20 años de la masacre de Luis Viale

El lunes 30 de marzo se cumplieron 20 años del incendio en el taller clandestino de la calle Luis Viale 1269. Esa tarde murieron seis personas que trabajaban y vivían hacinadas en el lugar. Como cada año, varias organizaciones encabezadas por Lourdes Hidalgo realizaron un acto para mantener vivo el pedido de justicia y exigir que el lugar se preserve como sitio de memoria
El lunes 30 de marzo, desde el mediodía, la calle Luis Viale al 1269 comenzó a desplegar las actividades para realizar una jornada de homenaje a las víctimas y sobrevivientes del incendio producido en 2006. Desde las 14:00, coincidiendo con el momento del comienzo del fuego, empezó el armado del mural en el frente del taller que se encuentra cerrado y tapiado.
A esa hora también las trabajadoras de “Bordando Historias”, arrancaron a bordar los pañuelos grabados para la ocasión. La mesa llena de pañuelos, agujas e hilos de colores en la vereda de lo que fue la fábrica textil clandestina, generaba muchas ganas de bordar sobre la frase “Confeccionando derechos”. Las mujeres de Bordando Historias se encuentra cada 15 días en Plaza Irlanda y nació como una forma de exigir justicia para las víctimas y hacerlo en la calle como una manera más de visibilizar lo que ocurrió.
Lourdes Hidalgo es una de las trabajadoras sobrevivientes de la masacre. Desde los primeros momentos se convirtió en denunciante y en una luchadora incansable que se puso al frente de estas actividades, para luego ser la cara visible de de los proyectos de ley existentes para convertir la propiedad en espacio de memoria y visibilización de las condiciones a las que muchas y muchos trabajadores continúan hoy sometidos. “Viale somos todos. Hoy estamos acá, a los 20 años de cumplirse, por nuestros compañeros y hermanos que perdieron la vida cociendo la ropa, pero para los que sobrevivimos esos 20 años es como si fuera ayer”, con estas palabras inauguró Lourdes el acto del lunes pasado.
“Acá estoy con vida para continuar en esta lucha, lo que hoy en día seguimos en este camino, no queremos que se repita más muertes, no queremos más sopa manchada de sangre, la explotación laboral mata y hoy en día es la persecución hacia nosotras por ser trabajadoras migrantes, la discriminación por ser aymaras y quechuas, es la persecución hacia nosotras, a nosotras nos pusieron fronteras, pero para la explotación laboral no hay fronteras”, dijo después.
Luego agradeció el acompañamiento de organizaciones y personas que resultaron imprescindibles para sostener estos 20 años lucha en los que se ganaron algunas batallas judiciales, se perdieron otras y se continúa ahora con el reclamo legislativo para la expropiación del inmueble, que por fallo judicial volvió a manos de los propietarios de la mercadería que se confeccionaba allí.

“…quiero agradecerles a todos los compañeros, compañeras de la comisión que hasta el día de hoy se pusieron fuertes y no me abandonaron, a las compañeras de Bordando Historias, Construyendo Memoria, que fue un grupo tan hermoso que se formó porque también el bordar es una forma de resistir ante el olvido, como también el bordar es una terapia que a mí misma me ayudó, a mi salud. Acá todos pusieron una manito, ayudaron en lo que pudieron y gracias a todos en estos 20 años, ahora somos muchos y Viale somos todos.”, dijo Lourdes
La jornada fue acompañada por vecinos, militantes, sobrevivientes y organizaciones sociales. Amnistía internacional, Movimiento Cromañón, Asociación Seré por la Memoria y la Vida y varios funcionarios que tomaron la palabra, junto a legisladores y legisladoras como Juan Pablo Mondarelli, Paula Penacca y Mónica Macha. Estos últimos son los que sostienen en la Legislatura porteña el proyecto de expropiación.
Los hechos
A la hora de comenzar el incendio el 30 de marzo de 2006, en el local estaban las costureras obligadas a trabajar en la planta baja del local y a dormir en la planta alta. El espacio en altos funcionaba como dormitorio, separados unos de otros por telas o trozos plásticos y había un sólo baño para las 65 personas que vivían en el lugar. Un baño que no contaba con agua caliente.
De las 65 personas 25 eran niños y niñas, muchos de los cuales tuvieron la fortuna de encontrarse en la escuela a la hora del incendio.
Por el incendio fueron juzgados y condenados en 2016 sólo los capataces Luis Sillerico y Juan Manuel Correa, pero a los responsables, a los dueños de las marcas, las prendas, el local, las máquinas, Daniel Alberto Fischberg y Jaime Geiler nunca los llamaron a declarar durante el proceso y cuando el juez Alberto Baños, instructor de la causa, se vio obligado a hacerlo, la causa había prescrito, aún cuando existe la figura de responsabilidad solidaria entre empresarios y talleristas. Pocos meses después del juicio a los capataces, Baños devolvió el local a Fischberg y Geiler quienes lo vendieron en poco tiempo.
Por esta razón, a 20 años de la masacre, entre las actividades que se llevaron a cabo hubo una caminata desde la puerta del taller, dando la vuelta manzana exigiendo justicia. Llevaban carteles con los nombres de las víctimas y los pañuelos bordados y se detuvieron frente a Galicia 1241, para gritar que ahí mismo a una cuadra y media, los herederos de Fischberg y Geiler siguen operando irregularmente.
En el local de Luis Viale 1269 murieron Juana Vilca (25 años, embarazada), Wilfredo Quispe (15), Elías Carvajal (10), Rodrigo Carvajal (4), Luis Quispe (4) y Harry Rodríguez (3), atrapados en el fuego, el humo y la corrupción.
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