En las comunas 11 y 15 ­
Villa Mitre -­ Santa Rita -­ Villa del Parque - Paternal

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Vie 22 de Noviembre de 2019

GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA

La oligarquía fascista boliviana encontró la grieta que buscó desde 2005 y dio un golpe de Estado  reivindicativo de biblias, violencias y racismo. En Son&SeHacen del 16 de noviembre presentamos dos hechos del pasado reciente, una muestra de la violencia sobre los pueblos originarios con las que se manejan las llamadas organizaciones cívicas de los estados que componen la Media Luna boliviana. Para analizar el momento inmediato posterior al golpe, nos comunicamos con Yolanda Mamani, periodista responsable del informativo de Radio Deseo en La Paz, quien realizó una cronología de porqué el golpe funcionó ahora y no antes. Un opinión sobre la degradación del gobierno del MAS que dejó inermes, embretados, a quienes rechazan el fascismo pero tampoco apoyan la continuidad del orden de cosas actual.

El mundo debate la crísis ambiental

Desde las manifestaciones en las calles, las disputas en los territorios y fábricas, hasta las cumbres de las instituciones mas poderosas del plantea, la cuestión ambiental se hace presente y genera divisiones incluso dentro del stablishment global. La semana pasada se desarrollaron movilizaciones en gran parte del mudo para protestar contra el cambio climático, en Argentina se van a desarrollar mañana, viernes. En esta semana el debate estuvo presente en la cumbre de la ONU. Entre el Lobby y la calle, un debate profundo se presenta como urgente. Por Ramiro Giganti (ANRed)

Mas allá de quienes protagonicen los debates, la cuestión ambiental se hace presente tanto en las calles como en los salones de las instituciones mas poderosas. Ya sea por su exposición cada vez mas clara, por el daño real o la concientización en parte de la población, o por porque el desastre ambiental está alcanzando un punto donde el daño llega a las ganancias de muchas empresas, el debate sobre el medioambiente se hace presente en distintos sectores sociales en todo el mundo.

Es la antesala de la cumbre contra el cambio climático en la ONU, que comenzó el lunes en Nueva York, mas de 100 ciudades de los 5 continentes fueron protagonistas de estas movilizaciones el pasado viernes en el marco de la «huelga general contra el clima».

Las movilizaciones, que en Argentina tendrán lugar este viernes, ya recorrieron el mundo la semana pasada, como vino sucediendo durante este año. Hace un mes los incendios en el Amazonas despertaron un alerta y un debate que también generó movilizaciones y fue parte de los debates en la cumbre del G7. La agricultura, la deforestación y otras prácticas sobre la tierra son responsables de cerca del 25% de las emisiones de gases de invernadero relacionadas con la acción humana, algo que está muy vinculado a lo ocurrido en el Amazonas, como también a la realidad Argentina.

En la cumbre de la ONU el debate atravesó muchas cuestiones vinculadas a la realidad Argentina. Mientras en la Patagonia las comunidades Mapuche son criminalizadas pr sus disputas territoriales tanto en Argentina como en Chile, Carl Smith, miembro de la tribu indígena Yupiaq que vive en Akiak, Alaska, explicó en la ONU cómo el calentamiento global ha puesto en peligro la caza y la pesca de las que depende su comunidad. Y acusó de egoísmo a la inacción de los líderes. “Creo que están actuando lentamente porque no quieren perder dinero”, dijo Smith. “Y creo que deberían ir a ver qué está haciendo (el cambio climático) a los pequeños pueblos y ciudades”.

