A 15 años de la masacre de Cromañón
Sobrevivientes y familiares de víctimas de Cromañón realizaron este 30 de diciembre, actos para recordar a los 194 fallecidos. La lluvia frustró el acto central en el obelisco. Durante estos años hubo otras 43 víctimas, padres que fallecieron producto de enfermedades cardíacas, psiquiátricas, carcinomas y depresivas. No queda ningún detenido por la masacre. El local fue devuelto al propietario quien tiró todo lo que había quedado y que encerraba la tragedia de la masacre. Grupos organizados de sobrevivientes y familiares exigen que se expropie el local para perpetuar un espacio de memoria
Bajo una lluvia tenue se pudo realizar la primera parte de los actos previstos para el día 30 de diciembre, a 15 años de la masacre de Cromañón. La agrupación Movimiento Cromañón, integrada en su mayoría por familiares, fue la encargada al mediodía de llevarlo adelante en el santuario levantado en Bartolomé Mitre al 3000, y Ecuador. La consigna para la convocatoria fue «no perder la memoria para que no vuelva a suceder».
El otro homenaje se iba a realizar en el Obelisco a las 20 horas, pero lo frustró la lluvia intensa que se desató. Esta parte de la actividad prevista mayoritariamente por los sobrevivientes, tenía como propuesta la de dar impulso al reclamo dirigido al gobierno porteño para que asuma la expropiación del edificio donde funcionaba el boliche. “Si llevamos la misma política de Estado de recuperar los espacios en los que el Estado mató en tiempos de dictadura, también se debería tener coherencia y recuperar los espacios en los que el Estado mató en tiempos de democracia. Sin grietas, derechos humanos para todos”, así reflejó Clarín la opinión de Nilda Gómez, quien estudió y se recibió de abogada después de la masacre, para exigir justicia por su hijo muerto el 30 de diciembre de 2004.
Posterior al incendio se registraron muertes por suicidio de varios jóvenes y desde la agrupación contabilizan 43 padres muertos a causa de enfermedades cardíacas, psiquiátricas, carcinomas y depresivas, entre otras. Producto de cargar tanto dolor por la muerte y tanto dolor por la impunidad.
La imagen es de Pepe Mateos, fotógrafo de Clarín al momento de la captura. Las paredes son el interior de Cromañón, testimonio de la desesperación hoy borrado
A las 22:50 del 30 de diciembre de 2004 comenzó con una bengala el incendio. Con más teléfonos fijos que celulares, con escasas, incipientes redes sociales, la radio y la televisión, en ese orden, fueron los canales por los que la noticia se propagó, por los barrios porteños primero y por el país después. La magnitud de lo ocurrido se tuvo recién a la mañana siguiente, aunque las cifras fueron posteriores: 194 muertos y 1.430 heridos. Hubo que esperar más tiempo y mucho trabajo de familiares y víctimas para desentrañar las responsabilidades. Mientras la justicia buscaba y apuntaba a quien tiró la bengala, el entramado de poder que posibilitó la masacre fue describiéndose, armándose desde el llano. Y narrándose también las complicidades que presagiaban alguna impunidad que llega hasta el presente. Más tiempo aún hubo que esperar para que comenzara el juicio en agosto de 2008. Un año después, 19 de agosto de 2009, el TOC N°24 falló condenando a Omar Chabán a 20 años de prisión y a Diego Argañaraz y al subcomisario Carlos Díaz a 18. Las funcionarias del gobierno de la ciudad de Buenos Aires Fabiana Fiszbin y Ana María Fernández a 2 años por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Tanto los integrantes de Callejeros como el comisario Miguel Belay y el funcionario Gustavo Torres fueron absueltos en esta instancia. En la revisión del juicio, la Cámara de Casación cambió la carátula y pasó «estrago culposo seguido de muerte», por lo que condenó a los integrantes de Callejeros, y más tarde también fue condenado Rafael Levy, dueño del local. También aumentó la pena para los funcionarios. Hasta 2016 no se expidió definitivamente la Corte Suprema de Justicia. En noviembre de 2018 el TOC N°24 devolvió el local al propietario quien lo primero que hizo fue limpiar los rastros de la desesperación en las paredes y vaciar el contenido de memoria del local en volquetes de basura. La política también borró sus huellas de memoria y hoy Vilma Ibarra es la responsable de la Secretaría Legal y Técnica de la Nación, en medio de críticas de algunas familiares de víctimas de Cromañón que no olvidan, para eso continúan su lucha, para no olvidar, que funcionarios a quienes apenas les rozó la condena por incumplimiento de deberes, ocupaban ese cargo de la mano de Vilma Ibarra. Tal el caso de Fabiana Fiszbin, quien tuvo a su cargo el área de fiscalización de las habilitaciones.
A 15 años de la tragedia no quedan detenidos por el hecho, ya que Chabán murió en noviembre de 2014 y en mayo de 2018 Patricio Fontanet fue el último en recuperar su libertad. Pero, la lucha por la memoria está intacta, para que no vuelva a suceder.
HyC
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