Confinamiento forzoso – Entrevista a Úrsula Mandl

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Algunos y algunas de las pasajeras que llegaron a Puerto Madero el 18 de marzo están aún confinadas en hoteles de la Ciudad de Buenos Aires. Se encuentran en esa situación aparentemente en forma aleatoria, porque otros pasajeros bajados del mismo barco y asintomáticos como ellos, están cursando la cuarentena en sus domicilios. Aislados, ignorados, sin información, cuentan los días mientras esperan el alta. Es la situación de Úrsula Mandl

El 18 de marzo a las 19:30, el ferry Juan Patricio de la flota de Buquebús llegó puntual a Puerto Madero. Al arrivar se encontraron con la noticia que habían compartido el viaje con un posible infectado de Covid-19. Posteriormente supieron que este individuo ya estaba diagnosticado en Montevideo por coronavirus y escapó de una clínica. Los pasajeros fueron demorados hasta el agotamiento en la terminal portuaria, algunos más de 15 horas y luego repartidos en cuatro hoteles, Presidente, Escorial, Panamericano y la tripulación fue al Naval. Todos los pasajeros menos cuatro, que fueron derivados directamente al hospital Muñiz, entre ellos el hombre que tenía diagnóstico positivo para coronavirus.
Entre las personas que fueron trasladas al hotel Panamericano está Úrsula Mandl. Llegó al hotel en la madrugada del 19 de marzo y se le asignó la habitación que aún ocupa. Entre que el barco atracó y el momento en el que le entregaron los primeros alimentos pasaron 15 horas. Su situación, explicó, no fue la única sino que fue compartida por adultos mayores y niños.
El viernes 27 de marzo Hormigas y Cigarras conversó con Mandl. Después de ocho días de encierro, la primera pregunta que le realizamos fue cómo se encontraba: “Al principio me lo tomé con mucha calma: bueno, me tocó a mi ¿por qué no? En la medida que fue pasando el tiempo y al saber que se habían perdido los antecedentes de mi caso en particular y cuando comencé a ver que estábamos completamente incomunicados, a partir de ahí y de todas las series de respuestas que recibimos, contradictorias unas con otras hasta el día de hoy, yo ya cuando me llaman y me preguntan “¿Estás bien?” digo sí y corto”.
Con el correr de los días la incomunicación se agravó. Está atendida por voluntarios asignados por el gobierno de la CABA, que en general no tienen respuestas. Úrsula denuncia que la comida se la dejan en la puerta, muchas veces en el suelo y que esto no es más que un ejemplo extremo de la falta de protocolos con la que se manejan.

Mandl hasta el viernes estaba asintomática. Explicó que en un primer momento le tomaron la fiebre en el mismo barco y separaron a los pasajeros en función de cuan cerca habían estado del hombre infectado con Covid-19. “Me volvieron a tomar la fiebre cuando bajamos del barco y después yo me quedé esperando como me dijeron, que me iban a venir a controlar. Recién el sábado a la noche pasó un médico al que yo le pedí remedios que todavía no llegaron”. También pidió elementos de higiene para mantener su habitación y tampoco se los han entregado.

Mientras a Úrsula le tomaban la fiebre, a la mayoría de los internados en los hoteles se les ha permitido continuar con la cuarentena en sus domicilios. Se fueron por sus propios medios el sábado 21 de marzo. En ese momento, el gobierno de la CABA explicó que quedarían 30 personas para el seguimiento en los hoteles y que eso se debía a dos razones, estuvieron próximos al pasajero infectado o vivían lejos de la ciudad y no debían trasladarse. Pero la medida parece aleatoria porque en los hoteles quedaron pasajeros y pasajeras asintomáticos y que viven dentro de la ciudad. Es el caso de Mandl. Respecto a si le han explicado cuándo le darán el alta nos decía: “Yo prefiero no preguntar porque me genera más angustia. Nos hicieron un hisopado ayer y a una compañera de desventura que preguntó le dijeron que en principio nos dejarían ir el 3 de abril, pero habrá que ver. Realmente hasta ahora nadie me ha dicho una palabra de algo que se haya cumplido. La sensación es que nos están sacrificando. La falta de rigor es peor que el virus propiamente dicho. Esta incertidumbre es lo peor”.
Úrsula Mandl y el resto de las y los pasajeros que viajaron en el Juan Patricio y continúan confinados en los hoteles asignados por el gobierno de CABA cuentan los días con angustia esperando el alta.
HyC

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