El Hospital Israelita en jaque
En diciembre, los trabajadores y las trabajadoras del Hospital Israelita asistieron a la sesión en la que se jugaba buena parte de su futuro como institución. El 7 y a pesar de la presencia de los cooperativistas, la legislatura porteña aprobó la ley 5938 por la que se desafecta el inmueble del hospital en su condición de utilidad pública. Esto deja a la intemperie el edificio y en la zozobra a los empleados.
El Israelita, así se lo conoce en el barrio, tiene su entrada principal por la Avda. Nazca 1145, justo en el límite entre los barrios de Villa Santa Rita y Flores. El hospital-escuela Ezrah fue fundado en 1916 con el objetivo de brindar servicio de salud a la comunidad judía de la ciudad de Buenos Aires y alrededores, pero en la práctica se atendieron allí los vecinos sin distinción, durante décadas. En el mismo año fue fundada la Liga Israelita contra la Tuberculosis y ambas instituciones corrieron la misma suerte de quiebra casi en paralelo. Es que para sostenerse y sostener la oferta de salud, muchas veces gratuita, necesitaban de donaciones y la década del 90 marcó la diferencia. En el caso del Israelita, la crisis del 2001 fue terminal y las autoridades decidieron declarar la quiebra en 2004. Para ese entonces los empleados llevaban 11 meses prácticamente sin cobrar. Como en otros casos, la solución que llegó del lado de la justicia estuvo destinada al vaciamiento en vistas a la venta del inmueble, prácticamente una codiciada manzana para emprendimientos inmobiliarios. Los trabajadores tomaron entonces el timón de su propio destino y se autoconvocaron formando una cooperativa. Mediante su lucha, en un contexto de gran movilización social, lograron el marco legal que les diera cierta tranquilidad para poder continuar desarrollando las actividades de educación y brindando salud al barrio. Ese marco legal incluía una ley que declaraba al edificio de utilidad pública y se lo cedía temporariamente para su usufructo a la incipiente cooperativa. Esa salvaguarda fue la que permitió a los empleados llegar hasta el día de hoy. Esa salvaguarda es la que el legislativo le quitó el 7 de diciembre mediante la sanción de la ley 5938. A partir de ahora el edificio formará parte de la quiebra comenzada en 2004 y su destino es previsible. Hormigas y Cigarras se trasladó hasta el hospital y allí habló con Clemente Quintana Saucedo, conocido por propios y ajenos como Paulino, integrante de la comisión directiva de la cooperativa que se hizo cargo del hospital, tras la quiebra de 2004.

Casi 14 años han pasado. Paulino no ahorra palabras para destacar el sistema cooperativo que han armado, un sistema donde no contrajeron deudas, “uno administra, produce y reparte”, explica. Así de simple.
En su mejor etapa el hospital tuvo 1350 trabajadores de la salud, 400 camas, miles de pacientes. En 2004 eran 400 los trabajadores y a la hora de armar la cooperativa, se animaron algo más de 200. Terminando el 2017 quedaban entre 70 y 80 trabajadores. En estos años algunos se fueron y otros se jubilaron. El Estado le quitó el contrato de las camas de PAMI y la red de protección al edificio. 2018 viene con nubarrones.
HyC
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