas y la preocupación ante denuncias por violencia de género que no prosperan en su investigación o que llegan rápidamente a un punto muerto.
Agustina Vargas, presidenta del CEISER, en comunicación con Hormigas y Cigarras enumeró que
“Manejamos tres ejes de reclamos y uno es la parte edilicia, en el invierno no tuvimos calefacción, varias ventanas estaban rotas y las terminamos arreglando nosotros, no hay ningún tipo de inversión en infraestructura ni en tecnología ni en innovación. Otro eje son las denuncias por acoso y violencia de género que no avanzan a pesar de que tenemos un protocolo y el tercer eje sería poder incorporar al organigrama del ENACOM, del cual dependemos, un consejo académico.»

Respecto a las denuncias por violencia de género, Vargas destacó: “El protocolo tiene dos años, pero tiene muchos grises y además no es retroactivo. Es decir, aquellos compañeros y compañeras que hayan denunciado antes de que ese protocolo entre en vigencia tienen que volver a contar y exponer todo lo que les pasó y ahí entra la revictimización, que es algo que no queremos que suceda. Por otra parte, lo único que se hace cuando pedimos una respuesta es un descargo, donde capaz el docente desconoce la situación o dice que son malos entendidos y ahí queda. No es que hay una devolución”
De acuerdo a esta descripción, el protocolo termina siendo un freno, un obstáculo para resolver estos graves problemas, dado que los y las estudiantes deben continuar conviviendo con el docente acosador, porque, además, las denuncias entran como un trámite administrativo y “puede dormir un año y medio o dos”, señaló la estudiante. Y agregó que en el mientras tanto ni siquiera hay una contención desde la institución, “La contención que hay en el ISER es la de un estudiante a otro estudiante, que no tenemos las herramientas. Podemos dar una mano amiga o compañera, pero no tenemos una red de contención”.
Los estudiantes llegan a estas medidas de visibilización de la situación porque afirman haber sido convocados a un diálogo por el organismo que preside Claudio Ambrosini, pero no hay respuestas. “Se termina el año y no queremos llegar con una institución que se cae a pedazos, queremos que algo suceda, que algo finalmente se resuelva”
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