Tras la huelga de hambre el gobierno accede a una mesa de diálogo con trabajadores de Liniers
Luego de seis días de huelga de hambre en la puerta de San Cayetano y la intervención del obispo de la iglesia católica, Gustavo Carrara, trabajadores y trabajadoras de la vía pública del barrio de Liniers lograron que el Gobierno de la CABA abriera una mesa de diálogo para escuchar sus reclamos y propuestas. Hoy debería comenzar a funcionar. Entrevista a la referente de sector Marina Joski

En enero de 2018 trabajadoras y trabajadores de la vía pública de Liniers fueron desalojados en un operativo de la Policía de la Ciudad que se recordará por las imágenes de desazón de los desalojados. La pandemia y las medidas tomadas de aislamiento agravó la situación de estas y estos trabajadores que en principio buscaron una mesa de diálogo donde plantear sus necesidades y propuestas, pero denuncian que el Gobierno de la CABA nunca les respondió. A raíz de este silencio, aquellos que forman parte de la Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular (UTEP), a fines de octubre comenzaron medidas de lucha para visibilizar su situación.
En diálogo con Hormigas y Cigarras, Marina Joski, referente de este sector de trabajadores, explicó que el plan de lucha “Empezó simplemente por una movilización, se hicieron varias ollas populares, se organizó un desembarco en el barrio de los trabajadores de la vía pública con ordenamiento social, con sanitización, con ambulancias. Todas las respuestas sistemáticas han sido palo e incautamiento de la mercadería, más represión y aprietes”
Luego de estas experiencias el silencio estatal se mantuvo. Espacio Público, que es a quien se dirigían, no dio señales de haber recibido el mensaje. El resultado fue que comenzaron una huelga de hambre. Josky señaló que la medida se tomó en una asamblea de más de 350 trabajadores.
“Desde el primer día de esa huelga de hambre la articulación entre la Policía de la Ciudad, la AGC (Agencia Gubernamental de Control) y la justicia, particularmente la fiscal Celsa Ramírez, han sido muy vehementes en nuestra represión, en nuestra persecución política, en nuestra persecución física. Nos desalojaron en nuestro segundo día de huelga de hambre. Tuvimos que circular y terminamos realizando la huelga de hambre en las puertas de San Cayetano. Al sexto día de huelga de hambre interviene ya el obispo Carrara y nos ayuda a presionar para que exista una mesa de diálogo. Ahí nos llamó el ministro de seguridad para pedirnos que declináramos nuestra medida y esperar al lunes de esta semana una mesa de diálogo que recién hoy va a tener alguna respuesta. No sabemos si es positiva o negativa”.
Después de la medida y la intervención de la iglesia católica, representantes de las trabajadoras serán recibidos por tres ministerios.
Llevan a la mesa de diálogo la expectativa de alguna feria fija en la zona “desde donde poder trabajar con dignidad y no necesitar una manta en el piso”.
HyC – Imágenes: cedidas por UTEP
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