Arco Violeta lanzó una campaña de información sobre sumisión química

Arco Violeta Asociación Civil, acompañada por otras 50 organizaciones e instituciones, lanzó la semana pasada una iniciativa que busca visibilizar, concientizar y prevenir la sumisión química, un tipo de violencia silenciada que afecta mayoritariamente a mujeres mediante la administración de sustancias con fines delictivos.
Llega el verano y para los más jóvenes llega también un tiempo de ocio que tiene un formato de diversión cada vez más asociada al consumo de alcohol. Boliches, música y bebidas, momentos íntimos son un combo ideal, pero no exento de riesgos y de vulnerabilidad, sobre todo para las mujeres.
En este marco es que la Asociación Civil Arco Violeta, acompañada por otras cincuenta organizaciones e instituciones diversas, lanza una nueva campaña destinada a visibilizar, concientizar y prevenir las violencias sexuales posteriores a lo que se conoce como sumisión química.

“Las multitudes, la música alta y la falta de iluminación generan oportunidades para que un agresor actúe sin ser visto” – afirman desde Arco Violeta a la hora de presentar la campaña y agregan – “En verano también hay más eventos al aire libre, bares llenos y turistas, lo que facilita el movimiento constante de personas y la distracción. Todo esto crea un entorno donde la vigilancia disminuye y el riesgo de sumisión química aumenta”.
“Nuestra campaña busca visibilizar esta problemática, acudiendo a lugares como bares, boliches y demás, principalmente de nocturnidad con una propuesta: llevando estas tapas para los vasos o copas y así dar visibilidad a esta problemática que va en aumento en todo el mundo y, que poco se visibiliza”, agregaron

Algunos antecedentes
De acuerdo a una publicación de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, la sumisión química es una estrategia para la comisión de delitos contra la integridad sexual o la propiedad de las personas. Ocurre cuando una o más personas, sean amigos o desconocidos, te administran sustancias psicoestimulantes sin tu consentimiento y sin tu conocimiento. Buscan producir una modificación en tu estado de conciencia, pudiendo manipular tu voluntad, colocándote así en una situación de vulnerabilidad.
La sumisión química alcanzó un extraordinario impacto mundial al conocerse el caso Pèlicot en Francia. Sucedió en Aviñon, donde Gisèle Pèlicot tuvo el valor de denunciar a su marido por haberla drogado y hecho violar por más de cincuenta hombres durante diez años. Dominique Pèlicot fue juzgado y condenado en diciembre de 2024 a veinte años de prisión.

En Argentina, en marzo de este año, la fiscal de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), Alejandra Mángano, en comunicación con la prensa se refirió a los casos de sumisión química e hizo foco en el del anestesista Gerardo Billiris, condenado a 14 años de prisión por abusar de tres mujeres y por suministro de estupefacientes, además de haber intentado matar a una de las víctimas mediando violencia de género.
Estos son casos extremos que alcanzaron notoriedad en los medios, pero la realidad es que no hay estadísticas confiables en Argentina. El reconocido sexólogo Adrián Rosa, publicó en abril de este año un artículo en Newstad en el que asevera que “Aunque no hay estadísticas confiables en nuestro país, o no son dadas a conocer, o simplemente nos enteramos cuando se da la noticia en los medios de comunicación, principalmente las mujeres están expuestas a intentos de vulnerar su capacidad de decisión mediante sumisión química para abusar sexualmente; y los varones a la misma acción, pero para robarles en su domicilio. Muchas veces no se denuncia, por vergüenza o amnesia de lo realmente vivido”.
En efecto, las drogas utilizadas generan un estado de amnesia y confusión de lo sucedido, obteniendo así la impunidad deseada por el o los agresores. Los efectos mencionados también pueden obtenerse mediante la instigación a consumir alcohol de manera excesiva.

La propuesta de Arco Violeta
Desde la Asociación Civil resaltan la necesidad de alertar sobre la sumisión química y sus consecuencias. “No buscamos alarmar, sino alertar sobre este tipo de violencia, que crece día a día y que consideramos muy importante informar. Nos cuidamos entre todas y todos”, proponen y ante la pregunta sobre qué hacer para evitarlo proponen
} Vigila lo que bebes
} Presta atención mientras te sirven la bebida.
} No dejes tu bebida abandonada.
} Desconfía si te ofrecen bebida que no has pedido.
¿Que sustancias pueden producir sumisión química?.
Ante esta pregunta, Arco Violeta responde que “Todas las sustancias empleadas tienen algo en común, actúan sobre el sistema nervioso central”. Y en cuanto a lo que se debe hacer ante el hecho consumado proponen que al darte cuenta
No sientas vergüenza
No tengas miedo
No guardes el secreto.
Acude a un Hospital o centro sanitario.
Nadie tiene derecho a hacer contigo nada que tu no sepas ni nada que tu no quieras por eso debes DENUNCIAR.
El próximo paso será un recorrido nocturno por centros de diversión proponiendo el uso de las tapas e informando sobre la sumisión química y sus consecuencias.
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