Nuestra venganza es ser felices

Nuestra Venganza es ser felices es un documental de Malena Villarino que formó parte de la sección Política del último Bafici y que llegó a la cartelera porteña en la semana del Día Mundial contra la Trata, que se conmemora el 30 de julio. Una simplificación posible es decir que es parte de la vida de Sonia Sánchez, desde su llegada del Chaco, sus primeros pasos en la prostitución callejera aún adolescente y su cooptación por parte de una red de trata de personas con fines de explotación sexual. Sin embargo, el film va más allá, dado que aborda temas vinculados a variadas formas de prostitución, así como también las resistencias que Sonia ha transitado a veces en soledad y otras muchas acompañada. Las presentaciones de la semana pasada en el Cine Gaumont estuvieron precedidas de perfomances varias, con especial énfasis en la que se realizó frente al Congreso el 30 de julio. Permanece en cartelera en el Gaumont hasta el próximo jueves en el horario de las 14:10

Es domingo a la tardecita. Una hora antes de comenzar la función la puerta del cine Gaumont ya está poblada de gente convocada por una anunciada performance previa a la función de Nuestra Venganza es ser felices. Delia Escudilla, también sobreviviente de explotación sexual, extendió un paño sobre la vereda en el que se lee “Somos supervivientes de la peor violencia. La prostitución no es trabajo”, mientras mujeres llegadas desde el conurbano despliegan como marco una bandera de “Mujeres abolicionistas”.

La llegada de Sonia Sánchez y de Malena Villarino completan la escena con una energía contagiosa. Aprovechamos un hueco entre los abrazos para dialogar con Sonia Sánchez sobre este nuevo desafío documental.

“Es mi historia, pero no se queda sólo en mi historia como mujer que fui prostituida, traficada y esta mujer de lucha, es más allá, porque ponemos en cuestión no sólo al patriarcado sino a todo el sistema prostituyente. Hoy vienen no sólo por nuestros cuerpos, y hablo de las mujeres, sino que también vienen por el agua, vienen por el litio, entonces es todo un extractivismo y esta película habla todo de eso. También habla del alquiler de vientres, que es una de las explotaciones nuevas sobre nuestras vidas y hablo otra vez de las mujeres y de las mujeres empobrecidas, porque no hay una mujer rica en el mundo que haya alquilado el vientre para que una mujer empobrecida se convierta en madre”, destacó Sánchez en relación al documental, al que considera una herramienta pedagógica que desdibuja la frontera entre la puta y la no puta.

La directora

Malena Villarino realizó su primer cortometraje a los 15 años; “El juego prohibido” como co-directora junto a Aníbal Barengo, película premiada por su desempeño como revelación juvenil en el Centro Cultural Rojas. Desde ese momento no ha parado, con una carrera que, además de la dirección, incluye actuación, composición musical y participando en la creación y ejecución de bandas sonoras para sus propios films y otros documentales. Este es su segundo film documental sobre trata y explotación sexual.

Respecto a la película explicó que “Me llegó el libro de Sonia “Ninguna mujer nace para puta”, lo leí, me partió la cabeza y me dije “Esta es la mujer”. La perseguí dos años, estaba muy movediza en ese momento hasta que nos hicieron el puente y la conocí. A partir de ese día, cerveza negra y desobediencia de por medio nos unió for ever”.

Y de ese comienzo al documental: “Siempre digo, no es una biografía de Sonia, es una historia sobre todas las explotaciones, porque que exista la prostitución significa que existe la precarización, que existe la explotación económica, que vivimos en un sistema neoliberal. Y bueno, borrar estas fronteras entre explotadas sexualmente y las violencias que también sostienen, la violencia cultural.”

Menú a la carta

La performance más intensa es la que se desarrolló el 30 de julio frente al Congreso. Por lo menos esto es así para Villarino: “Participaron amigos, actores, parejas y ex novios. Armamos un restaurante que se llama Proxeno enfrente del Congreso, así que imagínense que el chef invitaba con la casa de fondo y en la mesa se iban sentando los varones que iban invitando a las chicas, las mozas, que estaban vestidas con los papelitos de las ofertas sexuales, yo estaba tocando el chelo, también forrado con papelitos. Ahí estaban detallados casi todos los servicios sexuales, las entradas tenían más que ver con la prostitución virtual e iban en un crescendo de violencia hasta terminar con el postre, que es el alquiler de vientres y la violación masiva que hay en los prostíbulos, a la que llaman bautismo. En un momento entraba Sonia preguntando ¿Sabes lo que estás comiendo, sabes lo que estás consumiendo?”

Regulacionismo

Nos apartamos por un momento de la película para hablar con Sonia Sánchez sobre la coyuntura y las posibilidades que se regule la explotación sexual. “Este gobierno le abrió más las puertas a la explotación sexual. En todos los ministerios hay regulacionistas, la Ministra de Mujeres, genero y diversidad, Ayelén Mazzina, hasta hoy no ha incluido a la prostitución como una violencia más, ni la nombra y lo que no se nombre no existe”, explicó.

Luego Sánchez se indignó: “Desde el Comité ejecutivo de lucha contra la trata, Gustavo Vera, es un parásito de las putas, no ha hecho nada desde que asumió como director ejecutivo del comité, no hay restitución de derechos, no hay prevención, no hay nada. Y si pongo en cuestión el tema de las mujeres, hay un gran retroceso en nuestros derechos como mujeres, hoy nos dan sólo dos lugares para sobrevivir: como putas o como sobrevivientes y en el alquiler de vientres ni siquiera nos nombran como mujeres, somos cuerpos menstruantes, cuerpos con úteros”

Finalmente Sonia expresó que “Vamos por los puteros porque son los varones en los que debemos focalizar, deconstruir esta masculinidad violenta y es a través de la educación. Por eso hay que luchar por una ESI con perspectiva abolicionista en todas las escuelas”

La presentación del documental contó de tres partes, una primera que fueron las performance, luego la proyección y al finalizar la proyección, en el cine o de vuelta en la calle, un momento para el debate. La película visualmente tiene un relato, conmovedor, atrapante que convierte a la pantalla en un gran imán. Se podrá ver en el Gaumont hasta el próximo miércoles 9 de agosto, en el horario de las 14:10. El costo de la entrada es de $400 con un 50% de descuento para jubiladas y jubilados.

 

Enlace al audio del programa
https://lacolectiva.org.ar/nuestra-venganza-es-ser-felices-2/

 

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