En la Avda. Nazca el espacio peatonal se ha convertido en libre tránsito y estacionamiento
Siete meses han pasado desde que el gobierno de CABA intervino la Avda. Nazca entre Carranza y José Ingenieros con la intención de ampliar el espacio peatonal para evitar contactos. La inexistencia de agentes de tránsito y los usos y costumbres convirtieron rápidamente el espacio en playa de estacionamiento, entre otros usos. Desde hace más de un mes, con la señalización borrada, incluidos los conos destruidos, son muy pocos los vecinos que se aventuran a transitar por ese espacio peatonal
El lunes 11 de mayo, el Centro Comercial a Cielo Abierto de la Avda. Nazca amaneció con una señalización impecable que incluía conos, franjas amarillas dobles e imágenes peatonales respetuosas de los géneros, que demarcaban un nuevo espacio peatonal. La propuesta era dar mayor amplitud a las veredas en ambas direcciones de la avenida para descongestionarlas, particularmente en un área comercial donde también hay sucursales bancarias. El control de alguna autoridad de tránsito sobre el nuevo espacio no duró y paulatinamente las franjas delimitadas se fueron convirtiendo, primero en bicisendas donde las bicicletas circulaban en doble mano, luego en estacionamiento, hasta llegar a la situación actual en la que, con la señalización destruida, se registran disputas entre automovilistas y peatones por el uso de las sendas.
En un recorrido entre José Ingenieros y Carranza, Hormigas y Cigarras pudo conversar con comerciantes, vecinos y vecinas. La síntesis de las opiniones de los comerciantes es que manifiestan un rechazo por estas sendas peatonales por básicamente una razón, no previeron el estacionamiento para la carga y descarga, con lo que dificultaron enormemente la labor. Otras razones esgrimidas son la anulación de paradas que para quienes tienen oferta de impulso hizo, según manifestaron, que las ventas cayeran aún más.
En cuanto a peatones, la crítica de origen fue la anulación de paradas que obliga a caminar varias cuadras para tomar algunas de las líneas que recorren la avenida. Como respuesta a esta situación las líneas 124 y 110 habilitaron una parada en la esquina de Nazca y Carranza, vereda par y en Nazca y San Blas, vereda impar. Esto tiene como positivo que acorta la distancia entre paradas, habilitadas, mencionaron algunos vecinos, pero a su vez señalaron que al no estar señalizadas oficialmente, se encuentran constantemente ocupadas por coches estacionados. Las otras dos líneas, 84 y 134, paran en Nazca y Arregui y vuelven a parar en Nazca y Magariños Cervantes.
Por otra parte, la falta de mantenimiento hace que las paradas habituales de Nazca y Jonte y Nazca y Juan Agustín García luzcan abandonadas e intervenidas por organizaciones diversas, lo que hace que la señalización de “Parada momentáneamente fuera de servicio” se mezcle y desaparezca entre otras propuestas varias. “Es constante la gente esperando el bondi acá – señaló un vecino – Encima los colectivos pasan y el chofer dice que no para con el dedo, pero el que espera no sabe si es porque está fuera de servicio o no tiene asientos libres”.
En los últimos sesenta días, la invasión de las sendas por camiones terminó por aplanar y luego hacer desaparecer los conos. En el recorrido realizado destaca la ausencia de señalización en la cuadra de Nazca que va de Jonte hasta Carranza. Es en esta cuadra en la que se dieron la mayor parte de las disputas cuando algún automovilista mandó al peatón ocasional a subir la vereda.
Tal como están las cosas, bicicletas que circulan en ambos sentidos, autos que circulan buscando estacionamiento, camiones y autos estacionados frente a los supermercados, la síntesis la hizo una vecina que aseguró enfáticamente: “No camino por ahí ¿Por qué? Por que me da miedo, obvio?
HyC
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