El viaducto ha traído problemas a La Carbonilla
El tramo en altura de la línea San Martín se inauguró el 10 de julio, aunque aún no está habilitada la estación Paternal. También falta la terminación en la parte en la que el tren atraviesa La Carbonilla.
Delegadas del barrio denuncian desprendimientos en el terraplén y abandono del tramo. También hablan de falta de seguridad, dado que a partir de las cinco de la tarde tiran botellas y piedras desde arriba del tren.
El 10 de julio el tren de la línea San Martín volvió a hacer el tramo completo llegando hasta la estación Retiro. La inauguración misma tuvo un par de detalles significativos. Por un lado no se comunicó con precisión al público en general el horario a partir del que el tren volvería a Retiro, lo cual generó confusión y pérdidas de tiempo a muchos usuarios. Por otra parte fue por lo menos extraño ver a las autoridades nacionales, provinciales y de CABA en un andén de la remozada estación Palermo, mientras que la prensa tuvo que quedarse vía de por medio en el andén contrario. De hacer preguntas ni hablar. También cabe señalar que la estación Paternal aún no está terminada por lo que los inconvenientes no han terminado para vecinos de ese barrio, como tampoco para los de Villa del Parque.
A partir del momento en el que el tren volvió a circular hasta Retiro, en la villa La Carbonilla, donde viven alrededor de 40.000 personas, comenzaron a notar desprendimientos en el terraplén y movimientos en algunos paneles del viaducto. Hormigas y Cigarras conversó con delegadas del sector 3 del barrio.
“La obra del viaducto que inauguró el gobierno se está quebrando y además tenemos cuarenta casas en peligro de derrumbe, afectadas por el paso del tren”, explicó Mirta. Otra delegada, Susana sumó que el viaducto se transformó en un problema muy grande. “Se ha comenzado a rajar el terraplén. Sentimos que estamos corriendo peligro acá, no tenemos protección. Dejaron todo incompleto, el terraplén se está abriendo. Nos utilizaron a nosotros todos, acá. Cuando participamos de las reuniones a las que llamó AUSA, nos dijeron que era un trabajo muy bueno, que nos iba a favorecer a nosotros, dijeron que iban a traer trenes último modelo y que no iba a haber movimiento, sonido ni nada, pero la verdad es que fue todo chanta. Inauguraron cosas incompletas porque no tenemos ni una protección acá. A partir de las cinco de la tarde comienzan a tirar botellas del tren y tenemos acá los comedores, tenemos acá una placita justo de cara al tren.”
Para estas personas el tren ha traído preocupaciones nuevas que se suman a la falta de agua solucionada meses después de dejar un sector del barrio sin ese elemento. Se suma también a los inconvenientes que trae la falta de luz. Denuncian que hay sectores donde la corriente viene y va y hay días donde no dura más de 40 minutos, no llegan a una hora corrida con luz. “La cosa es así- dijo Mirta- en verano falta agua y en invierno falta luz”
En la puerta del comedor Señor de los Milagros una tabla sobre caballetes oficia de mostrador donde hay productos del plan Precios cuidados. Dos mujeres atienden el improvisado almacén mientras el tren pasa a 8 metros de altura, bajando para volver al llano desde donde seguirá su recorrido hacia la provincia. Un alambrado vencido por el tiempo es el único retén y defensa ante cualquier desprendimiento que se produzca. El mediodía va quedando atrás y el barrio se agita tenso preparando la fiesta de la comunidad que se celebrará el sábado siguiente. Un alto en las preocupaciones que asumen grupalmente.
HyC
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