A 20 años del 19/20 en el barrio

El domingo se cumplen 20 años del estallido social que nos puso en las calles de la ciudad en un día de 48 horas y después. Sobre ese después trata esta nota con  eje en la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa del Parque, en su momento una más en el concierto asambleario de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. Formó parte de las respuestas populares a la crisis institucional que detonó en 2001

Se había hecho la noche el 19 de diciembre de 2001. Los saqueos y las movilizaciones del día para exigir comida frente a hipermercados, generaron un estado de hartazgo, angustia y bronca que continuaba adherido en el ánimo de miles de habitantes de las grandes ciudades, tuvieran o no algo para que comer. Eran más de las 22 horas cuando Fernando de la Rúa habló en cadena.
“He decretado el Estado de sitio en todo el territorio nacional e informado al honorable Congreso”

Imagen: Telam

Habían pasado 39 segundos de un discurso que duró menos de 4 minutos y que muchos, muchísimas no escuchamos nunca.
Esta respuesta a la crisis provocada desde arriba era el corolario del fraude para quienes habían confiado en el gobierno de la Alianza y la confirmación del desengaño con la clase política para quienes se abstuvieron en las elecciones de medio tiempo. En esa sola línea, afirmada con riguroso gesto por De la Rúa ante las cámaras, había dos postulados intolerables a esa altura, la declaración del estado de sitio y la expresión honorable congreso.
En algunos de nuestros barrios la reacción inicial fue ruidosa en el cacerolazo y tímida en la vereda, hasta que, casi por la misma fuerza de juntarse muchos y muchas en una esquina, se logró romper el imaginario alambrado que impedía ganar la calle. A partir de ahí, una crónica de la época asegura que la rebelión inició con “Hombres descalzos a medio cenar, mujeres en camisón, perros sacados a pasear tratando de llevar a sus dueños fuera del estruendo”. Sólo los mejor preparados, léase con zapatillas, llegaron a Plaza de Mayo en el comienzo de la madrugada del 20 de diciembre.

Cacerola y cuchara, dos tapas, dos palos, un fierro contra una columna, cualquier cosa era válida para meter ruido y sacar la bronca. Así comenzamos a marchar y a escribir una historia que llega hasta nuestros días. Luego de instalado el estado de sitio no se podía esperar otra cosa que represión y eso fue lo que ocurrió. Entre esa madrugada y el cierre del día 20 de diciembre, sólo en CABA fuerzas de seguridad, uniformadas o de civil asesinaron a 5 personas, dejaron más de 20 heridos de bala y detuvieron decenas de manifestantes. Sobre estos hechos hay un juicio pendiente de resolución, un proceso que suma más vergüenza a la justicia argentina.
La represión en la Ciudad no terminó el 20. En la noche del 29 de diciembre, un ex policía, Juan de Dios Velaztiqui asesinó a Maximiliano Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa, tres jóvenes que se encontraban en la cafetería de una estación de servicio en Gaona y Bahía Blanca.

La respuesta popular

La respuesta se expresó en la Ciudad en asambleas populares, empresas recuperadas y en la articulación con movimientos de trabajadores desocupados del Gran Buenos Aires.
El sábado 22 de diciembre nació la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa del Parque. Las primeras reuniones se producían en el centro de la plaza y concurrían entre 400 y 500 personas cada sábado. A mediados de 2002, la asamblea estaba plenamente constituida en torno a la consigna “Tomemos nuestros asuntos en nuestras manos” y funcionaba en comisiones, a pesar del frío más de 200 personas debatían y organizaban actividades de todo tipo entre semana, por la noche. Actividades que habitualmente se desarrollaban entre sábado y domingo.
A modo de enumeración, señalaremos algo del quehacer asambleario:

Charlas sobre la deuda externa – hubo tres en el Bernasconi y una en el Club Parque, donde se realizaron también reuniones con objetivos variados.

Olla popular – en una ciudad sin red a la que llegaban desde el Gran Buenos Aires, alrededor de 40.000 personas cada día a cartonear, se realizaban ollas tres veces por semana en el corazón de la plaza, en la que comían también vecinas y vecinos afectados por la crisis

Brigada de reconexión – vecinos aportaron a la red de reconexión de servicio eléctrico de las Asambleas Autónomas cuando, carentes de sensibilidad ante la situación que se vivía, las empresas cortaban el suministro.

