CUR, de la desconfianza al rechazo

Vecinas y vecinos organizados en la Interbarrial Buenos Aires dieron a conocer a principio de semana su rechazo a las modificaciones de Código Urbanísitico aprobadas en segunda lectura en la última sesión parlamentaria del año. En el comunicado detallan las razones de este rechazo y denuncian que el código tal como quedó está pensado para alentar negocios inmobiliarios y atenta contra la identidad de barrios como el de Chacarita, Villa del Parque o Devoto, donde permite construir en alturas de 24 o 36 metros
La última sesión del año del jueves 12 de diciembre tuvo el tratamiento de casi 300 resoluciones y declaraciones, modificaciones de leyes, como la de ampliación de derechos a víctimas de la masacre de Cromañón y el tratamiento de 28 leyes con o sin discurso. Para el final quedó el despacho No 926/24 de la Comisión de Planeamiento Urbano, por la que se modifica el Código Urbanístico, Ley 6.099. (Exp. 2120-J-24, Jefe de Gobierno) en segunda lectura, cuya aprobación se produjo pasadas las 23:30.
Fue aprobado con lo justo, 31 votos afirmativos, 11 en contra, entre los que votaron legisladores del PRO que responden a Patricia Bullrich y las abstenciones de los y las diputadas peronistas. La primera sanción fue a finales de septiembre con votos del oficialismo y aliados y a partir de ahí se abrió una larga instancia de audiencia pública de la que participaron, entre otros, vecinos organizados en defensa de las identidades de más de 20 barrios de la ciudad nucleados en la Interbarrial Buenos Aires. La participación se dio con plena conciencia de que estas instancias no son vinculantes, no obstante, siempre se generan expectativas en torno a poder introducir cambios.
Finalmente esto no lo vieron reflejado en en la ley aprobada y dieron a conocer el malestar generado casi inmediatamente en un comunicado en el que manifiestan el “Rechazo de la Interbarrial Buenos Aires a la modificación del Código Urbanístico: no es un plan urbano, es un plan de negocios”.
En el comunicado destacan que “La demanda social de la modificación del Código Urbanístico se consolidó a partir del trabajo comunitario de las y los vecinos que visibilizaron el impacto negativo de la construcción descontrolada en toda la ciudad de Buenos Aires. El lema principal de preservación de la identidad de los barrios fue vaciado de contenido desde el momento en que se propusieron alturas de 24 y 36 mts. para barrios como Chacarita, Villa del Parque, Devoto, San Cristóbal, Villa Ortúzar entre otros, caracterizados históricamente por su carácter residencial y de casas bajas”.
El de las alturas en los barrios es uno de los principales problemas por los que se movilizan y durante el año pasado, vecinos de más de diez barrios presentaron proyectos de ley para impedir que se siguieran permitiendo estas construcciones. Otro de los problemas que han denunciado sistemáticamente es el de la mixtura de usos que ha permitido el avance de polos gastronómicos con la ocupación de la vía pública y atentando contra los horarios que requieren zonas residenciales.
Otra de las preocupaciones manifestadas es que no “No se habilitó la intervención de las comunas en decisiones clave tales como la saturación de usos y las parcelas receptoras de capacidad constructiva adicional, lo que demuestra la poca voluntad de diálogo con la comunidad”.
También denuncian en el comunicado el proceso de elaboración de la ley dado que “…no estuvo exento de irregularidades y obstáculos a la participación ciudadana, tales como la difusión prácticamente nula de la convocatoria a audiencias públicas o la fijación de horarios laborales para las exposiciones, que influyó directamente en el bajo porcentaje de inscriptos a la audiencia que pudieron exponer o enviar su exposición por correo electrónico (alrededor de un 32%) (…) En el dictamen favorable se citó a quienes apoyaron el proyecto de ley, y desde la IBBA pudimos constatar que al menos 8 de esas personas trabajan para el gobierno de la ciudad, una de ellas integrante de la Subsecretaría de Ambiente del GCBA”.
El documento cierra señalando que “Desde la IBBA entendemos que este proceso no ha resultado satisfactorio en relación a las demandas instaladas por la mayoría de los barrios de la ciudad en cuanto a la infraestructura de servicios, el cuidado ambiental, el derecho a la vivienda digna, entre otras. Demandas ante las cuales las grandes desarrolladoras inmobiliarias, reales beneficiarias del CUR, son totalmente indiferentes. Sin embargo, tenemos la certeza de que esta es sólo una primera etapa en la lucha de las y los vecinos por una mejor calidad de vida y la promoción del buen vivir”.
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