“Justicia es que no vuelva a pasar”: el juicio por el triple lesbicidio de Barracas se acerca a su final

El juicio por el triple lesbicidio de Barracas se acerca al final y convocan a seguir las audiencias. El 6 de mayo de 2024 Justo Fernando Barrientos lanzó un explosivo a la habitación de Barracas donde dormían dos parejas de mujeres lesbianas: Pamela Cobas, Roxana Figueroa, Andrea Amarante y Sofía Castro Riglos. Sofía es la única que sobrevivió. La causa judicial derivada de ese ataque lesboodiante y misógino llegó a Tribunales el pasado 18 de mayo caratulado como “homicidio”. Fue por impulso de las querellas que ahora se juzga más precisamente como lo que fue: un triple asesinato cometido por el “odio a la orientación sexual de las víctimas, mediando violencia de género”. Por Sol Tobia, para ANRed.
Ahora el juicio está por llegar a su fin. El jueves 15 de octubre declaró el lesbofemicida y restan tres audiencias de alegatos. El lunes 26, protagonizada por las representantes de las víctimas; el miércoles 28, con declaración de la querella colectiva que impulsó la FALGBT, y la tercera con fecha a definir, donde se presentará la defensa del asesino. Después, los jueces darán su veredicto y la expectativa es que dicten prisión perpetua. “Sin embargo, más allá de la pena en números, lo que está en juego acá es que se consideren los agravantes por odio a la orientación sexual y por razón de género, además de la alevosía”, explica Miriam Djeordjian, integrante de la Coordinadora Lesbicidios Nunca Más.
“Se demostró que hubo premeditación para lanzar el artefacto incendiario, que aparentemente fue algún tipo de pintura con un acelerante, y la saña con la que el agresor, después de arrojar el objeto, bloqueó la puerta para evitar que las compañeras pudieran escapar. Las golpeó para que volvieran a quedar encerradas, y trabó la puerta. Si no hubiera sido por la intervención de los vecinos, no hubieran ni siquiera logrado salir de la pieza”.
La Coordinadora que integra Djeordjian se formó poco antes del comienzo del juicio y, desde entonces, las mujeres que la integran concentraron frente al Palacio de Tribunales durante cada audiencia y realizaron otras actividades de visibilización, tales como llevar la causa al reciente Encuentro Plurinacional que se hizo en Córdoba. Una de sus principales consignas es que este crimen de odio no se repita más, entendiendo que justicia es que no vuelva a pasar”, detalla la activista.
El triple lesbicidio en contexto: misoginia, lesboodio y precarización
Los crímenes como el triple lesbicidio nunca son casos aislados. La misoginia propia de la cultura patriarcal se materializa, entre muchas otras maneras, en los femicidios que los hombres cometen todos los días, y suele tener un agregado específico contra las lesbianas: el odio que despierta en los agresores el hecho de que las mujeres rechacemos el mandato de la heterosexualidad, pilar fundamental del patriarcado.
“Existió otro ataque en Cañuelas, unos seis o siete meses después”, recuerda Miriam. Se refiere a lo ocurrido el 29 de enero de 2025, cuando Orlando Alcides Lutz Fogar, “un nazi que venía amenazando a dos madres lesbianas con una niña”, terminó incendiándoles la casa. Aquel día “ellas, por sentir miedo, decidieron no pasar la noche en la casa y por eso salvaron su vida”, recuerda la activista y añade que el juicio por este otro caso está por comenzar en La Plata.
Destaca también el asesinato de la Pepa Gaitán en Córdoba, en 2010. Entonces “no existían en el Código Penal las agravantes que hoy sí existen. El padrastro de su novia, Daniel Torres, que la fusila con varios disparos a corta distancia, fue condenado a 14 años de prisión, de los cuales terminó cumpliendo solo ocho, y hoy está libre”. A continuación, menciona “el ataque que sufrió Higui”, quien estuvo presa por defenderse de “una violación correctiva”, y salió en libertad gracias a la lucha de las organizaciones que la acompañaron.
