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Tras la explosión, el despojo

 

El 10 de octubre de 2017, alrededor de las 14 horas, una explosión de gas volaba por los aires un conjunto de viviendas en la calle Neuquén al 2200. En enero de 2019 los carteles de obra marcaron el comienzo de la reconstrucción. En el medio quedaron las cuatro familias que perdieron todo, sobre todo la de Guillermo Ariza, la más afectada por la explosión y que terminaron malvendiendo las propiedades y aceptando una indemnización devaluada. Quedaron también sepultadas entre los escombros y la inevitable labor de los bomberos, las historias familiares atesoradas a lo largo de una vida.

 En la calle Neuquén 2223 se observa, ya bastante avanzada, la reconstrucción de las cuatro viviendas afectadas por la explosión producto de la acumulación de gas, producida el 10 de octubre de 2017. Sin embargo, las beneficiarias de la reconstrucción no serán las familias que habitaban los duplex y que salvaron sus vidas de casualidad. En la tarde de hoy, Hormigas y Cigarras se comunicó con Guillermo propietarios – explicó Ariza - Después de tres o cuatro intrusiones que resolvió la comisaría N.º 50, la presión de los vecinos y el propio desgaste de todo un año de deambular en busca de justicia, los propietarios nos pusimos de acuerdo y malvendimos el conjunto de viviendas a una empresa constructoraAriza, propietario del departamento donde se produjo el chispazo que detono el gas acumulado.

 

“No, nosotros ya no somos los, que lo compró a precio vil y es la que está ahora reconstruyendo sobre escombros...por lo menos dudosos”

Guillermo asegura representar el estado de ánimo de todos los ex propietarios y pone particular énfasis al referirse a los montos ridículos a los que tuvieron que vender un lugar que de hogar se transformó en doloroso problema.

Por su parte, tras la explosión se iniciaron dos causas judiciales en paralelo, una en el fuero penal para determinar las responsabilidades de quienes produjeron las condiciones para la explosión y otra en el fuero civil donde se disputó la indemnización correspondiente.

En cuanto al fuero penal, afirmó Ariza, todo se encamina a que la empresa APCO, contratada por Metrogás para los trabajos de recambio de cañerías, será la que cargue con la responsabilidad de lo actuado. Metrogás se ha corrido de la escena, ha dejado de contratarla y APCO hace ahora túneles para AySA.

En lo que respecta al fuero civil, el año pasado cerraron un acuerdo entre los propietarios y la aseguradora. “El problema, explicó Guillermo, es que cerramos el acuerdo con un dólar a 19 pesos y cuando cobramos, el dólar estaba a 25”. La devaluación sumó así una pérdida más a la hora de reconstruir sus vidas.

“Como aprendizaje - dice Guillermo – nos queda la certeza de que el contralor de las obras públicas debemos ser nosotros, los ciudadanos. Estar atentos cuando vienen a romper la vereda o cuando encaran cualquier tipo de obra, porque el Estado no cumple. En este año y medio el gran ausente ha sido el Estado y hemos acumulado una experiencia que estamos dispuestos a compartirla con quienes atraviesen en el futuro casos similares”

Ariza perdió todo, desde la vivienda, los juguetes de sus hijos, electrodomésticos, hasta la ropa de toda la familia. Sin embargo señala que eso no es lo que más le importa; “Lo más importante es el daño psicológico que me produjo. A mi me borraron la vida, me borraron la historia. Acababa de cumplir 50 años. En mi casa guardaba los recuerdos de mi madre, fotos de familia, documentos de mis hermanos. Esa pérdida, sin dudas, es la más dura”.

HyC

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