Marcha contra el gatillo fácil y la indiferencia
Así convocaron las organizaciones que llevaron adelante la 5° marcha a nivel nacional y que tuvo su instancia en la Ciudad de Buenos Aires. Cinco cuadras apretadas de manifestación recorrieron la Avda. de Mayo entre el Congreso y hasta pocos metros de la plaza. La cabecera la ocuparon familiares de jóvenes muertos por causa del accionar policial. Testimonios de Mónica Alegre y de Carolina Vila.
Diego, Pablo, Lucas, Ezequiel, Nahuel, Gusti, Luciano…Casi no queda ningún nombre conocido sin estampar en una camiseta junto con la foto de un pibe muerto por una bala o de algún otro modo por el accionar policial. En la cabecera de la marcha son puñados que se agrupan y que se identifican con la foto, con el nombre y con el pedido de justicia. Algunos no han tenido tiempo o dinero para preparar una camiseta o una bandera, entonces esgrimen en un cartón pintado y escrito en cursiva, como un grito el nombre por el que reclaman o simplemente una reflexión. A todos, todas les une además, la bandera que va de vereda a vereda y que exige basta de gatillo fácil y un unánime reclamo de justicia. Hay por lo menos una cosa más en común, la mayoría de los pibes asesinados provienen de sectores empujados a la pobreza. La bandera que abre la marcha está sostenida por mujeres a las que se les intercala de tanto en tanto un varón. Madres, una vez más, son las que asumen, en este caso, la búsqueda de justicia, con apoyo del resto: familiares, amigos.
Ayer hubo cinco cuadras de personas que marcharon desde el Congreso hasta casi la Plaza de Mayo. Al costado del Cabildo se levantó el escenario desde el que trataba de ordenar la llegada de los familiares, Vanesa Orieta, la hermana de Luciano Arruga. A un costado y envuelta en una enorme emoción hallamos a la mamá de Luciano, Mónica Alegre. “Son emociones encontradas porque por un lado es muy importante que haya cinco cuadras de marcha, pero por otro lado, cada vez somos más. Somos más las madres, padres, familiares porque cada vez son más los pibes asesinados”; fue la poderosa síntesis de Mónica sobre lo que estaba viviendo.
De espaldas al Cabildo y también al costado del escenario, una enorme bandera recordaba a Gonzalo Domínguez, de 13 años, Camila López y Danilo Sansone, ambos de 14 años, y Aníbal Suárez, de 22 años, los cuatro chicos asesinados a fines de Mayo en San Miguel del Monte. Parte de los nombres que se han sumado este año.
También presente Carolina Vila, la mamá de Lucas Cabello, se refirió al juicio que se inició el pasado jueves contra Ricardo Ayala, el policía que baleó a su hijo en el barrio de La Boca. “Es la primera vez que me encuentro cara a cara con Ayala y fue muy fuerte también ver que es un pibe de la edad de mi hijo. Entonces la diferencia que hay entre un pibe que se cría en un barrio estudiando y haciendo muchos esfuerzos por salir adelante y otro pibe que hace un curso de seis meses y ya tiene un arma, es que se siente respaldado por el gobierno y por los nuevos permisos que les dan de poder disparar. También así los están entregando a ellos, porque ninguna de esas “leyes” que quieren imponer están arriba de la justicia”
Entre la información que circuló ayer en la marcha estuvo que el Tribunal Oral de Menores N° 2 será el encargado de juzgar al policía Luis Chocobar por el crimen de Pablo Kukoc. “Homicidio agravado en exceso del cumplimiento del deber” es la calificación de la justicia, más allá de las palabras de Patricia Bullrich y del apretón de manos del presidente. La pena que podría caberle va de 1 a 5 años de prisión.
HyC
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