Del barrio a Plaza de Mayo, marcha histórica en CABA

Decenas de miles de personas asistieron al acto en Plaza de Mayo a 50 años del golpe militar genocida. Hubo mucha rotación, sobre todo familias que fueron a primera hora y se retiraron temprano para no quedar atrapadas en la multitud que se esperaba. Después de las 15:00 las inmediaciones de la plaza no se podían transitar. Destacaron la presencia de organizaciones sociales por encima de las partidarias, así como grupos de familias, amigos, vecinos que marcharon sin encolumnarse en perfiles partidarios. También destacó el recambio generacional, junto a los nacidos en dictadura se movilizaron jóvenes y muy jóvenes

Una vez más los datos oficiales para una marcha que contradice los intereses oficialistas llaman la atención: las cifras oficiales hablan de la participación de 100.000 personas, cuando los datos más precisos para estas concentraciones en las que por momentos falta el aire de lo apretadas, dicen que la plaza llena, más el tramo de las diagonales Sur y Norte más próximo, es de 400.000.

La marcha a Plaza de Mayo y el acto a 50 años del golpe de estado genocida del 24 de marzo de 1976 fue el corolario de varias semanas de actividades barriales en las que se trabajó de múltiples formas la memoria, lo ocurrido, aquello que comenzó hace 50 años, todo lo concerniente a la dictadura con su represión y muerte y también a las resistencias plasmadas en pañuelos blancos.

Vista de la Avenida de Mayo desde la Plaza – 15:30

De manera que muchas familias optaron por marchar, por acercarse a la plaza juntos, chicos con sus padres, madres, abuelos, bien temprano en una suerte de procesión laica, subir las escaleras del subte entre las 12 y las 13:30, llegar hasta el escenario ya armado y luego volver a casa antes que se complique la vuelta. Manifestaron una necesidad de responder recurrentes campañas de negacionismo alrededor de la violencia institucional instaurada por los militares durante la dictadura, con la particularidad de hacerlo simplemente con la convicción de saber lo ocurrido, sin responder a la violencia discursiva instalada muchas veces desde el gobierno y por los medios y las granjas de bots que reproducen y amplifican sus discursos.

Los carteles artesanales reflejaron estas posturas “Más que nunca nunca más”, “Todavía cantamos”, “Son 30.000”, “Sembrar memoria”, “Que digan donde están” y se mezclaron con pañuelos blancos en cabezas sin canas o en aritos 3D, con las fotos en blanco y negro de desaparecidos en los pechos de hombres y mujeres cincuentones que representaban la búsqueda y la posta generacional tomada de la historia familiar o del dolor de esta sociedad. Muchos chicos y chicas en los hombros de sus padres miraban con asombro desde ese lugar privilegiado a la multitud y banderas y pancartas que se venían, se venían aunque no pudieran entrar ya en una plaza explotada.

Y a pesar de esa apretada multitud, en el momento que se necesito el espacio para el ingreso de la histórica bandera azul con fotos de desaparecidos y desaparecidas, se abrió una brecha por la que entró a la plaza sin tropiezos y entre aplausos.

Para quienes decidieron ir sobre la hora del discurso el panorama fue mucho más complicado, escaso servicio de colectivos y subtes que funcionaron con horarios de domingos y feriados y dejaron miles de personas de a pie, literalmente de a pie. Emilia, vecina de Villa Crespo, contó después a Hormigas y Cigarras que en la estación Ángel Gallardo, alrededor de las 15:00, no se podía subir a los vagones del subte. Luego de varios perdidos optó por subir a la Avenida Corrientes con la esperanza de tomar un colectivo, pero la única opción que tuvo fue tomar uno que la dejara en Plaza Once y desde ahí caminar, pasar por el Congreso y llegar hasta las inmediaciones de la Plaza de Mayo sin poder entrar.

Esta historia se repitió por cientos, mientras, quienes tuvieron la posibilidad de subirse a un subte vivieron la experiencia colectiva de llegar apretadísimos y cantando, porque bastaba que alguien tímidamente comenzara con un “…olé, olé…olé, olá…” para que se armara un coro que completaba “A donde vayan los iremos a buscar”

Imagen publicada por Infobae

Los organismos de derechos humanos que encabezaron el acto en Plaza de Mayo consensuaron un discurso que fue leído desde el escenario cerca de las 17:00. “Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse, para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo”, de esta manera comenzó un discurso pendular, que combinó en varios tramos los hechos del pasado con las políticas del presente.

Para los organizadores las cifras de la concurrencia oscila entre las 600.000 y el millón de personas. Difícil de medir, por esto que contábamos al comienzo de la nota, porque hubo decenas de miles que entraron y salieron todo el tiempo. Lo cierto es que una verdadera multitud se manifestó y lo hizo con la serena convicción de que son 30.000 y que nos merecemos memoria, verdad y justicia.

Imagen destacada: Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

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Hormigas y Cigarras

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