Con el carnaval a pleno
Cuatro días corridos de fiesta popular fue lo que se vivió en varios barrios de la CABA. En particular en Villa Santa Rita y Villa del Parque las actividades se repartieron en dos corsos, uno, el espacio oficial levantado sobre la Avda. Nazca casi Jonte y el otro, el clásico corso independiente de Los Pitucos de Villa del Parque, sobre la calle Cuenca a la altura de la Plaza Aristóbulo del Valle. Mucha gente en ambos, mucho baile y mucho canto fueron el sello de estos escenarios.
El arranque, el sábado 3 y el domingo 4 de febrero, no fue auspicioso. Sobre todo el primer día de actividades carnavaleras contó con escasa presencia de vecinas y vecinos a pesar de las noche espectacular que acompañó la actividad. Otro fue el cantar para la semana del feriado largo de carnaval, en la que todos los días se vieron colmados de público. Varias murgas destacaron durante estos cuatro días. Sin duda la presencia de Los Rengos del Bajo, integrada por algunas personas con Síndrome de Down, discapacidades cognitivas, cuadripléjicos y otras patologías se llevó los aplausos más emotivos. La blanquiverde sintetiza, de alguna manera, la importancia del quehacer de la actividad durante todo el año, una actividad que contiene socialmente, socializa, representa un ejercicio físico, un vínculo con la música y el canto. Creada hace 12 años por Apebi lleva realizadas más de 500 actuaciones, entre ellas en los carnavales de Gualeguaychú, de las provincias de San Luis, de Misiones y de San Juan.
En el caso de Los Rengos del Bajo, resalta aún más el acompañamiento de las familias, pero en general, todas las murgas tienen parte de esa integralidad. Algunas pasan largamente los cien integrantes y ensayan al menos una vez por semana para estar listos para los desfiles de febrero.
La otra destacada de estos cuatro días fue La Redoblona. La murga nacida en FM La Tribu cumple este febrero 21 años. Mezcla con éxito algunas características de la murga uruguaya, como es el cuidado trabajo vocal, de composición musical y letras, con la tradición porteña del baile murgero. Concitó particularmente la atención del público y trajo seguidores históricos a su actuación en el escenario de la calle Nazca.
El escenario independiente
Como todos los años, Los Pitucos de Villa del Parque se pusieron al hombro la construcción de un espacio de carnaval por fuera del circuito oficial. Contaron con una presencia importante de público que acompañó las tres jornadas de corso. El escenario se levantó, como ya es tradición, sobre la calle Cuenca a la altura de Marcos Sastre y las murgas hicieron lo suyo sobre Cuenca a partir de Baigorria, flanqueadas solamente por decenas de vecinos y vecinas. Participaron murgas de capital y también del Gran Buenos Aires. Es en este corso donde se vieron mas expresiones de disfraces, particularmente en chicos, otra tradición del carnaval que se sostiene así en el tiempo.
Se destacó, y esto es para todos los días transcurridos hasta ahora, por lo menos en estos escenarios, el respeto por los horarios. Comienza con puntualidad alrededor de las 19 horas y termina a las 2 de la mañana los sábados y a las 24 horas los domingos.También cabe señalar el cumplimiento inmediato con la limpieza posterior, aunque algunos vecinos resaltaron que dicha limpieza debería extenderse también a las veredas ya que no son responsables de la inevitable suciedad que queda. Cabe mencionar también que la consigna de Alcohol Cero se cumple a rajatabla en los alrededores del tablado de Nazca. La prohibición de venta y consumo de bebidas alcohólicas es absoluta dentro del perímetro vallado.
La diversión sigue el 17-18-24 y 25 de febrero.
HyC
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