Sobre las huelgas estudiantiles

Las huelgas planetarias contra el cambio climático tienen como inspiración a la participación de jóvenes estudiantes. Un posible origen puede ser a mediados el año pasado cuando Greta Thumberg, en estos días sobreexpuesta en medios y redes sociales, decidió dejar de ir a la escuela los viernes para reclamarle al gobierno sueco la reducción de las emisiones de carbono, iniciativa que fue reuniendo a mas y mas jóvenes de su país y luego del resto de Europa y el mundo. Primero  con un cartel que decía «Kolstrejk för klimatet» (huelga estudiantil por el clima), una acción individual que devino poco después en los «Fridays for Future» (Viernes por Futuro), las masivas movilizaciones que ya superaron el millón de jóvenes. A finales de marzo 20.000 científicos de todo el mundo adhirieron al movimiento Viernes por Futuro. “Los jóvenes tienen razón”, fue el título de aquel documento de adhesión

En la cumbre de la ONU el debate atravesó muchas cuestiones vinculadas a la realidad Argentina. Mientras en la Patagonia las comunidades Mapuche son criminalizadas pr sus disputas territoriales tanto en Argentina como en Chile, Carl Smith, miembro de la tribu indígena Yupiaq que vive en Akiak, Alaska, explicó en la ONU cómo el calentamiento global ha puesto en peligro la caza y la pesca de las que depende su comunidad. Y acusó de egoísmo a la inacción de los líderes. “Creo que están actuando lentamente porque no quieren perder dinero”, dijo Smith. “Y creo que deberían ir a ver qué está haciendo (el cambio climático) a los pequeños pueblos y ciudades”.

Hace unos meses, el activista Peruano Hugo Blanco viajó a Suecia a visitar a su hija Carmen Blanco Valer quien tiene militancia en causas ambientales y feministas.

Hugo Blanco, de 85 años, es un militante  de izquierda ecologista que es reconocido por ser un símbolo de la lucha del campesinado indígena de los andes y por el rol que cumplió para el fortalecimiento de los sindicatos campesinos, el impulso de la toma de tierras en Cusco y la conquista de la Reforma Agraria. En los 40 comenzó una huelga escolar contra la dictadura en el Perú que se manifestaba en la militarización de su Colegio Ciencias del Cusco. Por su participación en estas actividades, fue condenado a muerte, pena que luego fue conmutada por 25 años de cárcel. Luego, el gobierno de Juan Velasco Alvarado le concedió la amnistía pero lo deportó. Blanco, también ha publicado el libro ‘Nosotros los indios’, el cual recopila una historia de tradiciones, resistencias y lucha indígena y campesina.

No sería esa la única vez que se unen distintas luchas ambientalistas y campesinas de Latinoamérica y Europa. En Abril, en una manifestación contra el cambio climático en Londres, un barco Rosa llamado «Berta Cáceres» encabezó la movilización.

El debate global, las desigualdades, y los intereses contrapuestos

El debate por el medio ambiente atraviesa el mundo con distintas formas, intereses y consecuencias. Lejos de ser «un problema del primer mundo» sus consecuencias ya están afectando a distintas comunidades en distintas partes del mundo. Desde las sequías que promueven hambrunas, hasta las inundaciones, y la propagación de enfermedades como el cáncer o el dengue que están vinculadas por distintos motivos al monocultivo y el uso de pesticidas.

Mientras muchos medios buscan racializar el debate descalificando a las manifestaciones que se desarrollan en Europa, poco informaron sobre los casos de cáncer generados por el uso de agrotóxicos en los campos argentinos. Mientras Greta Thumberg es una «privilegiada» por poder visitar la ONU o la cumbre de Davos, Ezequiel Ferreyra, aquel niño víctima del trabajo infantil que murió de cáncer a los 6 años en Pilar no estuvo presente en el reclamo de quienes atacan a Greta. Hoy Ezequiel y Greta tendrían la misma edad.

Tal vez sea mas fácil ese reduccionismo para evitar recodar a Fabian Tomasi quien falleció de cáncer hace un año luego de convertirse en un símbolo de la lucha contra Monsanto. Fabian quería ser aviador de chico, su trabajo era  señalar los límites hasta donde el glifosato podía llegar en los  monocultivos entrerrianos. El glifosato lo terminó matando justo el día del agricultor. Mientras Fabian luchaba y era ignorado por la justicia argentina en Estados Unidos el jardinero Dewayne Johnson le ganó un juicio histórico a la multinacional Bayer-Monsanto, por 289 millones de dólares, por un hecho similar.  «Muchas provincias del litoral son arrasadas por el glifosato y el resto de sus químicos, como si desconocieran que los seres humanos tenemos un 70% de similitud genética con las plantas. ¿Cómo esperaban que sus venenos aprendieran a distinguirnos? No lo hacen. Por eso, cuando se fumiga, sólo un 20% queda en los vegetales y el resto sale a cazar por el aire que respiramos. ¿Entienden? No todo es brillantina y diversión en lugares como San Salvador, el “Pueblo del Cáncer”, donde la mitad de las muertes derivan de la misma causa. Allí, el carnaval nunca llega… Y sí, recibí muchas amenazas por visibilizar lo que nos hacen comer, respirar y beber a diario» decía una carta escrita por Fabian poco tiempo antes de morir.

