Piedra libre a la Biblio!

Con la fachada pintada a nuevo, incluidas las persianas, los barrotes y la puerta, en los techos aparentemente resueltos sus problemas de filtraciones, la biblioteca Rafael Obligado estaría lista para ofrecer múltiples actividades, más allá del retiro formal de libros o sala de lectura. Pero, una vez finalizados los trabajos se le retiraron todas las señalizaciones y esto generó alarma en el barrio. Durante varias semanas la casona era una más de las del Pasaje Cranqueville. Finalmente, en el día de ayer realizaron la reposición del nombre, ahora iluminado, y del escudo
Hacia fin de año iniciaron obras importantes en la Biblioteca Rafael Obligado, Pasaje Crainqueville 2233, barrio de Villa Santa Rita. Realizaron una pintura integral del frente y de algunos sectores del interior, los techos recibieron una reparación, que según vecinas y vecinos, es más profunda que lo que se había hecho el año pasado, cuando comenzó a lloverse la planta alta a poco de terminados los trabajos. Además se reacondicionó el patio. También en diciembre se llevaron el cartel para ser reparado y pintado, junto con el escudo y el mástil.
“La cuestión es que se terminó de pintar y el cartel nunca volvió, no quedó nada que la identifique como biblioteca. Lo que nos transmitieron en su momento fue que la idea era hacer como una inauguración, nosotros estamos esperando que se nos convoque a una reunión, porque el año pasado no pudimos hacer ninguna actividad dentro de la biblioteca por estar el piso superior inhabilitado y abajo no nos permitieron”, explicó a este medio una de las vecinas que se movilizó en 2023 por la reapertura de la biblioteca y continúa motorizando actividades.
Finalmente, en el día de ayer, 27 de febrero, volvieron a instalar el cartel, ahora iluminado por la noche. También repusieron el escudo, el mismo que tenía, y el mástil. Hubo que reponer también el picaporte de la puerta que, como era de bronce, en algún momento de este largo verano desapareció. El patio luce remozado y con plantines nuevos, ideal para alguna actividad cultural entre vecinos, con mate de por medio. Otro detalle no menor, el contenedor de basura fue retirado de la puerta de la biblioteca.
Para vecinas y vecinos, en el debe aún hay varias cosas. Por ejemplo, después de casi dos años de espera todavía no tiene wifi, no hay un cartel que indique los horarios en los que se pueden retirar libros y falta una señalización adecuada en las calles transversales que señale que a pasitos no más, hay una biblioteca. Tampoco las trabajadoras han recibido indicaciones sobre si volverán a brindar apoyo escolar.
Marcela y Daiana son las bibliotecarias actuales. Entre las dos mantienen el local abierto desde las 10 de la mañana, hasta las 19:45, con horario tope de cierre a las 20:00. Un repaso por los títulos muestra un material de lectura renovado y para retirar libros sólo hay que acercarse hasta la biblioteca con el DNI y registrarse.
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