La angustia de alquilar

A la suba de tarifas que el gobierno Nacional impulsa desde las primeras medidas que tomó, hay que sumarle para quienes alquilan, la compleja relación entre propietarios e inquilinos. Luz, agua y gas, que no sólo subirá en las próximas horas sino que además, Cambiemos propone un ajuste al valor dólar a pagar en incómodas cuotas, 24 en total, a partir de enero de 2019. Los alquileres no se quedan atrás a la hora de erosionar los ingresos de los asalariados y las asalariadas. Desde hace dos años, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con la figura del Defensor de los Inquilinos, cargo que ocupa Fernando Muñoz
Se estima en 900.000 los inquilinos en la CABA. En 2016 la legislatura votó algunas leyes para morigerar el impacto de las comisiones de las inmobiliarias a la hora de alquilar y a partir de ahí lanzó una guía, a la que se puede acceder desde la página web de la ciudad, que orienta a los inquilinos en sus derechos. No obstante, a la hora en la que pesa la necesidad de un techo, el eslabón más débil de esta cadena difícilmente pueda esgrimir sus derechos. En el programa radial Ruta Alternativa entrevistaron al Defensor de los Inquilinos de la Ciudad, Fernando Muñoz. Comenzó con una caracterización contundente de la situación actual de este sector de la sociedad; “Estamos viviendo una situación, diría, inédita, estamos en el nivel más alto de la historia de incidencia de los alquileres en el bolsillo de los trabajadores. La relación alquiler-ingreso salarial está en el nivel más alto de los últimos cien años. Tradicionalmente, históricamente, en Argentina se consideraba que el alquiler no impactaba más del 25% de los ingresos. Hoy, con una característica particular también que hay en el “hogar inquilino”, que es que en más de un 50% no vive más de una o dos personas, con un promedio de ingresos en la ciudad de Buenos Aires de 20 a 21.000 pesos, el alquiler tiene un incidencia de prácticamente el 55%, teniendo en cuenta que un monoambiente en la ciudad de Buenos Aires se está ofreciendo a 9.500 pesos como precio promedio. A eso hay que agregarle las expensas, que tienen una incidencia de entre el 20 y el 30% del valor del alquiler del departamento, más los servicios. Esa es una de las características inéditas de esta época.
La otra cuestión tiene que ver con la falta absoluta de norma o legislación, que fije alguna planificación, algún criterio, lo que tradicionalmente diríamos, que regule el alquiler o el precio del alquiler. Esto está totalmente liberado y hace que cuando uno termina el contrato se puede encontrar con cualquier sorpresa en cuanto al planteo que le pueda hacer la inmobiliaria, respecto al precio, 40% más, 50% más”.
Para Fernando Muñoz, esta “libertad” unilateral es algo que ocurrió a partir de 1976 y afirma que prácticamente “desde la época de Irigoyen, alrededor de 1920 y hasta 1976, hubo siempre, aún con dictaduras, alguna política de regulación de alquileres. Después del 76, cuando Videla decidió liberar totalmente la relación de contrato, siempre hubo este problema, a veces agudizado, a veces menos, de prácticamente no contar con norma o legislación para poder discutir algunas cuestiones centrales”.
Recordemos que a partir de la década del 90, la vivienda cobra otra identidad y se convierte en un negocio financiero, es decir para los bancos y los grandes inversores. En opinión de Muñoz, esto ha eliminado el alquiler de “cercanía” o lo ha reducido hasta convertirlo en minoritario, convirtiendo la relación de propietario-inquilino, en una relación impersonal, donde el inquilino trata generalmente con una inmobiliaria. En estos casos, muchas veces ni siquiera se conoce quien es el dueño: “Hay sociedades anónimas que tienen 500 o 700 inmuebles, así que además, por su propio peso son los que en general fijan las reglas del mercado.
En el caso de la devaluación violenta a la que está expuesto el país, la incógnita es saber si, al igual que en otros precios como el del gas, por ejemplo, los propietarios están trasladando esa devaluación al valor de los alquileres, dado además que el precio del metro cuadrado continúa siendo fijado en la moneda norteamericana. Al respecto el Defensor de los Inquilinos de la Ciudad explicó que “Se traslada la precio de los alquileres mientras pueden. Llega un punto que, siendo la vivienda una necesidad básica, porque uno a la noche, cuando termina el día quiere estar bajo algún techo, hay un límite que tiene que ver conque ya práctiamente es muy difícil poder afrontar el pago del alquiler en las condiciones que está fijando el mercado. Entonces, lo trasladan al alquiler, pero estamos en un año en el que han llegado prácticamente a un techo. Y eso lo vemos en la defensoría.
Cuando nació, hace dos años, estábamos más acostumbrados a defender derechos vinculados al contrato, a la relación con la inmobiliaria, comisiones abusivas, etc. Ahora estamos atendiendo, diría que tres de cada diez casos vinculados a la dificultad para pagar el alquiler o consultas que tienen que ver con si es legal o no que me puedan cobrar tanto de alquiler”.
El problema es pagar el alquiler, afirma Muñoz.
Y el combo con servicios y tarifas no cierra, tal como quedó expresado, porque además, hay que comer. Y todo por el mismo sueldo.
Quienes quieran ver la Guía del Inquilino online, o descargarla, pueden hacerlo en la página de la Defensoría, http://defensoria.org.ar/wpnoticiasphp/noticias.php?id=9768
Las consultas y reclamos se puede hacer por email a atencioninquilinos@defensoria.org.ar, o también llamando de lunes a viernes de 10 a 18 al 0810-3333-6767 o al 4338-4900.
Otra opción es entrar por el Portal del Vecino (https://vecino.defensoria.org.ar/) o personalmente en cualquiera de las sedes de la Defensoría del Pueblo. El listado completo se puede ver en http://www.defensoria.org.ar/subsedes/subsedes10.php
HyC
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