Entre el paro de trenes y las compras navideñas colapsó Flores
El paro de trenes mantuvo baja la barrera de Nazca a la altura de Flores hasta pasado el mediodía. Eso provocó un caos vehicular que afectó un amplio radio del barrio de Flores. Las colas para cruzar la barrera se extendieron por varias cuadras en ambos sentidos. La Avda. Avellaneda tuvo mucha afluencia y hubo locales densamente concurridos
Maquinistas de todas la líneas de trenes pararon ayer en reclamo de una deuda que tiene el gobierno Nacional con la obra social del sector. El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria que fue acatada, pero hasta entrada la tarde no comenzó a normalizarse la situación. Mientras tanto, la barrera de la Avda. Nazca y vías del tren Sarmiento quedó baja y eso ocasionó graves trastornos. Por San Pedrito, con la intensión de cruzar o no, al mediodía había siete cuadras de vehículos hasta llegar a Rivadavia, en dirección norte. Por su parte, en dirección sur, la Avda. Nazca tuvo una cola de vehículos que en algún momento del comienzo de la tarde llegó hasta la Avda. Juan B. Justo, unas once cuadras. En ningún tramo del recorrido, ni por San Pedrito ni por Nazca, se vio personal de tránsito ordenando o desviando vehículos para facilitarle la vida a automovilistas y camioneros. Esta vía es utilizada por camiones de gran porte. Tampoco se vio personal de tránsito en la barrera para agilizar el cruce, por lo que este se redujo al zigzag que pudieran hacer los automovilistas, que al tratarse de camiones y colectivos se veía más dificultoso. El colapso de la barrera de Nazca afectó también a la Avda. Rivadavia hasta pasar la Plaza Flores.
En cuanto a los colectivos, estos se vieron envueltos en el mismo caos general del resto del tránsito, por lo que las paradas de Nazca y Avellaneda y subsiguientes hacia el norte se vieron con decenas de personas en una espera poco auspiciosa, porque además, los que llegaban hasta su recorrido lo hacían llenos por lo que ya no podían cargar más pasajeros. En general se palpitó la resignación de los y las que esperaban, muchas veces sentados en el cordón de la vereda o directamente sobre los bultos de compras realizadas.
En particular la zona comercial de la Avda. Avellaneda se vio afectada por esta situación porque las personas esperando colectivos se sumaron a la multitud que hacía sus compras navideñas. Las “galerías” comerciales fueron las más impactadas por la cantidad de gente. Se pudo observar que no hubo distancia social alguna sino más bien amontonamiento de personas. Los manteros volvieron y se instalaron en las calles laterales. Manifestaron la misma ansiedad que los comerciantes por hacer una diferencia en estos últimos días de un año que, ante la consulta de Hormigas y Cigarras, caracterizaron como dramático.
La presencia policial fue discreta con muy poca intervención, salvo en un incidente con golpes de puño sobre la calle Bogotá.
Sobre la principal arteria comercial se pudo observar que muchos de los negocios que no abrieron el 22 de agosto, tampoco pudieron retornar después y ahora llevan los carteles de inmobiliarias para alquiler o venta.
HyC
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