Madres de Plaza de Plaza de Mayo, 45 años después

El sábado 30 de abril se recordaron los 45 años de la primera ronda, en la que catorce madres comenzaron a caminar alrededor de la Pirámide de Mayo. Hubo un reconocimiento de autoridades nacionales en la ex ESMA, un acto encabezado por Hebe de Bonafini y un acto alrededor del monumento a Belgrano en el que participaron Madres Línea Fundadora
Abril de 1977. Argentina llevaba algo más de un año de dictadura cívico-militar-ecleciástica y la violencia que ejercían militares de las tres armas era ya conocida y padecida. No obstante, gozaban de buena prensa, tal como lo testimonian titulares y editoriales de la época. Quizá un ejemplo extremo del discurso que impregnaba en la sociedad es el editorial del diario La Nación del 2 de abril, cuyo título, “Una paz que merece ser vivida”, es de por si elocuente. Y claro que no se refería a la paz de los cementerios y lo expresa con una extensa apología de la dictadura, a la cual le otorga incluso ciertas características colectivistas fundantes de democracia.
Los medios audiovisuales de mayor masividad estaban intervenidos y aquellos que se animaban a romper apenas la paz a la que alude La Nación, sufrían las consecuencias. El 15 de abril, Jacobo Timerman, director de La Opinión y el subdirector del diario, Enrique Jara, fueron secuestrados y torturados. A las 24 horas fueron “blanqueados” y pasaron a disposición del Poder Ejecutivo. No corrió la misma suerte un periodista de ese diario, Enrique Raab, de 45 años, que al día siguiente fue secuestrado y desaparecido. Ni el editorial que comentamos ni los avances sobre la prensa que se conocían cada día tenían respuestas populares y masivas como las que podríamos imaginar que se producirían hoy.

Foto de Daniel García
Circulen, circulen
El 30 de abril, Azucena Villaflor, Berta Braverman, Haydée García Buelas, María Adela Gard, Julia Gard, María Mercedes Gard y Cándida Felicia Gard, Delicia González, Pepa García de Noia, Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcuschin, Antonia Cisneros, Elida E. de Caimi y Ada Cota Feingenmüller de Senar estaban paradas en la calle Rivadavia, delante de la Curia Metropolitana de Buenos Aires, esperando que el obispo Victorio Manuel Bonamín las recibiera.
Querían preguntarle dónde estaban sus hijos.
Fue Azucena Villaflor quien empujó hacia la plaza, “Individualmente no vamos a conseguir nada – dijo – ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos”.
Para ese momento aún regía el Estado de Sitio impuesto por la dictadura que no permitía que grupos de más de 3 personas estuvieran de pie en la vía pública, por lo que en cuanto un policía las vio, se acercó y les pidió que circularan, palabras que tomaron al pie de la letra las madres. Caminaban despacio, tomadas del brazo, sin alterar el orden público.
Sólo comenzaban a alterar la historia.
30 de abril de 2022

A 45 años de aquella jornada, hubo tres actos. El primero fue el que brindaron las autoridades nacionales en el Espacio Memoria y Derechos Humanos que funciona en el predio de la exESMA. Allí, las Madres Línea Fundadora fueron homenajeadas con un acto en el que participaron varios funcionarios del Gobierno nacional, entre los que destacaron el ministro de Educación, Jaime Perczyk, el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, y referentes de organizaciones de derechos humanos. Además, se firmó un convenio marco de cooperación entre el ministerio de Educación de la Nación y este sector de Madres, con el fin de levantar un centro universitario especializado en derechos humanos en instituciones de la educación superior. Taty Almeida fue la encargada de recordar ese otro sábado de 1977: «Nos llamaron locas y sí, estábamos locas de dolor, de rabia, de impotencia. Nos arrancaron lo más preciado que puede tener una mujer, y lo transformamos en amor, no en odio, y en lucha pacifica».
Por la tarde la Plaza de Mayo se dividió en dos para albergar dos actos. En el lugar que ocupan cada jueves, la madres encabezadas por Hebe de Bonafini realizaron un acto con marcada presencia de organizaciones kirchneristas, como La Cámpora o Kolina. Bonafini fue la oradora: «Esta plaza es para gritar, denunciar, para soñar. Es muy hermoso y hay que hacer las cosas con alegría y amor. No se hace solo con armas, se hace transformando un país diciendo lo que uno piensa sin negociar con quién queda mal uno». La dirigente histórica de Madres, tuvo palabras para criticar al gobierno y el acuerdo con el FMI.

En simultáneo, pero detrás del monumento a Manuel Belgrano, de espaldas a la Casa Rosada, otro sector de madres se reunieron junto a organizaciones sociales y culturales para realizar un festival y recordar aquellos comienzos. A la hora de hacer uso de la palabra comenzó Elia Espen reviviendo los momentos en los que su casa fue asaltada por fuerzas conjuntas de la dictadura y la policía, desaparecieron a su hijo, Hugo Orlando, violentaron a sus hijas y hasta les robaron la ropa. Posteriormente habló Adelina Lara, hermana del desaparecido Carlos Alberto Rizzo, quien se sumó tempranamente a Madres de Plaza de Mayo.
Luego tomó el micrófono “Norita”, Nora Cortiñas quien tuvo palabras para la historia y la búsqueda de Gustavo, pero, como es habitual, hizo referencia a diversas violaciones a los derechos humanos que se han producido en democracia y que este grupo de madres ha denunciado con independencia política del Estado y de los gobiernos de turno.
Cerró las intervenciones Mirta Baravalle, madre de Ana María, recordando la implantación de Alfredo Astiz como infiltrado de la Armada en el grupo de madres, la desaparición de Azucena Villaflor y de cinco palotinos.
El día anterior a estos homenajes, el viernes 29 de abril, varios alumnos y alumnas de séptimo grado del Distrito Escolar 8 de la Ciudad de Buenos Aires realizaron la Promesa de Lealtad a la Constitución Nacional. El predio elegido fue el ex centro clandestino de detención Olimpo, en el barrio de Floresta. Previamente, ya habían realizado un recorrido por este espacio de memoria.
Un abismo abierto en el sentido común entre este presente y aquel pasado en el que la lucha de las madres fue fundamental. Hoy continúan reclamando la apertura total de los archivos de la dictadura para sumar más verdad.
Imágenes: Karina Díaz
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