Otro símbolo de la lucha contra Monsanto es Sofía Gatica. Gatica es co-fundadora de Madres de Ituzaingó,​ una organización que nuclea a los vecinos de Ituzaingó, Provincia de Córdoba, una zona donde la soja transgénica está ampliamente extendida. Su hija murió apenas tres días luego de su nacimiento debido a insuficiencia renal, la cual está relacionada con la exposición a pesticidas.

Como si la muerte de su hija no fuera suficiente, la militancia contra los agro tóxicos le trajo a Sofia amenazas y ataques a su persona. En el año 2015 intentaron incendiar su casa en Ituzaingó. El fuego fue apagado por vecinas y vecinos

Otro símbolo de la lucha contra Monsanto es Sofía Gatica. Gatica es co-fundadora de Madres de Ituzaingó,​ una organización que nuclea a los vecinos de Ituzaingó, Provincia de Córdoba, una zona donde la soja transgénica está ampliamente extendida. Su hija murió apenas tres días luego de su nacimiento debido a insuficiencia renal, la cual está relacionada con la exposición a pesticidas.

Como si la muerte de su hija no fuera suficiente, la militancia contra los agro tóxicos le trajo a Sofia amenazas y ataques a su persona. En el año 2015 intentaron incendiar su casa en Ituzaingó. El fuego fue apagado por vecinas y vecinos

Otro símbolo de la lucha contra Monsanto es Sofía Gatica. Gatica es co-fundadora de Madres de Ituzaingó,​ una organización que nuclea a los vecinos de Ituzaingó, Provincia de Córdoba, una zona donde la soja transgénica está ampliamente extendida. Su hija murió apenas tres días luego de su nacimiento debido a insuficiencia renal, la cual está relacionada con la exposición a pesticidas.

Como si la muerte de su hija no fuera suficiente, la militancia contra los agro tóxicos le trajo a Sofia amenazas y ataques a su persona. En el año 2015 intentaron incendiar su casa en Ituzaingó. El fuego fue apagado por vecinas y vecinos.

Son muchas las luchas ambientales y desastres generados por diversas empresas en el mundo que no son mencionadas en esta nota. La cuestión de fondo, señalada tanto por Greta Thumberg, como por su compañera argentina Chiara Sacci, está vinculada al afán de lucro económico del sistema capitalista. Mientras el principal objetivo empresario sea la reducción de costos y maximización de beneficios, la contradicción con cuestiones ambientales se presenta cada vez de manera mas clara y directa.

Sacrificar la Antártida para salvar el capitalismo

La Antártida, el casquete La Antártida polar del hemisferio sur, se está derritiendo. Cada vez más rápido, debido al caos climático provocado por el capitalismo industrial. Esto provoca el aumento global del nivel del mar, que en el curso de un siglo podría alcanzar tres metros, cubriendo países insulares e inundando ciudades costeras. Por Silvia Ribeiro.

Esto y otras catástrofes en curso deberían causar que los gobiernos, especialmente los del Norte global que son los principales culpables, tomaran medidas claras y enérgicas que detuvieran las causas del cambio climático. En lugar de ello siguen surgiendo, como proyectos científicos serios, las propuestas más descabelladas de geoingeniería: manipular a gran escala los sistemas de la Tierra para solamente aliviar los síntomas del cambio climático.

