Trabajadores de Roux acampan frente a la fábrica

Sobre la calle Miranda, a la altura del 160, en el barrio de Villa Luro se levanta desde el lunes pasado una carpa en la puerta de la sede de Roux-Ocefa S.A. No es la primera vez que los y las trabajadoras del laboratorio llegan a este tipo de medidas de fuerza para defender sus fuentes de trabajo, en los dos últimos años, los incumplimientos de la empresa que se encuentra en convocatoria de acreedores, se han multiplicado. Ahora están frente a lo que parece el cierre definitivo de la fábrica y esto afecta a alrededor de 450 empleados. La permanencia pacífica en la puerta del establecimiento la realizan para garantizar que no se complete el vaciamiento ya comenzado y poder preservar las máquinas que aún se encuentran dentro del local. Entretanto, dan los pasos necesarios en la justicia, para que la cooperativa que ya conformaron pueda hacerse cargo de la producción.

Es lunes cerca del mediodía y dentro de la carpa, mientras un grupo de trabajadores conversa con Hormigas y Cigarras, un par oficia de cocineros y es responsable del aroma de la olla popular en curso. La conversación va dos años para atrás, cuando comenzaron los incumplimientos que ahora acumulan miles de pesos en sueldos, cargas sociales, aguinaldos y vacaciones. La familia Roux, fundadora y responsable del laboratorio por décadas, lo vendió y a partir de ahí, las empresas que se sucedieron lo llevaron a esta situación, aseguran los trabajadores.
Hace aproximadamente una semana se les impidió la entrada en esta sede sin aviso previo, sin telegrama de despidos, sin garantías de continuidad laboral. En tanto la sede de Mataderos continúa abierta, con muy pocos trabajadores y sin producir. Bruno di Mauro oficia de vocero, aunque la palabra circula. “Nosotros estamos en conflicto desde hace dos años, más o menos. El conflicto arrancó con el desdoblamiento de sueldos y el año pasado ocupamos la planta durante tres meses, hasta que llegó la nueva patronal y con un acuerdo volvimos a trabajar. Ya en marzo de este año toma las riendas una nueva patronal, es decir que cambia de manos nuevamente el laboratorio. Ahí arrancan los despidos masivos y la producción irregular de medicamentos y para el día lunes de la semana pasada terminan de echar a los compañeros que quedaban laburando. Desde que comenzó hasta ahora son alrededor de 450 trabajadores que quedaron en la calle”, afirma di Mauro.
En el proceso, se comenzó a configurar una opción, una alternativa par preservar las fuentes de trabajo y garantizarse el pago de lo adeudado. Los trabajadores han conformado una cooperativa y se han respaldado en el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas del cual es referente Eduardo Murúa. “Desde un sector de los trabajadores venimos planteando la posibilidad de darle continuidad a nuestros puestos de trabajo a partir de una cooperativa. Para esto sería necesario la quiebra de la empresa, esto también venimos reclamando. La empresa está concursada y sigue acumulando deuda, lo cual es ilegal, mientras nos debe a nosotros cantidad de plata. Nosotros ya tenemos un equipo técnido, un proyecto productivo, tenemos todo lo necesario para continuar trabajando de manera autogestiva y así asegurar los puestos de trabajo, pero bueno, eso es algo que se está dirimiendo en la justicia”, aseguran los trabajadores.
Dentro de los y las despedidas, la mayoría son personas que estuvieron en Roux durante un promedio de 30 años y por lo tanto tienen edades que oscilan entre los 50 y los 60 años. Esto implica un panorama aún más complicado y angustiante para ese grupo de despedidos, porque en este contexto de crisis, recesión y violenta inflación y devaluación sus perspectivas de conseguir otro trabajo son casi nulas. Aún así la justicia demora resoluciones que afectan a muchas personas en su vida cotidiana. Mientras tanto, los trabajadores denuncian que la empresa ha puesto a funcionar un laboratorio sin papeles en la localidad de San Isidro y algunos de los antiguos empleados, empujados por la misma necesidad a la que condujeron estos empresarios, van cada día hasta allí por un salario vil. “Los tienen trabajando en negro, en condiciones casi de esclavitud y de esa forma se roban y licúan los activos del laboratorio. A la vez, en este momento están elaborando con la firma de una farmacéutica, que había pedido la prohibición del uso de su nombre para hacer esos medicamentos porque la patronal la había echado, y siguen produciendo con su firma. Por esto decimos que no sabemos que controles de calidad tienen los medicamentos que en este momento está entregando la firma Roux-Ocefa. Esto es algo que trasciende el conflicto laboral”, completan en la ronda.
Están dispuestos a permanecer en la puerta de la fábrica hasta que la justicia resuelva la situación y frene el vaciamiento, a pesar de que, como explican, “se hace muy duro venir hasta acá, comer acá con el aporte de los vecinos y volver a casa sin un mango”
HyC

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