Con mayoría propia, el gobierno porteño tiene Códigos nuevos
No por previsible se pierde la esperanza de que no se concrete. Eso parece haber dicho una multitud que se reunió fuera de la Legislatura porteña en la tarde de hoy. Los convocó el rechazo a la aprobación de los nuevos Códigos Urbanístico y de Edificación, el mismo rechazo que recibieron los proyectos cuando fueron consultados en los barrios. La aprobación en primera lectura registró 34 votos a favor, 20 en contra y seis abstenciones provenientes del sector que comanda Lousteau, Evolución. Algunos legisladores manifestaron la intención de introducir cambios a la hora de la discusión en el recinto en segunda lectura. Desde las organizaciones de vecinos se anticipa la intención de recurrir a la justicia.
Las organizaciones de vecinos rebautizaron estos códigos como “Código inmobiliario”. Sin embargo, en conversación en el día de hoy con Jonatan Baldiviezo, presidente del Observatorio del Derecho de la Ciudad, explicaba que tampoco los llamados desarrolladores están conformes, porque querían más. “He participado de muchísimas reuniones, seguimos los debates públicos en los medios y no hay ninguna organización, ni siquiera la Sociedad Central del Arquitectos, que apoye este código. El problema es que tiene falencias graves desde el principio. Lo primero es qué se entiende como Código. Si entendemos como Código algo estático, basado solamente en qué se puede construir o si entedemos como Código una regulación del dinamismo urbano que hay en la ciudad de Buenos Aires”, señaló Baldiviezo.
Con este panorama llegaron al debate parlamentario hoy los proyectos, basados solamente en la posibilidad de aprobarlos que le da al oficialismo poseer mayoría parlamentaria y una disciplina a toda prueba hacia adentro de sus filas, porque basta con haber presenciado los debates en la Comuna 11 para comprender el rechazo general que producen las ahora, nuevas normas.
Entre los muchos puntos de rechazo que se presentaron al proyecto, están los de duplicar la cantidad de habitantes permanentes que tiene la ciudad de Buenos Aires, la uniformidad que se pretende para las manzanas, en detrimento de las diferentes identidades barriales, la carencia de propuestas de inversiones de infraestructura previa en una ciudad ya colapsada en sus servicios, la falta de espacios verdes, el rechazo a las nuevas normas respecto a los metros mínimos a construir para que se considere vivienda, entre otros.
Mientras dentro del recinto el debate se transformaba en un trámite, fuera, sobre la calle Perú, confluyeron las protestas de los vecinos organizados de la ciudad y la carpa docente donde se explica el rechazo a la UNICABA, en una jornada teñida por la decepción para quienes llegaron con su esperanza de cambiar algunas voluntades.
HyC
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