Serrat le dijo adiós a los escenarios porteños

«He venido a despedirme en persona”. Con estas palabras Joan Manuel Serrat comenzó sus últimos shows en Buenos Aires. El martes se despidió definitivamente de los escenarios, pero aclaró, no de Buenos Aires, donde es probable que vuelva. Sus espectáculos fueron un recorrido por sus producciones emblemáticas y mantuvieron al público en completa atención durante más de dos horas y media. Casi tan conversador como cantante, volvió a cautivar en esas dos versiones
Joan Manuel Serrat, con 78, casi 79 años, se despidió de los escenarios porteños el martes 29. Ese fue su último show en el Movistar Arena de Villa Crespo, un mega complejo construido para albergar todo tipo de espectáculo.El público, en su mayoría, superaba los 60 y las y los más mayorcitos estaban acompañados por hijos o nietos, dispuestos a recorrer junto al artista un viaje al pasado de cada uno.
Serrat pidió no engancharse en la melancolía, disfrutar el momento y demostró que las dos cosas son posibles, porque cada tema evocaba etapas o momentos vividos y eso resultó incontenible. El artista logró un clima para todo el recital, de concentración absoluta. El sonido acompañó esa intimidad que Serrat propuso y las pantallas gigantes permitieron seguir su gestualidad, en todo momento trascendental o sus manos de venas gruesas y piel manchada acariciando las cuerdas de su guitarra.
El repertorio fue amplísimo, con temas de la década del 70, muchos, pero también otros más recientes. No faltó Mediterráneo, Pueblo Banco, Penélope, dos temas del disco en el que cantó a Miguel Hernández: Para la libertad y Las Nanas de la Cebolla, este último, el único que interpretó cuya música tampoco es propia y que le permitió recordar a su “amigo y compañero” Alberto Cortés. De este siglo cantó un par de temas, Es caprichoso el azar, de 2002 y Hoy por ti, mañana por mi, de 2012.
En una presentación popular que realizó en 1984 sobre un escenario montado frente al Congreso de la Nación, Serrat anticipó que cuando un músico es joven se sube al escenario y todo lo que quiere es cantar un tema tras otro. En la medida que madura…va mezclando historias, conversa cada vez un poco más. Y este concepto se vio plasmado en esta despedida 2022, porque sus historias tienen un rol central. Historias familiares como la de sus abuelos maternos fusilados por el franquismo y sepultados en una fosa común al fondo de un barranco, abuelos a los que le debe el nombre, Juana y Manuel, y seguramente algunas otras cosas y que dieron paso en el escenario, a Mi Niñez, con la que volvió a sus primeros años, de la mano de su madre.

También le dedicó varios momentos a los personajes y en particular a los creados por él. Realizó también algunas revelaciones que provocaron, en alguna medida, el desencanto manifiesto en la platea, como cuando reveló que «Jamás existió el tablado ese del Lacio. Y la Merceditas y el Curro tampoco…hasta que yo tuve la ocurrencia de juntarlos». Como era de esperar, la historia acabó con los primeros acordes del Romance del Curro el Palmo, como para demostrar que los personajes gozan de buena salud.
Lo acompañaron Ricardo Miralles Izquierdo, José Mas Portet (piano), David Palau González (guitarra), José Miguel Pérez Sagaste (saxo), Raimon Ferrer Isbert (Bajo, contrabajo), Vicente Climent Valero (batería), Ursula Amargos Rubio (viola, voz en «Es caprichoso el azar»).
En varios momentos se lo vio invadido por emociones. Sobre el final tuvo un recuerdo general para quienes le hicieron conocer esta ciudad, de la que es Ciudadano Ilustre, agradecimiento extendido a “los que me acompañaron y otros a los que no conocí, pero que también estaban conmigo y que este sentimiento de agradecimiento que me abruma les pudiera llegar a las personas que estáis aquí, porque todos, de alguna manera, estáis conectados con ellos”.

“Yo quisiera cantar toda la noche, pero ya no me da el cuero y atendiendo a los compromisos que cada quien tiene, ya quisiera hacer alguna canción, la que ustedes quieran”, así fue cerrando los bises de un recital, que para no perder la costumbre, cerró con Fiesta. “Esta gira está llena de trampas, de emociones, de nostalgias, de sentimientos”, había dicho Joan Manuel Serrat al llegar a Buenos Aires, en conferencia de prensa. Como sus últimas presentaciones, como esa última noche en un escenario porteño.
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