Unidos en un abrazo al Centro Cultural La Paternal

Vecinas y vecinos de Villa Mitre y Paternal se dieron cita el sábado en la escuela Provincia de la Pampa para denunciar los recortes presupuestarios en el Centro Cultural La Paternal que allí funciona fuera del horario escolar. Hubo música, expresiones de algunos de los talleres y un muy particular abrazo “caracol” que se concretó en el corazón del espacio. Las nuevas políticas hacia el área afectan a los 36 centros de la ciudad
Decenas de vecinas y vecinos de Villa Mitre y Paternal se dieron cita el sábado pasado, 1 de junio, a las 11 de la mañana, en la escuela Provincia de la Pampa, Caracas 1249, casi Gaona, para denunciar fuertes recortes en el presupuesto del Centro Cultural La Paternal que allí funciona fuera del horario escolar.
Esta situación no afecta solamente a este centro cultural. De acuerdo a las denuncias realizadas desde los 36 establecimientos, el gobierno de CABA les anunció un recorte presupuestario del 16%, que en la práctica fue del 25%. Esto implicó que se dejaran de realizar varios talleres en todas las sedes, a lo que se sumó que dieron de baja a docentes jubilados que estaban en actividad, sin previo aviso y sin reemplazarlos.
Esta reducción en las actividades se da en momentos en los que los centros culturales de la Ciudad están cumpliendo 40 años desde su fundación por la UCR de Raúl Alfonsín. Al retorno de la democracia se los instituyó pensándolos como instrumentos para generar ciudadanía, una expresión de mucho uso en aquel momento, y participación, ambas destruidas tras siete años de dictadura.
La anfitriona de la actividad del sábado fue la coordinadora de “La Pater”, Egle Almada. Estuvo en cada detalle y en la presentación de los diferentes talleres que acompañaron la actividad. Luego de una breve reseña de la situación por la que atraviesa este centro cultural, el primer taller en actuar fue el de lenguaje de señas, al que lo siguió una explosión de sonido a cargo del taller de percusión: más de una docena de tambores que recordaron por potencia y sincronización a la “Chilinga”.
Participaron también organizaciones del barrio, como Unides por la Cultura, la Asamblea Plaza Banderín de Floresta y la Asamblea La Paternal. También estuvieron presentes el legislador Alejandro Grillo y el comunero Gastón Fernández, de Unión por la Patria y la legisladora Celeste Fierro del FIT Unidad. También se acercaron coordinadores de otros centros culturales de la ciudad y con los medios barriales presentes se conformó un rueda de prensa.
El primero en explicar la situación fue Marcelo Castro, coordinador del CC Eladia Blázquez en Villa Soldati: “Se dijo que el recorte era del 16%, pero cuando hicimos la cuenta supera el 25%. Por ejemplo en nuestro centro cultural teníamos 64 horas cátedra y nos recortaron 29 de esas 64, lo que implica la baja de siete talleres. Bajas que no nos permitieron dar el alta, quita de horas por recortes y algún docente jubilado”, explicó.
Por su parte Walter Pedula del Centro Cultural Castaño del barrio Piedrabuena señaló que “Este programa consta de 36 centros culturales en la ciudad., todos en mayor o menor medida están afectados por este recorte. En nuestro caso hemos perdido 42 horas cátedra, que significan diez talleres y medio. Es un montón, un montón de talleres que se van perdiendo y el de acceso a la cultura y sus derechos.” Pedula afirmó que hay reclamos varios, que este es el primer abrazo pero hay distintos tipos de acciones para recuperar esto que se está perdiendo
Respecto a los talleres discontinuados dijo que algunos no comenzaron directamente, aún con vecinas y vecinos ya inscriptos “En nuestro caso el taller de patín con más de 30 inscriptos, el de zumba con mas de 40…y los docentes han renunciado con el recorte que les resultó muy significativo porque de cuatro horas perdieron una, y ante las renuncias no hubo altas de reemplazos. Estamos hablando de sueldos sumamente magros. Un docente cobra 45.000 pesos por cuatro horas cátedra.”
Para el coordinador Martín Bernardo del Centro Cultural Barrio Copello en Lugano, lo que está ocurriendo es difícil de explicar, porque este es un programa que “Está desde el inicio de la democracia y se sostuvo durante estos cuarenta años gracias al tesón de sus laburantes. Y no hablo de los talleres que dan porque seguramente se repetirán en infinidad de lugares, de forma gratuita o con un muy bajo arancel. Pero lo que aglutina y convoca a la gente es la capacidad que tienen esos docentes para dar los talleres. Y más que la capacidad, lo que son. O sea que este programa lo que debería hacer es pagarle por lo que esa gente es y sólo les pagan $40.000. Uno invierte toda su vida en una vocación docente y en un momento, esa entrega de toda la vida es vislumbrada por otros, desde un escritorio, en un asiento mullidito, en el centro de la ciudad, como sin valor”.
La otra parte inseparable de esta ecuación son los vecinos y las vecinas que se inscribieron en tiempo y forma en los talleres y hoy se encuentra sin nada. “Y, están ofuscados – dijo Castro – en nuestro caso teníamos un taller de yoga destinado a adultos, algunos por prescripción médica y se han quedado sin este taller desde un viernes para un lunes. Así que la gente está reclamando sus derechos. La cultura es un derecho adquirido y esta gestión se ve que no lo entiende así”
Le consultamos a Celeste Fierro sobre si los legisladores conocían las razones de estos recortes y respondió que “La única razón es política e ideológica. Son programas que realmente en la erogación presupuestaria no son significativos. Las medidas tienen como contenido liquidar lo público, liquidar lo social, para liquidar el encuentro. Para golpear la cultura. Por eso creo que es muy importante la defensa en cada uno de los 36 centros culturales”.
Respecto a si se puede producir una respuesta legislativa, opinó que “Hay que dar la pelea y el debate a todos los sectores que se plantean como democráticos, que están a favor de lo público. En esta Legislatura el macrismo no tiene mayoría. Junto al bloque de Unión por la Patria tenemos más de 21 bancas, pero además hay bancas del Radicalismo, que se ha planteado como padre de cada uno de estos espacios y hay distintos bloques que si de verdad defienden lo público y defienden la cultura, no tendrían que dejar pasar esto”.
Para cerrar la participación de los talleres se juntaron los dos de coro y eligieron “Como la Cigarra”, acompañados por decenas de gargantas con la viva emoción de entonar esta canción tan emblemática para Nora Cortiñas. Minutos antes había sido el momento del emocionante abrazo caracol, gigante, que bajó hasta el corazón del centro cultural y de la gente reunida. En ese marco conversamos con Egle Almada, a la que le costó articular palabra:
“Hace 30 años nació en mi casa el centro…y ahora, cumpliendo 40 años, lo que vamos viendo es que a muchos compañeros que nos acompañaron en todo este trayecto los despidieron simplemente porque son jubilados y su jubilación no es nueva y podían trabajar. Esta es una decisión política y nosotros como espacio cultural, que en estos espacios lo que prevalece es la solidaridad… Pero hay una decisión política de centralizar las decisiones de los centros culturales desde el despacho de Cultura, cuando las identidades son distintas, cada centro cultural tiene su propia alma y eso debería respetarse”
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