Fuera la Corte Suprema – como acción asamblearia, vecinos apoyaron cada jueves las manifestaciones frente a Tribunales hasta que cayó la mayoría automática de la Corte Suprema

Articulación con otros movimientos – la asamblea fue ámbito para apoyar los reclamos de movimientos de trabajadores desocupados y ocupados a los que les habían vaciado sus fuentes de trabajo

Apoyo a empresas recuperadas – se aportó apoyo y visibilización a la recuperación de empresas como la fábrica de globos Global o la productora de fiambres Torgelón

Reclamos por el agua – junto a la Asamblea de Devoto se resistió la instalación de medidores que multiplicaban varias veces las tarifas por consumo de agua.

Medios de comunicación – la asamblea se constituyó inmediatamente en una expresión comunicacional dialógica. Este es uno de los aspectos sobresalientes del movimiento asambleario que irrumpió a partir del 19/20, recreó un espacio en el que tenían cabida todas las voces y de esa multiplicidad se lograba una síntesis para pensar y actuar colectivamente. Además de este potente accionar, la asamblea de Villa del Parque en particular produjo boletines, folletos, radio abiertas en distintos puntos del barrio, un periódico en formato tabloide que salió con regularidad, un programa de radio y participó de la fundación de una emisora.

Vínculos con los trabajadores cartoneros – Además de las ollas populares, integrantes de la Asamblea de Villa del Parque formaron parte del Taller de Cartoneros y Vecinos de las Autónomas. Desde ahí acompañaron a estos trabajadores en la Mesa de Diálogo Cartonero, antecedente de articulación con el Estado porteño. Además se organizaron las primeras campañas de vacunación contra el tétanos. En ocasión de haber sido perseguidos y judicializados por la policía en 2002/2003 se organizaron charlas con abogados de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

Compras comunitarias – Durante varios meses de 2002 y 2003 vecinas y vecinos de la asamblea realizaban compras en el Mercado Central y luego distribuían la mercadería en la plaza

Taller de papel – Durante por lo menos dos años, vecinas de la asamblea dictaron talleres de la fabricación de papel reciclado.

Charlas – Hubo charlas sobre Historia, política, legales, contaminación en el barrio, etc. Para estas charlas abrieron sus puertas varias instituciones escolares y culturales del barrio

Expresiones culturales – Murga, candombe, teatro, plástica…la plaza fue un espacio de articulación cultural promovido por los vecinos

Asamblea infantil – Fue una de las pocas asambleas de CABA que contó con una asamblea pensada para los más chiquitos. Estuvo a cargo de una docente y un docente

Comunas – Esta fue una comisión sin barreras etarias que se abocó a pensar un proyecto de comunas. Distaba bastante del que finalmente se adoptó para la ciudad

Recuperación del baldío del banco – En Marcos Sastre y Cuenca hubo un baldío por años que vecinas y vecinos recuperaron con la intención de limpiar de malezas y alimañas. Se construyó un horno de barro y se realizaron algunas actividades. Resultó ser propiedad del Banco Nación que en vez de construir su local propio alquilaba a media cuadra, sobre la calle Cuenca. Finalmente, años después, el banco construyó el actual local.

Articulación con otras asambleas

La asamblea de Villa del Parque estuvo activa por lo menos hasta 2005 y como se ve, resulta imposible condensar en una nota lo realizado. Formó parte del espacio de articulación de Parque Centenario, hasta junio de 2002 y a partir de ese momento, del espacio de Asambleas Autónomas.
Pero además, estableció lazos estrechos con asambleas vecinas, tal el caso de la de Cabezón y Nazca, en la que nació la cooperativa de trabajadores cartoneros El Álamo. También acompañó acciones de la asamblea de Jonte y Artigas, cuyos integrantes recuperaron para el barrio un edificio en el que hoy funciona el Cesac 34 y el Centro Cultural Resurgimiento.

El Gobierno Nacional cambió de manos vertiginosamente en esos primeros días posteriores a la pueblada del 19/20 de diciembre de 2001. La llegada de Eduardo Duhalde fue recibida con manifestaciones con la consigna “Yo no lo voté” y la propuesta de gobierno de mano dura expresada en la masacre del Puente Pueyrredón tuvo como respuesta movilizaciones permanentes. En el camino de la reinstitucionalización, Kirchner adoptó algunas medidas presentes en los reclamos, no obstante, las asambleas continuaron su accionar hasta que una multiplicidad de factores, entre los que se puede leer el desgaste propio de las organizaciones, terminaron por diluirlas.
No obstante, algunas de las herramientas recreadas con fuerza en esos momentos están presentes en la sociedad aún hoy en grupos y colectivos de distinta índole, la autoconvocatoria, la autonomía, la horizontalidad, la capacidad crítica. A ese gran movimiento del que aún circulan expresiones en el país, en su momento Villa del Parque aportó su granito de arena.
HyC

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