El anhelo de quienes integran la Coordinadora es que el triple lesbicidio de Barracas se reconozca como parte de un continuo de violencia lesboodiante, sirviendo además para el futuro: “Se pretende sentar antecedentes judiciales que puedan servir de jurisprudencia, inspirar fallos. Ojalá que no sean necesarios, pero que se pueda nombrar, porque lo que no se nombra no existe. Y además, con el caso de Cañuelas, también el veredicto que salga de acá sin dudas va a ser inspirador y referencial”.
Finalmente, la referente resalta la relación entre la violencia contra las lesbianas y otros dos factores de peso: el discurso oficial y la emergencia habitacional. Tres meses y medio antes del triple lesbicidio, el presidente hizo una síntesis bruta de la forma en que los personajes de derecha perciben a las mujeres y al colectivo LGBT, despotricando contra el feminismo y asociando directamente a la homosexualidad con los crímenes de abuso sexual en la infancia. “En el contexto de derechización las diversidades quedamos expuestas, no solo por lo que dijo el presidente, sino porque al hacerlo él quedan todos los violentos habilitados para atacar”, señala Miriam.
Además, agrega, “decidimos hacer foco en la precarización y en las condiciones habitacionales que se viven en la Ciudad de Buenos Aires: en el caso de Andrea y Sofía, estaban en situación de calle. A través del juicio se develaron las condiciones previas de violencia existentes antes de esta violencia final; violencia que vivieron en los paradores que la Ciudad tiene para personas en situación de calle, en donde por su condición de lesbianas no les estaba permitido dormir juntas, por ejemplo, y otras denuncias que habían hecho que quedaron registradas y también se plasmaron en el juicio”.
“Queremos poder hablar de nuestra existencia con alegría”
Durante su declaración, Barrientos desempeñó un papel “predecible” a los ojos de Samanta Pedrozo, abogada de la querella colectiva. “Fue bastante obvio lo que hizo: tratar de despegarse de alguna manera de la autoría, tratar de justificarse diciendo que perdió la cabeza, que no se acuerda de nada, que se despertó en la comisaría; cosa que es totalmente falsa porque lo sacaron consciente del edificio”, detalló en un audio que difundió la Coordinadora en sus redes.
La abogada también subrayó las “contradicciones” del relato del lesbofemicida, y destacó que “se notó muchísimo la preparación del defensor”, cuya estrategia parece apuntar hacia la presentación de Barrientos como una persona inimputable o al menos digna de una pena reducida por haber “perdido la cabeza” y ser “una persona mayor”. Frente a esto, Pedrozo enfatizó en que “todas las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas que le hicieron acreditan que es un hombre totalmente sano, que no tuvo ningún problema, ninguna patología, ninguna situación que lo exima de la responsabilidad”.
¿Qué queda por delante? Por un lado, la expectativa de la pena máxima y, sobre todo, que los agravantes que reconocen un contexto social, político e histórico sirvan para futuros procesos, como el que se abre por el caso de Cañuelas. Por el otro, queda también el horizonte que da nombre a la coordinadora: que los lesbicidios no sucedan nunca más. “Queremos dejar de hablar de lesbianas y disidencias atacadas por odio, queremos poder hablar de nuestra existencia con alegría, queremos poder hablar de nuestro amor con orgullo, sin sanciones.”
“Queremos poder hablar de nuestras creaciones, como tantas referentes que quizás de manera no del todo pública pero son parte de nuestra cultura, tales como María Elena Walsh, Leda Valladares, María Herminia Avellaneda, Lita Stantic, Sandra Mihanovich. Y tantas más que son menos conocidas, y están en cada lucha. Porque estamos, somos parte de nuestra sociedad y queremos poder hablar de nuestros logros, de nuestras creaciones, y dejar de hablar del odio y de cómo matan a nuestras hermanas”, cierra Miriam Djeordjian.
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