Explosión en Flores. Las familias esperan soluciones
Son cuatro las viviendas de la calle Neuquén casi Boyacá, que el 10 de octubre literalmente volaron por el aire, después que la empresa APCO, tercerizada de Metrogás, provocara tras una combinación de errores, una fuga de gas. Las familias no podrán volver a ocupar esas viviendas que no es posible que sean reconstruidas. Han pasado cinco meses y medio y los damnificados no han recibido ninguna solución, más que las paliativas de rigor. Hablamos con Guillermo Ariza, uno de los damnificados.
Sobre Neuquén, a pocos metros de la Avda. Boyacá, permanece el conjunto de viviendas como un recuerdo de la explosión que dejó sin techo y sin pertenencias a cuatro familias. Lo único que reluce es el vallado que levantó Defensa Civil para impedir el ingreso por lo peligroso que resulta ingresar. Guillermo Ariza es uno de los propietarios que en el tiempo que demora en encender una heladera perdió todo, hasta recuerdos. “En estos meses no hemos tenido ningún avance. Hemos tenido muchas conversaciones pero lamentablemente ningún arreglo. A lo largo de estos meses hemos mantenido fresco este asunto a través de los medios, como modo de presión en las negociaciones, pero no hubo caso. Fuimos autorizados a decir públicamente que las pericias de bomberos y otros organismos le dan una responsabilidad del cien por ciento a APCO y a Metrogás. Y a Nación Seguros como garante. Es más, Metrogás nos lo ha reconocido en la cara, en las reuniones que hemos tenido. Pero en la actualidad no hemos tenido soluciones”, explica Ariza.
Guillermo vuelve cada vez que puede al momento del incidente en el que una cadena de malas acciones, esa tarde del 10 de octubre, llevó a la destrucción de las propiedades. La máquina que rompe cables de luz, la energía que se corta en la manzana. Luego, quienes estaban pasando los nuevos caños de gas destrozan el cloacal. Dan gas, los operarios desoyen los insistentes pedidos de vecinas y vecinos para que hagan algo ante tamaño olor y en un instante, vuelve la luz y se enciende una heladera o tal vez varias y el chispaso accionó la bomba que habían acumulado. “En ese momento cámaras de seguridad grabaron que instantes antes de la explosión, pasó gente por la puerta, mi vecina con su bebé en el carrito…todos se salvaron de milagro”, repone Ariza.
La vida cotidiana se hace cada vez más pesada para Guillermo Ariza y su familia; “Nosotros estamos cada día peor porque estamos atacados de los nervios, estamos mal, estresados. Cada familia afectada tenía una historia de vida, recuerdos de seres queridos, seguridad, un techo propio y digno. Sueños, proyectos a futuro, además de innumerables bienes materiales y documentaciones familiares. Ese es mi caso, yo perdí un montón de documentaciones familiares. Y todo esto fue arrancado de nuestro ser de forma violenta y desgarradora. Eso es lo más terrible de todo esto”
En este marco, Ariza afirma que “Metrogás todavía tiene el tupé de andar negociando a ver si nos da un peso menos o un peso más. Hay una gran falta de responsabilidad social de parte de Metrogás. Frente a la sociedad y en particular frente a los vecinos de la zona se está comportando malísimamente.”
Respecto al papel que juega el Ente regulador del Gas, Ariza no diferencia la conducta de la de la empresa, por el contrario, la emparenta. Afirma que es el Enargás quien le permite a la empresa que tercerice, a su vez en otra que no tiene personal capacitado. A APCO se le rescindió el contrato, sin embargo, se ven sus camionetas todavía por el barrio, ahora fue contratada por AySA.
Mientras, las familias esperan un acuerdo que les devuelva, por lo menos, la dignidad de sus viviendas.
HyC
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