Para supuestamente salvar ciudades como New York, Shangai, Tokyo o Calcuta, un equipo de científicos del Instituto Postdam de investigación sobre el impacto climático, financiado por el gobierno alemán, propuso el 18 de julio de este año un nuevo megaproyecto de geoingeniería. Miles de cañones arrojarían desde el mar 74 billones de toneladas de nieve artificial sobre los glaciares Isla Pine y Thwaites, en la Antártida occidental, para ralentizar su derretimiento. Es un territorio no reclamado por ningún país, según el Tratado Antártico, vecino a la Antártida chilena y argentina.

Esos glaciares están en la zona crítica de derretimiento del hielo, que en la Antártida se debe principalmente al calentamiento del mar, que está derritiendo su base submarina. No es un proceso lineal, sino que a cierto punto el derretimiento desencadena más vulnerabilidad y se acelera, algo que ya se está observando.

Para intentar detener esto la propuesta de este grupo de científicos es crear nieve artificial por decenas de billones de toneladas, lanzarla con cañones que alcancen arriba de 640 metros para superar la altura de los glaciares y depositarla a un ritmo de 10 metros anuales de nieve sobre una superficie de 52 mil kilómetros cuadrados (como toda Costa Rica o más del doble de El Salvador) durante al menos 10 años. O más, si el cambio climático continúa.

La nieve artificial se crearía con agua bombeada del océano, que primero habría que desalinizar y lograr que se mantuviera como nieve o hielo hasta que se integre a los glaciares. Todo el proceso demandaría cantidades ingentes de energía, parte de la cual proponen sea provista por 12 mil generadores eólicos en el mar, pero reconocen que esto es sólo para hacer la nieve artificial y lanzarla. No incluye la construcción de las instalaciones ni la demanda energética para desalinizar, lo cual es esencial, ya que si se hiciera con agua salada tendría serios efectos negativos en los flujos dinámicos de la capa de hielo, ni de otras fases relacionadas con el proceso, todo en condiciones extremadamente duras.

La instalación de la infraestructura de energía y cañones tendría efectos devastadores en la fauna. Los científicos que hacen la propuesta admiten que conlleva enormes impactos negativos sobre el ecosistema y especies marinas. De hecho, lo refieren como sacrificar la Antártida para salvar grandes ciudades.

Reconocen, además, grandes incertidumbres sobre otros posibles efectos; por ejemplo, no toman en cuenta en el estudio el calentamiento adicional de la atmósfera si la temperatura sigue aumentado, ni que al remover enormes masas de agua oceánica se podría alterar la circulación marina y facilitar que entre más agua caliente a la base del casquete polar, acelerando su derretimiento. Al igual que con las demás propuestas de geoingeniería, podría acabar siendo peor que el problema inicial.

Es muy preocupante que una institución reconocida, como el Instituto Postdam, se sume al coro de los proponentes de la geoingeniería –que está bajo moratoria en el Convenio de Diversidad Biológica­–, aun admitiendo que se trata de sacrificar ecosistemas enteros y que los riesgos de fracaso e impactos colaterales son muy graves.

Según el instituto, lo hacen porque aun si se cumplieran las metas del Acuerdo de París, de mantener el aumento promedio de la temperatura a menos 2 grados, la Antártida seguirá derritiéndose y en 200 años Nueva York, Tokyo y otras megalópolis desaparecerán. Plantean que entonces los gobiernos tienen que pensar qué sacrificar.

Pero la pregunta crucial es por qué ante tal gravedad no hacen propuestas igualmente dramáticas para terminar con las causas y parar el cambio climático. Por ejemplo, si el 10 por ciento más rico del planeta tuviera un nivel de vida como un ciudadano europeo medio (muchísimo mayor que el promedio latinoamericano), la emisión de gases de efecto invernadero global ¡bajaría 30 por ciento! (Kevin Anderson,Tyndall Centre)

El principal motor del cambio climático es el capitalismo industrial basado en combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) y los únicos que se benefician son una absurda minoría de países, empresas e individuos ricos. Las propuestas de geoingeniería no son para salvar ciudades, sino para salvar esos intereses. Eso es lo que hay que cambiar, no sacrificar a la Antártida o cualquier otra región.

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