E – Lenguaje inclusivo ¿y qué más?
Al parecer el lenguaje inclusivo llegó para quedarse. Lo cual no quiere decir que todos deberemos cambiar los hábitos irremediablemente, pero si nos obliga a todos a reflexionar que anida dentro de nuestras comunicaciones. Ahora la tendencia es a cambiar la O final, en algunos términos, por una E. Antes que eso se autilizó la X, por ejemplo “nosotrxs”. Antes aún se dio el uso de la @, siguiendo el mismo ejemplo: “nosotr@s” y en paralelo con X y @ se uso, y se usa aún, el nosotros y nosotras. El uso de la E viene a resolver varias cuestiones para aquellos que decidan asumir el lenguaje inclusivo como parte de la batalla de géneros. En principio está la sonoridad, imposible en caso de X o @. Por otra parte, reduce la extensión casi insoportable si quisiéramos ser inclusivos en términos de nosotros y nosotras.
Mientras algunos aún piensan sobre lo que dirá la Real Academia Española de la lengua, ya hay quienes hablan de corrido con la E. En general se trata de mujeres jóvenes, aunque también se escucha en varones, también jóvenes. En Piedra Libre, programa de La Colectiva Radio, se comunicaron con el Doctor Alejandro Raiter, titular de la cátedra de Sociolingüística en la UBA y uno de los teóricos de la lengua más importantes de Argentina y Latinoamérica. Convencidos que hay algo más que una simple moda, la entrevista comienza preguntando sobre qué se explicita, que se verbaliza con esta forma de comunicarnos: “Creo que lo que se verbaliza es una crisis ideológica seria. Hay veces que existe la ilusión, sobre todo en la enseñanza de la lengua, sobre todo en la escuela primaria y secundaria, que la lengua se trata simplemente de un instrumento de comunicación, como si fuera que uno pensara por un lado, hablara por el otro y no es así. El uso del lenguaje es ideológico y creo que lo que está mostrando esto es eso. Por otra parte, yo estoy muy contento porque las lenguas cambian a lo largo del tiempo, las lenguas varían según grupos, según países, según muchas cosas y acá hay un grupo que obviamente está en crisis con la ideología dominante, que toma, entre otras formas de expresar su ideología, en sus manos, un intento de modificación del uso lingüístico. Esta manifestación, como quedó dicho, viene desde hace tiempo y tuvo varias manifestaciones: la X, la @ y el nosotros y nosotras. Ahora tienen otra y lo interesante es que lo asumen como propio, que esa es una forma de lucha y veremos que pasa, si lo logran imponer o no”, explicó Raiter.
Va quedando claro que no es tampoco una cuestión de sonido, una cuestión estética, sino que hay un sector de la sociedad que expresa su disconformidad de esa forma. Raiter se refiere a la adopción de estas variantes del lenguaje en términos de contienda de lucha y eso implica que hay por lo menos dos partes. Esta, que pugna por visibilizar una dominación desde la enunciación, a la que son sometidas las mujeres y otra parte, la que se siente cómoda sosteniendo una enunciación que expresa esa dominación, y reacciona. Y reacciona mal, según agrega Alejandro Raiter: “Si un sector es dominante y es desafiado por otro, no va a reaccionar bien. Una represión es, digamos la clásica, la que aparece tirando gases lacrimógenos o dando palos. O, por ejemplo, hoy la facultad está en huelga y una colega daba una clase pública y vino la policía y le labró un acta por estar interrumpiendo el tránsito. Esa es una forma de represión. La otra forma de represión es usar a la Real Academia Española. Decir que es incorrecto, que la E es ajena al sistema morfológico del Español, lo cual es un disparate porque tenemos estudiantes, docentes, presidentes… pero reacciona mal y es obvio. Cualquier grupo hegemónico atacado reacciona mal”.
Más adelante el profesor se extiende en la relación de las palabras que expresan una suerte de “sexualidad” en lo que nombra, fundamentalmente determinada por el artículo que la precede, el o la. Y hace especial hincapié en que eso no es lo que importa sino que el hecho de utilizar el masculino como genérico es lo ideológico. “Hacer la historia diciendo que el hombre salió a cazar y la mujer se quedaba en la casa tejiendo, cuando la invención del tejido fue muy tardía, digamos, eso es homocéntrico, sin duda”, agregó. Posteriormente, explicó Raiter, este uso terminó convirtiendo lo que debió ser un género gramatical, en el representante del conjunto. Este resultado de un intercambio comunicacional homocéntrico iría más allá , según algunos estudios. Hay objetos a los que les asignamos condiciones habitualmente asignadas a mujeres por ser nombrados en femenino. El ejemplo que presentan en una nota publicad en Clarín recientemente hace referencia a un estudio de Lera Boroditsky, de la Universidad de California San Diego. Boroditsky mostró, por ejemplo, que la llave, que en alemán se dice en masculino, es descripta por quienes hablan ese idioma como “dura, pesada, metalizada, útil”. Y que quienes hablan castellano ven la misma llave “dorada”, pequeña”, adorable”, “brillante y diminuta”.
Así, el lenguaje se termina convirtiendo en un instrumento más de dominación, tal vez no una manera más sino una de las más sutiles y por lo tanto más profundas. Al respecto Raiter señala que no hay duda de que es una herramienta de dominación. “Lo importante de una gramática normativa es establecer lo que es correcto y lo que es incorrecto. Nadie para hablar o hablarle a sus hijos, consulta con la gramática. Pero si se le enseña en la escuela lo que está bien y lo que está mal. Es un instrumento de poder y en ese sentido tener la posibilidad de decir bien, como dice Bourdie, “se cotiza diferente en el mercado”. Muchos medios, cuando se hicieron las votaciones (NdR: debate en Diputados y Senadores por el aborto legal, seguro y gratuito), ridiculizaban a quienes hablaban con la E”.
En el medio de la contienda hay muchos que adoptan el lenguaje inclusivo porque lo ven como políticamente correcto en esta coyuntura, para no quedar afuera y respecto a esto, Alejandro Raiter señala que también eso está bueno porque en el fondo significa que ven la lucha y la consideran válida.
Así las cosas, no importa lo que hagamos, estaremos tomando partido.
HyC
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