Jonte y Nazca fue nuevamente epicentro de la alegría

Apenas terminado el partido, el griterío de las ventanas se trasladó a las calles en celeste y blanco y la esquina de Jonte y Nazca nuevamente fue el escenario elegido por cientos de vecinos. Dos horas duró, dos horas marcadas por el desahogo, la alegría y la celebración
Pitazo final y a la calle. Se perdieron la reacción de los jugadores, el llanto, los abrazos, la bandera que reivindica la soberanía sobre las islas Malvinas portada por los jugadores. Se lo perdieron y no importó, lo verán después, porque lo importante era contagiar y dejarse contaminar por la alegría de otros y otras de haber alcanzado la final y de haberlo hecho pasándole por arriba al equipo inglés. Porque el seleccionado argentino ganó con juego colectivo, con fútbol y con convicción.

Cientos de vecinas y vecinos de esa frontera de Villa Santa Rita, Villa Mitre y Villa del Parque, la mayoría rigurosamente ataviados en celeste y blanco, se encaminaron al punto de encuentro de los tres barrios, Jonte y Nazca, inaugurado como tal en diciembre de 2001 y donde se dan cita todas las manifestaciones. “Muchachos” fue la favorita del multitudinario coro, matizada con el tradicional “El que no salta es un inglés” repetido literalmente hasta el cansancio.

Entre la multitud destacaron los perros de orejas caídas, también vestidos con la camiseta argentina y los bebés en brazos, todos con algún detalle argento y el desconcierto como expresión compartida por canes y niños. Otro detalle en común fue que la mayoría llegó portando algo con qué hacer ruido entre los que destacaban pitos, matracas y cacerolas o su evolución: “después de abollar varias cacerolas me armé esta lata de arvejas con piedras adentro”, manifestó una vecina que venía del lado de Barrio Nazca. Mientras circularon, autos y colectivos aportaron lo suyo, luego, la policía cortó el tránsito en Elpidio González y en Carranza, ya lo había hecho en Jonte a la altura de Terrada, dejando la esquina liberada a la expresión popular.

Pablo, ex vecino de estos barrios, sintetizó lo que parecía ser el sentimiento general: “Me gustó ver que en «solo un partido de fútbol»: triunfó lo colectivo sobre el individualismo, todavía nos une el anticolonialismo y la memoria y se activó el festejo y la alegría popular en las calles”. Antes de sumarse a la nueva ola de saltos por temor a parecer un inglés, dejó una reflexión final: “Ojalá todo esto durase, y no termine al finalizar un partido de fútbol de la selección argentina masculina de mayores…El que no salta es un inglés…!”
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