Moira Millán-Diálogo sobre memorias en el Museo Ricardo Rojas

El sábado 23 de julio, en la casa Ricardo Rojas, auspiciada por la directora del museo, se realizó una charla sobre el rol de los museos en el resguardo de la memoria, en la que la figura central fue la weychafe (guerrera) mapuche, Moira Millán. Lo primero que hizo Moira fue separar memoria de museos. Luego, abordó la definición de memoria desde la perspectiva de los pueblos originarios de Argentina y presentó algunos aspectos donde esta se manifiesta, donde vive la memoria ancestral. La propuesta fue “desmusealizar” la memoria y la sala asignada desbordó su capacidad
Moira Millán se ha convertido en los últimos 20 años en una referente del pueblo mapuche. Su trabajo de difusión es el complemento de su constante lucha por los derechos de su pueblo. Con el correr de los años, se convirtió también en uno de los motores de las mujeres indígenas de Argentina (Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir) que, como en casi todas las luchas de mujeres, se da en más de un frente a la vez. Esta weychafe (gerrera) es también embajadora de territorios y pueblos originarios y de esta forma recorrió buena parte del mundo intercambiando conocimientos con otros pueblos o invitada en distintos institutos. Es autora de El tren del olvido, un trabajo literario de 2019, atravesado por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado y luego por el asesinato de Rafael Nahuel. Ahora, está trabajando en su primera novela, una ficción que promete vincular aromas, sabores e historias.
Desmusealizar
La propuesta de María Laura Mendoza, la directora del Museo Ricardo Rojas de “desmusealizar” la memoria con el aporte de la mirada de los pueblos indígenas sobre la construcción de la historia, tuvo en Millán el eco buscado y la convocatoria atrajo a unas sesenta personas que desbordaron la sala asignada. El encuentro se produjo el sábado 23 de julio y a partir de las 17 horas se abrió por las siguientes dos horas un espacio de intercambio conducido por Moira desde lo narrativo al que se sumaron aportes de algunos, algunas de las presentes, aunque, en términos generales, lo que predominó fue el silencio como expresión de interés y de manifiesto respeto por la palabra.
Millán comenzó con una fuerte crítica al aporte de los museos en esa suerte de guardianes de la historia, sobre todo a museos que Moira ha conocido, como el Bitánico, a los que identificó como saqueadores. Luego hizo una introducción al concepto de memoria para su pueblo vinculándola a los territorios, las culturas, los vínculos. “Vivimos de cara al pasado, el presente es lo que estamos viviendo y el futuro está detrás, fuera del alcance de nuestra vista, es lo que desconocemos” y esta es una de las razones por las que la memoria, el pasado, la historia tienen particular relevancia para su pueblo.
Territorios que nos habitan
“A viejos, viejas y viejes llegamos todos, pero a ancianos con sabiduría muy pocos. Y no es un recorrido que se hace en una universidad o en un curso acelerado de ancianidad. Es un recorrido que iniciamos en el momento que empezamos a vivir. Y tengo la suerte de caminar los territorios y encontrarme con ese cofre de sabiduría que habita la memoria de muchos ancianos y ancianas que de manera generosa y amorosa me regalan. Y así me encontré en el algarrobal con un ancianito wichi que no hablaba castellano y su hija, que es parte del movimiento, me iba traduciendo. En esa charla yo le preguntaba sobre el pewma, que son los sueños que nosotros recibimos, que no son los sueños común y corriente de los que se habla, sino que son sueños donde nos hablan estas otras dimensiones de existencia. Y le preguntaba si ellos tenían pewma y como leían esos pewmas. Y el me contaba – antes soñábamos, pero ahora tomamos agua en botella – Y ustedes dirán ¿qué tendrá que ver soñar con tomar agua en botella? Y el anciano me responde – los ríos, los arroyos tienen recuerdos. Cuando tomábamos nosotros agua de la vertiente, agua del arroyo, agua de los ríos nos traían recuerdos y teníamos sueños”. De esta manera Moira nos introdujo en un territorio y su vínculo con la memoria y el ejemplo tuvo la fuerza de despertar sueños propios entre los participantes y de reconocer la magnitud del despojo cuando son expulsados de sus tierras.
Memorias
¿Cual es el sentido de la recuperación de la memoria? Se pregunta Moira Millán: la recuperación de la verdad, responde. La mapuche demuestra durante toda el conversatorio una especial predilección en desentrañar, en someter al lenguaje a un exhaustivo filtro y comenzó por confrontar verdad y realidad. “Cuando los pueblos tenían alguna controversia sometían esa controversia al rey, porque la realeza se atribuía el conocimiento y la sabiduría para dirimir qué era verdad y qué era mentira. De ahí viene la palabra realidad”, explicó y realzó así la importancia de la búsqueda de la verdad.
Durante su charla presentó la memoria de los pueblos como territorial, lingüística, espiritual, gastronómica, sonora. En suma, lo que llamamos memoria cultural. Para Millán, los museos no tiene la posibilidad de preservar memoria. Son en el mejor de los casos, un centro de acumulación de objetos y la memoria no se puede cosificar. Esos objetos rodeados de silencios carecen de sentidos. “Los silencios en los museos también hablan. Hay un discurso en esos silencios.”
“La memoria de los pueblos está en los sabores y aromas milenarios de sus gastronomías. Está en sus danzas, en su espiritualidad, está en los sonidos. No solamente en la música o en los instrumentos, hay millones de sonidos. La palabra no es la única manera en que los pueblos nos comunicamos y entonces aparece como tomamos el lenguaje de la tierra. El lenguaje de las aves, el lenguaje del río, todos los ríos hablan de manera diferente. No todos los vientos hablan y suenan de la misma manera y pensar que el lenguaje es sólo antropofísico es tener una mirada completamente sesgada de la profundidad, de la maravilla que es el cosmos”.
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