La impunidad del asesinato de Luciano Arruga implica a instituciones de la Ciudad

El 31 de enero se cumplieron 11 años de la desaparición y muerte de Luciano Arruga. Como cada año, familiares, amigos y organizaciones sociales convocaron a una marcha y acto, que en esta oportunidad se realizó el sábado. Previamente, un colectivo de medios alternativos realizó una entrevista a Paula Litvachky, referente del CELS. La abogada señaló entre otras instituciones al Santojanni y a la justicia porteña como responsables de la impunidad que rodea el caso. La familia pide verdad y justicia

El 31 de enero de 2009, Luciano Arruga tenía 16 años y salió de su casa en el barrio 12 de Octubre, Lomas del Mirador, por última vez. Desde el momento de su desaparición, la mamá, Mónica Alegre y su hermana, Vanesa Orieta, así como un conjunto de amigos lo buscaron hasta su aparición enterrado como NN en Chacarita el 17 de octubre de 2014. A partir de ahí, la búsqueda de Luciano se transformó en búsqueda de verdad y justicia.
En principio la aparición del cuerpo permitió saber que Luciano Arruga murió la misma madrugada del último día de enero de 2009, cuando cruzó corriendo la avenida General Paz, a la altura de la Avda. Mosconi en provincia de Buenos Aires y de Emilio Castro en Capital Federal. Allí fue atropellado por un auto. Corría descalzo y lo que la familia entiende es que esa desesperación que lo llevó a cruzar de ese modo una vía rápida como la Gral. Paz tiene como única explicación que Luciano​_ huía de la bonaerense. Sostiene la hipótesis un juicio realizado en 2015 en el cual un oficial de la policía de la provincia, Julio Diego Torales, fue condenado por torturas producidas a Luciano en setiembre de 2008, es decir, cuatro meses antes de su desaparición. A partir de esa causa, la búsqueda de verdad se encuentra desde 2015 en el juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N.º 3 de Morón.

Esa madrugada del 31 de enero de 2009, cuando Luciano fue atropellado por un auto en la Gral. Paz, fue trasladado por el SAME al hospital más cercano, el Santojanni. Murió a las pocas horas y el día 3 de febrero de 2009, un juez de la CABA habilitó que se lo entierre como NN en el cementerio de la Chacarita. Argumentó que el cuerpo no tenía identificación y nadie lo había reclamado. El juez interviniente cuenta a su favor con los resultados de la autopsia que señala que el cuerpo internado y muerto en el Santojanni correspondía a una persona del sexo masculino de más de 30 años de edad. Recordemos que Arruga tenía al momento del accidente 16 y es a ese joven, a ese adolescente a quien buscaba la familia, cuyo primer destino fue el Hospital Santojanni.
A partir de la aparición del cuerpo, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), quien patrocina a la familia, intentó tomar lectura del libro de guardia del hospital y a pesar que han pasado 5 años y medio, aún no lo han logrado.
En una entrevista colaborativa realizada el 23 de enero por varios medios alternativos y comunitarios, la abogada Paula Litvachky, directora del área de Justicia y Seguridad de de la institución, señaló que “Sin duda el sistema de salud, en este caso de la Ciudad de Buenos Aires, forma parte de la red de encubrimiento. La morgue, los hospitales, el circuito burocrático, todo eso, también tienen responsabilidad sobre eso. La justicia de la Ciudad de Buenos Aires, en ese expediente en el que decidió sin ninguna responsabilidad de lo que estaba haciendo, sin hacer ninguna investigación, sin determinar realmente la identidad de esa persona…nadie preguntó nunca qué pasó ahí, por qué…la responsabilidad funcional también de hacer eso (enterrar a una persona como NN), que además no es en el único caso, es una cosa que se repite, es una práctica”.
Para la abogada, este encubrimiento que propicia la impunidad no está orientado a proteger a alguien en particular sino que se trata de “…una lógica de protección de la corporación y una falta de empatía absoluta sobre que esa persona de la que le estaban hablando era una víctima. Las víctimas están en otro lado, les pasan otras cosas y nos debemos a esa otra clase, para, en todo caso, ser demandados por responsabilidad”.
Familiares y amigos están dispuestos a sostener en el tiempo la demanda de verdad y justicia.
HyC – Imagen: Familiares y Amigos de Luciano Arruga

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