Actividades barriales en la previa a la marcha del 24 de marzo

Cientos de actividades se desarrollaron en los barrios de la Ciudad de Buenos Aires en estas jornadas previas a cumplirse 50 años del golpe genocida del 24 de marzo de 1976. En particular, la actividad central de la Comuna 11 fue convocada por la comisión de Derechos Humanos del Consejo Consultivo y se desarrolló en la Plaza Aristóbulo del Valle en el día de ayer. Además, la murga Cachengue y Sudor sostuvo el sábado por 24° año consecutivo su Festival por la Resistencia y la Memoria en la Plaza 24 de Setiembre.

La Ciudad de Buenos Aires se pobló de actividades en los días previos a la conmemoración de los 50 años del golpe genocida de 1976. En la mayoría de los barrios se hicieron reuniones de lecturas y memoria o se bordaron o intervinieron pañuelos siguiendo la consigna de Abuelas de Plaza de Mayo. Hubo cientos de pequeños actos, caminatas barriales, pegatinas, cine-debates, antorchas o se inventaron otras formas para mantener viva la memoria o para homenajear resistencias.

Por la memoria, la verdad y la justicia

En Villa del Parque y por tercer año consecutivo, la Plaza Aristóbulo del Valle fue el centro de las actividades previas a la habitual marcha de cada 24 de marzo. La convocatoria fue de la Comisión de Derechos Humanos del Consejo Consultivo de la Comuna 11 y se sumaron decenas de vecinas y vecinos en una tarde soleada que acompañó la actividad. Se llevó a cabo ayer, domingo 22 de marzo, desde las 17 horas. Abrió el acto la vecina de Barrio Nazca Alejandra Hernández, dando lectura a un documento consensuado por los organizadores en el que, entre otras cosas, se convocaba a la marcha de mañana: “Nos reúne la convicción de que la participación de cada vecina y vecino es fundamental para defender la democracia y los derecho conquistados y por eso este martes tenemos una cita en la plaza para marchar juntos, para hacernos escuchar y para seguir diciendo con fuerza Nunca Más”, dijo Alejandra.

Se recordaron algunas condiciones de vida durante la última dictadura, como el silencio obligado porque “no sabemos quien puede escuchar”, el encierro, desprenderse de libros o discos, la censura implacable que no se detuvo ni siquiera con libros infantiles y ese fue el ejemplo que las organizadoras compartieron. Fue prohibido “La Planta de Bartolo”, de Laura Devetach, por “su imaginación y mensaje social”, según el decreto de censura correspondiente. La lectura estuvo a cargo de Verónica Roa que atrapó no sólo a los más pequeños.

Carlos Martínez es un ex preso político. Su encierro comenzó en la dictadura anterior, la de Onganía-Lanusse y se repitió en 1974, en ambas oportunidades estuvo en la cárcel de Devoto. Hizo un relato pormenorizado, preciso, de esos años como para ratificar que todo esta guardado en la memoria, probablemente, incluso lo que se quiera olvidar. Cerró su relato con una suerte de definición sobre lo que siguió a la dictadura: “…Hace unos cuantos años que vivimos en esta democracia, muy imperfecta, pero incomparable con estas dictaduras”.

Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando varias vecinas y vecinos desplegaron una red de pañuelos intervenidos artísticamente, un trabajo colectivo realizado durante las semanas anteriores y en el que sobresalían los Nunca Más, Florecerán pañuelos y Son 30.000.

En la organización del acto, además de integrantes del Consejo Consultivo, participaron vecinas y vecinos de los siguientes colectivos: Una plaza para Villa Santa Rita, Conciencia Urbana Comuna 11 y Barrio Nazca. Participaron del acto integrantes de la Casa popular Norma Pla de Patria Grande, Centro de Jubilados Paso a Paso, La Cámpora, Claudia Rizzo por Arco Violeta, Delfina Velázquez, legisladora de Fuerza por Buenos Aires y Malena Rotondo y Gastón Fernández, comuneros de la misma fuerza política. Contó también con el aporte de integrantes del Encuentro con la Poesía y susurradoras de la Biblioteca Rafael Obligado

Cachengue y Sudor

Por su parte la murga Cachengue y Sudor no se dejó doblegar por el día lluvioso y el sábado 21, en el recodo de siempre en donde la calle Rojas bordea la Plaza 24 de setiembre, le puso el cuerpo al 24° Festival de la Resistencia y la Memoria Activa.

Allí armaron su escenario, el totem con destino de quema y la calle se conmovió con el paso de una murga de Morón invitada para la ocasión y la anfitriona. Por el escenario pasaron números musicales, voces con reclamos sobre situaciones actuales y también momentos destinados a la memoria. La muestra fotográfica estuvo a cargo de El Polaco, que compartió imágenes e historia de Néstor, el calesitero de Temperley. También participó un colectivo gráfico estampando pañuelos y remeras con Nunca Más o Son 30.000. El cierre estuvo a cargo de Alaya Cumbia Playera.

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