Los 40 años del Frente de Artistas del Borda

Se realizó el viernes 15 el encuentro para festejar los 40 años de Frente de Artistas del Borda. La cita fue en la sede de la Facultad de Sociales de la UBA.
En estas épocas tan duras para resistir, donde se ve un lento vaciamiento con especulación inmobiliaria, el Frente de Artistas del Borda prefirió celebrar sus 40 años de existencia como una de las experiencias más significativas del cruce entre el arte y la salud mental.
El Frente de Artistas del Borda trabaja en ese hospital desde el 15 de noviembre 1984, cuando Alberto Sava, psicólogo social, artista, fue convocado por la institución para trabajar sobre la desmanicomialización. El panorama era distinto cuando llegó invitado con sus 38 años a sumarse a un proceso de transformación del neuropsiquiatrico, habitado en ese momento por 2500 personas .
En lo que lleva de su existencia el Frente de Artistas del Borda es la experiencia más significativa del país entre la salud mental y el arte. Actualmente cuenta con un taller de teatro participativo, otro de música, plástica, periodismo, fotografía, entre otros que se desarrollan en un galpón ubicado en el predio del hospital.
Sava ve al neuropsiquiatrico como un campo de concentración de personas, un lugar donde se violentan todos los derechos “Porque se vive mal, se come mal, hay sobre medicación, hay violencia física y psíquica, hay falta de libertad, hay electroshock, ya había cuando llegue”, dijo durante la ceremonia de la semana anterior.
“Entonces creemos que el arte tiene esta posibilidad de convocar a los muchachos que estaban callados, silenciados por un sistema muy vertical, muy represivo, entonces le proponíamos un trabajo en los talleres con una producción artística y que esa producción artística saliera a la comunidad, para demostrar que ellos son también personas con posibilidad de pensar, sentir y crear, a diferencia que adentro del manicomio son objetos, el arte demostró que son personas. Y eso creó un movimiento a nivel nacional, se realizó un festival latinoamericano, se creó una red latinoamericana y demostramos que el arte tiene posibilidades de colaborar en esos procesos de desmanicomialización que dice no al manicomio y que el Estado debe garantizar la atención de padecimiento de enfermedades mentales con internaciones muy cortas en hospitales generales y debe garantizar también la vivienda, el trabajo, los afectos. Y el arte puede ayudar en esto”, dijo después.
Más adelante se refirió a lo realizado durante este tiempo y señaló que “Estos fueron 40 años intensos en función de ese objetivo, el arte en pos de la desmanicomialización. Y a partir de ahora hay que seguir luchando, resistiendo, esperando que se den las condiciones políticas para que se cumpla la ley Nacional de Salud Mental que contiene todo esto que estuve nombrando.”
Finalmente Sava opinó que “El arte no puede hacer una revolución, pero puede ayudar a procesos revolucionarios. El arte tiene eso, vuelven a ser personas no objetos”.
Cabe recordar que en pandemia el Borda se empezó a despoblar sintiéndose no solo en los pacientes, sino también en las distintas coordinaciones de los talleres, quienes siempre trabajaron ad honorem.
Durante el festival también charlamos con Carlos Moretti, coordinador del taller de plástica: “Estoy muy contento de participar de este festejo – manifestó – que es todo un hito en un dispositivo como el nuestro que es un voluntariado de talleres de arte dirigidos a beneficiar de la mejor manera posible a los que están en la condición de pacientes de un hospital neurociquiatrico. Son 40 años, como decimos siempre, de arte, lucha y resistencia para lograr lo que nos propusimos, que es el hito fundamental, porque lo que siempre busco el FAB en primera instancia es la ruptura del aislamiento manicomial, el aislamiento de las personas que se ven exiliadas del resto de la sociedad por haber padecido una enfermedad que es curable, pero que tiene el desgraciado privilegio que es una enfermedad que provoca separación social, que provoca miedo al resto de la sociedad, que provoca discriminación, que provoca prejuicios y nosotros atreves del arte tratamos de redignificar al ser humano ante sí mismo y ante el resto de la sociedad. Ese paradigma de esa sociedad que debemos cambiar porque nosotros decimos , el muro más difícil de destruir de derribar no es el muro físico del hospital y a veces ni siquiera el muro de la enfermedad mental, es el muro del prejuicio y la discriminación que está en el afuera.
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