Acto en el taller de Luis Viale
Organizaciones sociales, de migrantes y sobrevivientes del incendio del 30 de marzo de 2006, en el que murieran seis personas, realizaron el sábado un acto en la puerta del taller. El local de la calle Luis Viale 1269 fue devuelto a los propietarios a fines del mes pasado, luego de que el juez Baños los sobreseyera. A partir de ese momento se comenzó a gestar la “Comisión Memoria y Justicia por lxs obrerxs textiles y sus hijxs de Luis Viale”, que tiene como objetivo lograr la expropiación del local para convertirlo en un espacio de memoria. Condujo el acto la sobreviviente del incendio Lourdes Hidalgo
El sábado a la tarde, organizaciones que crearon la “Comisión Memoria y Justicia por lxs obrerxs textiles y sus hijxs de Luis Viale” realizaron una actividad frente al local donde se produjera el incendio en el que murieran cinco chicos y un adulto, el 30 de marzo de 2006. En la puerta de Luis Viale 1269 levantaron un modesto equipo de sonido, banderas que identifican a algunas de las organizaciones que conformaron el espacio y una bandera que las incluye a todas pidiendo justicia completa por la masacre. Estos elementos fueron el escenario para que Lourdes Hidalgo comenzara el acto previsto. Explicó las razones por las que estaban allí, que básicamente no es otra que la persistencia de la justicia en insistir con la inocencia de Daniel Fishberg y Jaime Geiler, los propietarios del local, las marcas, las prendas y las máquinas que se encontraban en el taller al momento del incendio. “¿Qué más necesitan? ¿Qué más que los seis muertos necesita la justicia para juzgar a los propietarios?”, se preguntó Lourdes en un momento de su emotiva intervención en el micrófono.
También dejó abierta la posibilidad de iniciar un acampe frente al local, hasta que se les de señales de ser escuchados en su propuesta de convertir ese local en un espacio de memoria sobre lo que significa el trabajo en talleres esclavizantes.
Lourdes mostró también sus marcas de la masacre cuando recordó las condiciones en las que eran obligados a trabajar en la planta baja del local y a dormir en la planta alta. El espacio en altos funcionaba como dormitorios, separados unos de otros por telas o trozos plásticos, evocó y señaló el hecho de que hubiera un sólo baño para las 65 personas que vivían en el lugar y que no contaran con agua caliente.
65 personas de las cuales 25 eran niños y niñas, muchos de los cuales tuvieron la fortuna de encontrarse en la escuela a la hora del incendio.
Vecinos
Juan es un vecino que encendió la alarma con tiempo como para que no ocurriera lo que ocurrió. En cada acto durante estos años, en cada movilización a la puerta del local, Juan y su familia aportan lo que se necesite, luz, agua caliente, baldes. Otras vecinas y vecinos salieron también a ponerse a disposición en la tarde del sábado.
Juan dio a Hormigas y Cigarras su mirada sobre lo ocurrido. Explicó que en varias oportunidades, antes del 30 de marzo de 2006 habló con Jaime Geiler y le anticipó que el hacinamiento en el lugar no iba a terminar bien. También llevó su testimonio ante fiscales y jueces durante los años posteriores a la masacre, desbaratando la idea de que ambos propietarios no estaban al tanto de lo que ocurría dentro del local.
Ahora fue testigo del momento en el que Geiler vino por las máquinas de las que la justicia lo hizo depositario. Días atrás se lo encontró en el momento en el que volvieron a entrar en el local.
La cadena y el candado de la puerta del local la sacaron el juez Alberto Baños y la fiscal Betina Vota y la pusieron en los caminos de la justicia, cerrados para esta causa. Las organizaciones que acompañaron a las víctimas y sobrevivientes del incendio están dispuestas a abrir ahora los caminos políticos para que se expropie el local y se lo convierta en un sitio de memoria.
HyC
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