Adolescente asesinado
Un nuevo caso de gatillo fácil, esta vez en Capital Federal, se registró la semana pasada. Se trata de Matías Rodríguez, un chico de 16 años que fue baleado por un policía fuera de servicio en el barrio de Bajo Flores. El hecho ocurrió el lunes 23 de abril, en la esquina de Eva Perón y José Martí, a pocas cuadras de la Plaza de los Virreyes, en Bajo Flores. Este nuevo caso fue denunciado tres días después por la comunidad educativa de la escuela a la que concurría Matías, la de Enseñanza Media N°3 del Distrito Escolar 19 y las organizaciones del Bajo Flores que vienen trabajando con los casos de chicas desaparecidas. Desde estas organizaciones resaltaron que el adolescente no estaba armado y recibió el disparo por la espalda. En ese momento fue internado en el Hospital Piñero, donde falleció poco después de ser ingresado.
En la escuela no dudaron en calificar que “se trata de un nuevo caso de la doctrina Chocobar”. En un comunicado, estas organizaciones señalaron que “Cuando un gobierno justifica el asesinato de los jóvenes por parte de las fuerzas de seguridad es fascista. Sepan que a pesar de ser una pelea tan tremendamente desigual algún día tocaremos la dignidad con las manos y que el destino no es la muerte sino una vida plena para todxs”. Cabe agregar que la Policía de la Ciudad, acumula en su primer año de existencia 24 muertes denunciadas, contra 20 en ocho años de su predecesora, la Metropolitana. El dato surge de un relevamiento de la Correpi.
Más adelante añadieron que “Esto ya pasó en los 90, los ‘dejan hacer’ y cuando se están yendo los matan por la espalda (…) entre las zonas liberadas y las zonas apropiadas, entre el trazado formal y el informal, los cuerpos de lxs pibxs funcionan como hitos que marcan con su sangre las fronteras invisibles que advierten sobre los peligros de haber salido del domo, de haber seguido el anhelo de querer arrebatarle a esta vida perra una tajada que nunca va a llegarles por esperar pacientemente del otro lado de la raya”. Y pone de relieve que “el Estado también es este disciplinamiento que nos quiere imponer que lo único que podemos hacer es juntar la guita para pagar un cajón donde enterrar al niño”. Además, la comunidad educativa de la escuela a la que concurría Matías rechazó la idea que a los barrios “no llega el Estado”. “El Estado ahí es la Gendarmería, los comisarios fuera de servicio, los negocios intocables de la droga y la circulación de pibas, el pan que se quita, la vacante que se niega, las ambulancias que no llegan, las armas accesibles y los cuerpos matables y desaparecibles de lxs adolescentes, ahí la ley funciona a rajatablas y la menor infracción se paga con la vida”.
Al igual que con las desapariciones de chicas, generalmente en forma de trata para explotación sexual, el comunicado termina exigiendo políticas públicas para sacar a los chicos de la pobreza.
HyC
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